Una opción ecológica para la agricultura, los microorganismos

De WikiNoticias UANL

29 de septiembre de 2009

El grupo de trabajo de la doctora Patricia Tamez, en la Facultad de Ciencias Biológicas.

Conscientes de que los microorganismos son benéficos y pueden ayudar a controlar plagas de insectos en la agricultura o en el área de salud, la doctora Patricia Tamez, de la Facultad de Ciencias Biológicas, ha dedicado toda una vida a su estudio.

La principal línea de investigación de la Dra. Tamez, quien cuenta con un pos doctorado en Microbiología en la Unidad de Agentes Bioactivos, por el National Center for Agriculture (EUA), es la formulación de agentes con actividad biológica o insecticidas biológicos.

“Los microorganismos son muy susceptibles a los cambios del medio ambiente y a la radiación solar. Trabajamos con la idea de formularlos para protegerlos y darles mayor estabilidad en el ambiente. Los microorganismos patógenos de insectos se reconocen como entomopatógenos, éstos son un poco más caros en su producción comparados con los insecticidas químicos, y funcionan primero infectando o intoxicando, para después causar la muerte”.

Es decir, su trabajo va dirigido a estudiar enfermedades de aquellos insectos que causan daño en la agricultura. Tienen la ventaja ecológica de que no afectan a otros insectos ni al ser humano, además de que se puede controlar a qué plaga debe afectar sin causar daño en la cadena alimenticia.

Al respecto, la Dra. Tamez comentó que “los insectos que no son el blanco del insecticida biológico, no mueren. Desgraciadamente los agricultores no los usaban tanto porque su acción es más tardada, sumado a que no permanece estable mucho tiempo, sobre todo cuando se trata de algunos virus y hongos.”

Fue ante esta problemática que la doctora se dio a la tarea de formular el también conocido como bio-insecticida, es decir, lograr que tenga mayor estabilidad y pueda competir con los insecticidas químicos.

“Durante mi doctorado trabajé con este proyecto y continué en el pos doctorado investigando hongos, virus y bacterias, con la idea de formularlos, darles más estabilidad y que fueran más atractivos para los agricultores y así poder competir con los insecticidas químicos”, narró la varias veces ganadora del Premio de Investigación UANL.

La importancia de esta gran investigación que lidera la Doctora Tamez ha logrado que varias compañías estén interesadas en el producto obtenido y ha dado pie al proyecto actual en colaboración con el Comité Estatal de Sanidad de Guanajuato.

“Estamos por licenciar una tecnología con formulación de hongos, pero es necesario hacer muchos ajustes en relación al tipo de plaga, la zona, las condiciones climatológicas, hasta evitar que el producto se muera durante el transporte y almacenado, lo que se llama vida de anaquel”.

En general, los insecticidas biológicos son, en buena parte, el futuro de los plaguicidas, pues tal como lo dijo en entrevista la doctora Tamez, “si se quiere producir un insecticida químico nuevo, el proceso completo hasta el registro cuesta aproximadamente 105 millones de dólares, mientras que con el biológico es de 6 millones.

Además el primero lleva 10 años y el biológico tres, en consecuencia, los biológicos son más bondadosos. Mas lo importante es el control de calidad, quien lo compra quiere resolver el problema y si no lo resuelve, ya no lo va a comprar de nuevo”.

Con tecnología similar, la doctora Tamez Guerra en conjunto con estudiantes de posgrado de la Facultad de Ciencias Biológicas investigan, por ejemplo, proteínas con respuesta inmunológica en camarones; y a un hongo que afecta a las cucarachas, reportando un muy alto índice de mortandad no sólo por la infección, sino por los metabolitos que produce dentro de la cucaracha.

La doctora Patricia Tamez aseguró que “esta forma de tratar de resolver un problema es nuevo, en ambos casos si logramos demostrar las ventajas de este sistema, habría alguien interesado en comprar la tecnología. Además, ninguno de estos métodos tiene consecuencias y mucho menos en el ser humano”.

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