Viven psicólogos revolución cultural

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En las aulas de la Facultad de Psicología (FAPsi) se respira un ambiente de estudio y trabajo. Los alumnos están dedicados a aprender a conceptualizar al sujeto desde los marcos de referencia conductual, psicoanalítico y psicogenético, a conocer y llevar a cabo diagnósticos, evaluación e intervenciones.
En las aulas de la Facultad de Psicología (FAPsi) se respira un ambiente de estudio y trabajo. Los alumnos están dedicados a aprender a conceptualizar al sujeto desde los marcos de referencia conductual, psicoanalítico y psicogenético, a conocer y llevar a cabo diagnósticos, evaluación e intervenciones.

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18 de noviembre de 2005

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En las aulas de la Facultad de Psicología (FAPsi) se respira un ambiente de estudio y trabajo. Los alumnos están dedicados a aprender a conceptualizar al sujeto desde los marcos de referencia conductual, psicoanalítico y psicogenético, a conocer y llevar a cabo diagnósticos, evaluación e intervenciones.

Pero de pronto, de uno de los salones emergieron cálidas notas de la música de origen afrocubano arraigada en Los Ángeles y Puerto Rico: la salsa.

“Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho”, se escucha desde el interior.

Los jóvenes que siguen el conteo que el maestro Bernardo Negrete Vega marca para formar los pasos de una coreografía más propia de un espectáculo musical, arrojan el estrés y olvidan los problemas diarios.

“Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho.”

Pero si en un principio la condición para formar el grupo salsero era usarlo como método de eliminar el estrés, ha contribuido además a ampliar el movimiento cultural de este baile latino.

En el salón ensayan lunes y miércoles los jóvenes del nivel básico, martes y jueves los del intermedio y viernes y sábados los del ballet “Kumbala Latin Fever” que tiene en su haber más de 80 presentaciones, además de competencias a nivel estatal como el Salsa Open, en la catedral de la salsa, el Skandal.

“El trabajo de los estudiantes, a partir del séptimo semestre, se vuelve muy pesado, con el baile se desestresan”, dice Negrete Vega.

Dos salones antes, en el mismo edificio, se perciben un parlamento melodramático. Los alumnos Tere Ramírez y Arturo Castillo desarrollan sus personajes de Natacha y don Santiago bajo la atenta mirada del profesor de teatro Renán Moreno quien ocupa un pupitre con su mano apoyada en su mentón y la otra sobre el libreto de Alejandro Casona.

De manera constante hace indicaciones sobre las reglas del escenario, cómo matizar, cómo armar un personaje. Su idea es que, desde la dirección, los integrantes del grupo de teatro aprendan la manera como se traza, pule y se da ritmo a una escena. Su comunicación es amplia y estrecha con cada uno de los jóvenes, además de otorgarles el respeto como cualquier actor merece.

“A través de los ensayos estoy dando las clases”, afirma.

REVOLUCIÓN CULTURAL

La actividad cultural que se vive como una especie de revolución en la Facultad de Psicología, después de cuarenta años de su creación, que cumple el próximo año, es resultado por un lado de la afinidad que los estudiantes tienen por el arte.

“El arte tiene que ver con la estética y la estética es una disciplina puramente subjetiva que tiene que ver con la psicología –señala su director Arnoldo Téllez. La apreciación del arte es un fenómeno psicológico, de allí nace ese gusto natural del estudiante por las diferentes manifestaciones del arte.”

Y por otro, es resultado del plan de desarrollo trazado por el director cuando hace poco más de un año asumió el cargo. Para impulsar la cultura y el arte entre la comunidad estudiantil se contrataron maestros de prestigio y experiencia que colaboran en la formación integral de los jóvenes.

“Queremos que el muchacho, aparte de la academia, desarrolle otras áreas de especialidad como la cultura y el arte a fin de convertirlo en un profesionista más completo”, explica.

Si el teatro, la música y el baile han adquirido prioridad dentro de las manifestaciones ha sido por sugerencia del comité cultural integrado por Salvador Aburto y Juan Briceño, ex directores de las facultades de Artes Visuales y Música, respectivamente; Héctor Mendoza Cuevas, experto en cine, literatura y psicoanálisis, y Bernardo Martínez Guevara, en antropología.

Ellos a su vez se han guiado por las preferencias que han expresado los alumnos.

“Más que imponerles –aclara Téllez– nos basamos en lo que ellos desean, si un día quieren participar en danza regional, buscaremos un maestro.”

ENSEÑANZA TEATRAL DESDE EL ESCENARIO

Los alumnos de teatro decidieron trabajar directamente en puestas en escena para aprender más, hacer tablas y en particular su necesidad de sentir al público. “El teatro es como una droga –dice Moreno– después de que pruebas no lo puedes dejar.”

Nuestra Natacha, clásico del teatro español, representó un giro importante después de haber presentado una obra cómica de corte regional, La clínica de Guillermo Alanís, presentada no sólo en la facultad, sino en la de la Universidad de San Luis Potosí y en el Teatro Calderón.

La obra de Casona que presentó en pasados fines de semana en el Teatro Universitario, se presta mucho mejor a las condiciones de los estudiantes porque los personajes representan el promedio de su edad. A ellos se unen actores profesionales que dan su apoyo para cubrir papeles específicos, como es el caso de Alejandro Nani.

“Es muy interesante trabajar con muchachos que están empezando –dice–, es muy enriquecedor, uno aprende, uno se complementa más como actor. Ver que cada uno de ellos se introduce en esta magia teatral es muy padre.”

