La FCB reproduce catanes

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25 de septiembre de 2009

El Grupo Ecofisiología de la Facultad de Ciencias Biológicas.

Aunque muchos peces se pueden canular, siendo así posible conocer su sexo y el estado de maduración en el que se encuentran, éste no es el caso del catán, lo que representó el primer obstáculo a enfrentar para los científicos, al momento de realizar los estudios de reproducción, y tratar de establecer el sexo de los peces.

“No podíamos diferenciar hembras de machos ya que morfológicamente son idénticos. Muchos peces se pueden canular, introduciéndoles un catéter en el oviducto para sacarles ovocitos (óvulos). Sin embargo, con el catán este procedimiento no se puede realizar”.

“Son peces tan primitivos que datan desde hace 180 millones de años y su tracto urinario desemboca junto con el oviducto, en una especie de cloaca que imposibilita su canulación”.

“De esta manera, para poder distinguir el sexo, lo que hicimos en primera instancia fue purificar una molécula, llamada ‘vitelogenina’, la cual nos sirvió como marcador bioquímico. Esta molécula tiene la particularidad de presentarse sólo en la hembras a partir de la pubertad, pero además evoluciona a medida que va creciendo la gónada”.

“Posteriormente hicimos anticuerpos contra la molécula para poder reconocerla y cuantificarla, para lo que montamos un inmunoensayo. Actualmente, contamos con un método sumamente sensible que nos permite dosificar esta molécula únicamente con una pequeña muestra del mucus de la piel del pez; de esta manera no solamente identificamos si se trata de una hembra o un macho, sino también podemos seguir el grado de madurez sexual de las hembras”.

“Es imprescindible comprobar el sexo de los catanes ya que en su medio natural son varios los machos que siguen a una hembra, y que posteriormente van a fertilizar los óvulos que la hembra deposita en la vegetación”.

“En el laboratorio tenemos que establecer la estructura poblacional adecuada para asegurar la fertilización, es decir, incluir a un mínimo de cuatro machos por hembra”.

“Además, esto nos ha ayudado a establecer protocolos de inducción hormonal para estimular el desove de los peces. Lo que nos ha permitido obtener más de un desove al año”.

“Esto lo logramos inyectando factores liberadores de gonadotropinas, sintéticos, que son análogos superactivos de las hormonas naturales de estos peces”, explicó Mendoza Alfaro.

Una vez solucionado el problema de reproducción del catán, el doctor Roberto Eduardo Mendoza Alfaro y sus colegas investigadores de la FCB tuvieron que desarrollar una dieta especializada para esta especie.

“El crecimiento del hocico (hueso) del catán, así como el desarrollo y diferenciación del tracto digestivo están determinados por las hormonas tiroidianas. Por lo que realizamos un conjunto de investigaciones que nos permitieron experimentar con algunos tratamientos en los catanes”.

“Con esto se nos abrió la posibilidad de propiciar el consumo de dietas complejas (dietas artificiales) desde las primeras etapas larvales, al utilizar hormonas tiroidianas y corticosteroides, pudiendo obtener igualmente juveniles más aptos para su liberación en el medio natural”.

“Por otra parte, fue posible controlar el canibalismo, al exponer las larvas a agentes antitiroidianos, ya que de esta manera se obtendrían larvas más grandes, pero con el hocico menos desarrollado, lo que impediría el consumo de organismos de su misma talla, pero no así de presas más pequeñas”, concluyó el doctor Roberto Mendoza Alfaro.

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