Una retrospección de su vida y obra

De WikiNoticias UANL

18 de enero de 2006

Flor Medina (Monterrey, Nuevo León 1964) llegó al Espacio de Arte de la UANL para compartir no sólo su arte pictórico, también una historia de su vida, en un intento por expresar en forma visual –y verbal-, un análisis personal en el que vivió momentos dolorosos.

Flor Medina (Monterrey, Nuevo León 1964) llegó al Espacio de Arte de la UANL para compartir no sólo su arte pictórico, también una historia de su vida, en un intento por expresar en forma visual –y verbal-, un análisis personal en el que vivió momentos dolorosos.

A manera de catarsis, a través de la exposición Retrospección, Flor Medina nos abre una página de su libro y nos cuenta lo doloroso que fue la separación física de su hermana Magdita, quien murió en 1969 cuando la pintora apenas tenía 5 años de edad.

Así de abierta llega la artista egresada de la Universidad de Monterrey a la Máxima Casa de Estudios, en una muestra que se exhibe en el vestíbulo de la Torre de Rectoría y que permanecería vigente hasta el 28 de febrero de 2006. Su tarjeta de presentación: 30 exposiciones colectivas, cuatro individuales, dos permanentes y dos temporales.

COMPARTE EMOTIVA EXPOSICIÓN

La obra de Flor Medina exhibe elementos que parecen triviales, pero que para la artista tienen un significado importante: la paloma es su padre, el gato tiene conexión su hermana, dado que fue un juguete preferido de ella; la noche representa los sueños, las mariposas los recuerdos de la infancia, el ocho el número favorito de la artista y el turista simboliza la unión con su hermano Jesús.

“Esta exposición es una retrospección de mi vida, encontré que tenía una vivencia del pasado que me había dolido y pensé que era bueno sacarlo y compartirlo, como una catarsis a través del arte; decidí hacerlo de esa manera y es por ello que ahora hay autorretrato visibles y una serie de elementos con mucho significado personal, además lo complemento con un escrito para que se entienda cada una de las obras”, expresó Medina.

El gato, fue la primera obra que se realizó para esta exposición, para la artista es la pintura de mayor esfuerzo, emocionalmente hablando.

“Me costó mucho trabajo hacerla, ya que era parte de esa vivencia tan dolorosa y creo que fue bastante bueno; el gato carga con un collar de perlas (lágrimas para mí) que van cayendo lentamente, además parece una estrella, mi hermana)”, explicó.

Después de este duro inicio, la artista reconoció que fue positivo, porque llegó entonces el momento de hacer el cuadro donde la niña está sentada sobre un turista “ahí ya saqué ese sentimiento antes no comentado por mí y ahora en ese segundo cuadro ya estoy feliz, estoy con los mismo elementos, pero ya no hay dolor, no hay lágrimas, ni perlas”.

En la obra Niñas con paloma aparece Alejandra, la hija de la pintora, lo que significa el haber recuperado algo de lo perdido, “lo que sentí lo pude llenar en mi vida, por eso luego aparece otro cuadro con mi hija Alita; con ella puedo atrapar mariposas que algún día hice sola, recupero momentos perdidos y disfruto momentos nuevos”, compartió.

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