“Yo no recuerdo –afirma Téllez– que la facultad haya tenido en su vida un grupo de teatro con ya dos montajes. El teatro en especial les llama la atención porque maneja aspectos de la vida cotidiana y la problemática humana, se pone en escena la vida social y psicológica de los personajes.”

Dennise Arrieta experimenta la manera como la psicología y el teatro tienen mucho en común, “nos sirve en todos los aspectos de la psicología para comprender muchas de las situaciones que se presentan en el mundo de otra persona, meterte en un personaje es comprender y vivir su realidad y su psicología”.

Moreno se expresa sorprendido de los resultados de los muchachos porque trabajan con entrega y de una manera muy convincente.

“Todos empezamos viendo el teatro como un sueño –cuenta Marlene Cruz– actuar, interpretar papeles, interactuar con la gente.”

La experiencia que a ellos les ha dejado es diversa, conocer personas, interactuar y desenvolverse mejor. “Es muy padre estar en un escenario y que el público te aplauda, te llenas de energía”, señala Crisalia Gutiérrez Martínez.

El reconocimiento de los jóvenes va para su director y maestro, quien con su ejemplo les ha ofrecido la libertad suficiente para trabajar cada uno sus personajes, proponer y utilizar su energía.

Nani advierte que aunque Renán Moreno es ampliamente conocido por la gente por su trabajo como actor, es poco conocido en el lado humano.

“Siendo un profesional en cuerpo y alma del teatro, tiene esa alma tan grande de trabajar con jóvenes, y aquí está, viene de sus compromisos, de hacer publicidad, del teatro comercial, se da tiempo para ensayar con ellos.”

Ese compromiso lo lleva en ocasiones a trabajar no sólo desde el escenario, sino como promotor o diseñador gráfico elaborando hasta desplegados de prensa o invitando a sus alumnos a ver y leer teatro. A Renán le gusta mucho su trabajo, se aprecia en su rostro mientras observa atento el ensayo.

PSICÓLOGOS DEL NORTE

No conforme con el baile y el teatro, en la facultad se han formado desde mayo de este año tres grupos musicales: el norteño intitulado “Psicólogos del Norte”, el andino y una rondalla femenil.

Para nutrirlos de elementos, Óscar Páez, integrante del grupo de música tradicional El Tigre de la UANL, solo debió recorrer los salones de clase para descubrir el talento que estaba oculto tras los pupitres.

Muchos de ellos ya eran músicos en otros terrenos como el rock y el heavy metal, pero no ha representado un obstáculo para encauzarlos por la música de Perú, Bolivia, Chile, Ecuador y México.

“A mí me gusta mucho el folclor, pero música latinoamericana nunca la había tocado –expresa Luis Fernando García García. Nos hemos acoplado bien, aunque todavía hay detalles por afinar.”

Temas como “Tempestad” y “Carnavalito” les permite el empleo de su arsenal instrumental como quenas, zampoñas, pero también piensan abordar temas más actuales con los mismos ritmos e instrumentos “para llamar la atención de la gente a este género”, agrega García.

Una vez que se encuentre bien establecido el grupo folclórico, sus integrantes desean realizar intercambios con otros estados y por qué no, otros países.

El grupo norteño formado por batería, guitarra, acordeón y bajosexto aborda el folclor de la región centro de Nuevo León con temas como la polca “El circo” y los huapangos “Pávido návido” y “Redoblando”.

En el grupo se encuentra un joven que desde muy chico ha sido músico e hijo de uno, “a nosotros lo que nos interesa es que se siga escuchando la música que se va perdiendo”, dice Gustavo Guerra Saldívar.

“Psicología me gusta, pero mi pasión es la música, estoy aquí porque pocas veces hay oportunidad de tocar el folclor”.

La rondalla fue un caso diferente, las chicas incorporadas, entre ellas alumnas de otras facultades como Odontología, no sabían tocar guitarra, debieron aprender desde lo básico, pero ya prepararon un repertorio con material clásico del género, “Corazón de roca”, “De lo que te has perdido”, “Fina estampa” y “Lo que te queda”.

Incluso se pusieron el reto de participar en el concurso nacional de rondallas celebrado en el Teatro Nova, en San Nicolás, después de hacerlo en eventos internos de la facultad.

“Para la carrera en la que estamos –señala Rosa Idalia Martínez Banda– nos beneficia mucho, porque además de una mente abierta, se necesita conocer otros ámbitos, por ejemplo, en la psicología hay músicoterapia”.

Los tres grupos musicales están por concluir la grabación de un disco que mezcla su variedad de géneros, música latinoamericana, de rondalla, norteña, trova y folclor. Janice Montes Treviño, voz del grupo folclórico, grabó las canciones “Amarraditos”, “Moliendo café” y “Yo vendo unos ojos negros”. “Este disco sería pionero en esta facultad”, asegura Páez.

Pero no sólo la grabación del disco compacto está abriendo sendero en la facultad, sino la actividad cultural en su conjunto que ha sido apoyada además por la Secretaría de Extensión y Cultura de la UANL.

“Es un ámbito que no se había cubierto y que necesitábamos para que el psicólogo se forme de manera integral. Es importante que los muchachos puedan tener otro tipo de experiencias”, dice Téllez. La idea será apoyar a los grupos para lograr su consolidación y extender a la cultura el intercambio que la facultad mantiene en el aspecto académico con otras universidades del país y el extranjero.

Téllez recomienda fomentar el arte y la cultura en cada facultad para coadyuvar en la formación integral del alumno que está contenido en el plan de desarrollo institucional de la UANL.

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