Unidad y esfuerzo dorado

De WikiNoticias UANL

7 de mayo de 2007

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Campeones de la Universiada Nacional 2007, jugadores y director técnico de los Tigres de la UANL compartieron sus impresiones sobre el triunfo dorado.


Guillermo Mejía se había resignado a estar en el banco de suplentes para la gran final. Su ánimo no decaía, pero como todos quería estar dentro del campo.

De pronto en el arranque del partido una jugada desafortunada obligó a que saliera del campo su compañero Luis Chávez y el entrenador Roberto Gadea volteó a la banca y dijo “Mejía ponte a calentar”.

Al minuto 13 de tiempo corrido Mejía entró al campo, con la intención de ayudar a sus compañeros a conquistar la medalla de oro.

“Fue muy emocionante, mi novia estaba en la tribuna, el partido estaba muy complicado, pero tenía la confianza de que podíamos ganarlo”, explicaría después “Memo” como lo conocen sus compañeros, quien estudiaba en la Facultad de Organización Deportiva y tenía 19 años de edad en ese entonces.

Los Pumas no estaban dispuestos a darle la medalla de oro a los Tigres así que pelearon cada centímetro de la cancha, pero cuando estaba por terminar el primer tiempo, Mejía vio que había un avance por el sector derecho del campo y él, por la izquierda, corrió a velocidad hasta plantearse dentro del área.

Jesús Molina sacó un centro pasado que no alcanzó ningún defensa y Mejía saltó lo más que pudo y conectó de cabeza a la derecha de Sergio Torres, portero de la UNAM, quien por más que intentó no pudo evitar el gol felino.

“No me considero el héroe, aquí ganamos y perdemos todos, soy parte de un equipo, hoy me tocó a mí hacer el gol y nada más, el triunfo y la medalla de oro es para todos nosotros”, finalizó el anotador del gol que le dio la medalla áurea a los Tigres en futbol soccer varonil.

“GRACIAS”: GADEA

El entonces entrenador del equipo de futbol soccer varonil, Roberto Gadea agradeció al entonces Rector de la UANL, José Antonio González Treviño, por el apoyo que le brindó a este equipo.

“Este triunfo es en mucho gracias al apoyo del Rector que nos dio todas las facilidades para poder trabajar con los muchachos y también a todos los directores de facultades que permitieron que sus alumnos formaran parte del equipo representativo”.

“Hay que agradecer a muchas personas y no se nos puede olvidar a todos los jugadores que forman parte de este equipo, no solo a los que compitieron en la Universiada sino a los que quedaron fuera también, porque era un grupo de 35 jugadores y tuvimos que ir recortando por las exigencias de la competencia”, indicó el entrenador, quien fuera jugador profesional y militara en los Tigres al inicio de la década de los 80.

Respecto al nivel que tienen los futbolistas que participaron en el representativo universitario Gadea comentó: “Es justo y necesario que los equipo profesionales volteen a ver a estos muchachos aquí hay mucha calidad y en un futuro pueden ser grandes jugadores de la Primera División”, concluyó.

MOLINA SACA SU EXPERIENCIA

En el partido de la semifinal ante la Universidad Veracruzana Jesús Molina se llevó gran parte del merito de avanzar a la final, pues cundo más complicado estaba el encuentro tomó un balón en el centro del campo y se quitó a tres rivales y cedió a Eder Arredondo quien marcó el gol del empate y que alargaría el partido a penales dando como ganador a los Tigres.

Después en la final el mismo Molina se sumó al ataque cuando acababa la primera parte y por derecha recuperó un balón, controló y encontró a su compañero Guillermo Mejía a segundo poste solo para rematar, le envió el balón y así fue como cayó el gol felino que se tradujo en la medalla de oro.

Pero, ¿cómo un jugador, siendo defensa, se convierte en un valuarte ofensivo?.

Pues la respuesta es sencilla, desde hace dos años Jesús Molina participa con los Tigres en el equipo de la segunda división profesional.

“Desde hace dos años juegos con los Tigres en la Segunda División y es algo que me ha servido mucho”, comentó Molina.

La clave para que Tigre pudiera mantener la mínima ventaja durante todo el segundo tiempo y el haber recibido sólo dos goles en todo el torneo fue gracias al orden defensivo.

“Siempre es importante ser campeones yo tengo fe en Dios y gracias a él pues en los goles me tocó colaborar. Fuimos muy ordenados a tras y esa fue la clave”

Jesús Molina es originario de Hermosillo, Sonora, en ese entonces contaba con 19 años de edad y estudiaba en la Facultad de Derecho y Criminología de la UANL.

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