La tierra se está moviendo

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10 de septiembre de 2009

“El potencial de riesgo sísmico en el Noreste de México y sus implicaciones en la zona metropolitana de Monterrey, N. L.”, es el trabajo del doctor Juan Carlos Montalvo Arrieta, que le permitió obtener el Premio de Investigación UANL en el área de Ciencias de la Tierra y Agropecuarias.

Durante mucho tiempo se ha postulado la idea de que el noreste de México es una región tectónicamente pasiva, sin embargo el doctor Juan Carlos Montalvo Arrieta prefiere investigar mejor si es teoría correcta o no.

“Hemos buscado bases de datos históricas, documentación de periódicos, libros, revistas, recientemente con catálogos sísmicos, ahora la Facultad de Ciencias de la Tierra ya cuenta con una estación sismológica perteneciente a la red nacional, y hemos descubierto algo, desde mediados de 1800 hay actividad sísmica, hay regiones donde ya han ocurrido daños.”

En la parte del sur del estado, en los municipios de Dr. Arroyo, Mier y Noriega, refiere el doctor la documentación de daños a iglesias y edificios importantes para finales de 1800.

“Para la región de Saltillo, Coahuila hay evidencias de daños en haciendas, decesos de personas, pero toda esa actividad ha sido hace mucho tiempo y la memoria histórica se ha perdido. Para los riesgos naturales la memoria histórica es muy importante, saber qué pasó antes, si nos puede volver a pasar, qué medidas tomar.”

Los primeros estudios se enfocan a las posibles consecuencias si llegara a ocurrir un evento de cierta magnitud, cuáles podrían ser las regiones mas vulnerables, el potencial de riesgo sísmico para el noreste de México, y especialmente para la ciudad de Monterrey.

“Hasta ahora los terremotos más grandes no llegan a magnitud cinco, pero hay investigadores en Estados Unidos refiriendo la probable ocurrencia de terremotos con magnitudes hasta de 7.5 en toda la región fronteriza de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.

Según indagaciones, los terremotos históricos más grandes documentados en el mundo son de magnitud 9.5, pero la actividad sísmica precisamente en regiones donde ocurre una baja sismicidad pueden ser muy peligrosos.

“Las ciudades no están construidas pensando en este tipo de sacudidas, en nuestra región este año ha habido al menos cuatro temblores en diferentes sitios, la evidencia es que existe una sismicidad, obviamente no comparada con la del sur del país, pero la tierra se está moviendo.”

Vivir en una ciudad de montañas, donde la lluvia provoca deslizamientos, hace pensar que el fenómeno sísmico pudiera potenciar estos desplazamientos, con alto riesgo para las zonas pegadas a los pies de montañas.

“Muchos de los lugares potenciales para generar temblores caen en la curvatura de la Sierra Madre Oriental, desde Linares hasta Saltillo hay una concentración importante de eventos, hay una sismicidad documentada desde 1930 par la región de Montemorelos, una en China, Nuevo León, hay una publicación de 1940 que habla de unos tres o cuatro días de temblor constante en inmediaciones de la Sierra Madre Oriental, pensamos que quizás haya movimientos o cambios en la morfología de su estructura que estén generando algún tipo de sismicidad.”

El investigador de la UANL trata de hallar explicación sobre la fuente de estos eventos, qué tan frecuentes pueden llegar a ser y a qué magnitud, para tener información bien documentada, de utilidad a todos los niveles de gobierno.

“Los planes de desarrollo urbano deben contemplar el factor sísmico, edificaciones mal diseñadas, con materiales de poca calidad, son las primeras en resentir ese tipo de sacudidas, y las personas deben tener una cultura de la información sobre la posible ocurrencia de estos eventos, así podrían reducirse los daños.”

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