Un programa de liderazgo y aventura

De WikiNoticias UANL

15 de marzo de 2007

Después de su segunda experiencia internacional en el montañismo, primero en el Ichinca en Perú y ahora en el Aconcagua, en Argentina, Carlos Israel Lozano Estrada propone crear un taller a nivel interfacultades para llegar a la cumbre en cualquier objetivo en la vida.

Carlos Israel Lozano Estrada, alumno de la carrera de letras de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL ascendió este 15 de marzo de 2007 el Aconcagua y en dos o tres años espera acometer el Everest, no con el afán de conquistar la cumbre, sino por ese mágico poder transformador que la montaña produce en el espíritu humano.

“El hecho de vencer el miedo real y el miedo fantasma, cuando la experiencia te permite identificarlos, cuando logras un equilibrio entre las situaciones, cuando dominas la presión, todo eso te va dejando la sensación de que uno puede vivir y luchar por los sueños, las ilusiones y la vida, se crea un espíritu de satisfacción de decir, lo hice”.

La retadora empresa en territorio argentino que acometió con apoyo de la facultad que dirige José Reséndiz Balderas y la UANL, fue resultado de más de un año de cuidadosa preparación y atención en los múltiples detalles y factores que intervienen en ella.

Buena parte de su confianza provino de su preparación física y su experiencia, el año pasado, en los Andes, donde escaló el Ichinca, en la Cordillera Blanca, en Huaráz, Perú, una montaña complicada, puesto que implica escalar una pared de hielo, a casi seis mil metros de altura.

¿Este es un paso más para conquistar el Everest?

Quero subirlo en dos o tres años. Quiero hacerlo de joven porque implica riesgos y me gustaría tomarlos a esta edad. Además, no es tanto por ganar una montaña de ocho mil metros, es algo personal. A mi las letras me han enseñado que una persona es del tamaño de lo que sus ojos miran y la verdad a esas alturas uno siente que observa todo.

Su inquietud por el montañismo nació desde pequeño, con el gusto de acampar en parajes de Nuevo León, pero en forma inició hace cuatro años escalando cerros como el de la Silla, la Martha, las Nubes, el Pico de Orizaba, el Iztazihuatl y el Popocatepetl.

“Me gusta lo que hace la montaña a los hombres, no la montaña en sí, no he visto que nadie escape de su efecto que es difícil de encontrar en otra parte.

“A veces regresas sintiéndote héroe o tan pequeño, porque la verdadera cumbre no está arriba, sino en vencer el miedo, los obstáculos, y al lograrlo, es como si te dieran una segunda oportunidad, o al menos, yo siento eso, como volver a empezar, que todo es nuevo. Eso te deja una enseñanza invaluable en el corazón”.

¿Qué impresión te causó estar al pie del Aconcagua?

Parecía un monstruo inalcanzable, desde la entrada al Parque se observan varias montañas de cinco mil y seis mil metros y detrás, el Aconcagua se ve como un gigante dormido, muy grande, muy lejos, muy alto y muy difícil.

¿Estableces un diálogo con la montaña?

No se si sea la montaña, la vida o Dios, pero se siente una gran fuerza, una gran vida y esa es la que te permite o no a subir, a veces la montaña se vuelve caprichosa y te da días malos, viento, todo te está hablando.

El montañismo es una experiencia internacional puesto que conocieron y convivieron con gente de Brasil, España. Croacia, Francia, Italia y Rusia.

Precisamente de esta experiencia surge un proyecto académico que, aunque incubado en la Facultad de Filosofía y Letras, está planeada a nivel interfacultades.

“Planeo una materia donde los alumnos tengan la oportunidad de desarrollar sus capacidades de liderazgo a través de la experiencia vivencial”, explica Carlos Israel.

“El proyecto es sencillo, se trata de crear una comunidad que aprenda las herramientas y las formas, por si solo, y en grupo, para vencer obstáculos, trabajar en equipo y llegar a la cumbre en cualquier objetivo en su vida”.

Se trata de una clase a modo de taller donde habría un proyecto semestral y uno anual, donde los alumnos reunirán fondos a través de apoyos y patrocinios, para los viajes que tendrían además un valor histórico. El primer proyecto sería a nivel nacional, por ejemplo, realizando un recorrido en bicicleta en Baja California por los vestigios de las iglesias franciscanas y, el segundo, sería a nivel internacional.

Cada fin de semana habría viajes a Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas, para ir dando al alumno confianza. Todo esto es un aprendizaje que deja la satisfacción de autosuficiencia y de saber que uno puede vivir sus sueños no importa donde se esté parado.

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