Un pequeño aporte a la inmensidad del conocimiento

De WikiNoticias UANL

20 de octubre de 2009

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Parte del cuerpo académico de Biotecnología de la Facultad de Ciencias Biológicas.

“Cuando empecé mi vida laboral fue como maestra, pero lo que enseñaba era lo que leía en el libro. No podía creer que enseñara algo que no había palpado con mis manos ni experimentado nunca. Me di a la tarea de experimentar en el laboratorio casi todo lo que enseño.”

Con formación de Licenciada en Ciencias Químicas, la doctora por la Universidad de Heidelberg, Alemania, Martha Guerrero Olazarán, ha logrado muchos de los retos que un día se propuso en el campo de la investigación.

Para sus estudios de doctorado trabajó en bioquímica de fosfolípidos, la composición de los surfactantes pulmonares (lípidos que ayudan a que los alveolos del pulmón no colapsen). Esto con el fin de entender la fisiología del pulmón y su reacción ante la influencia de químicos.

“Como química primero trabajé con plantas extrayendo y caracterizando productos químicos (fitoquímicos) de éstas. Me contrataron en la Facultad de Medicina para aislar tóxicos de la planta “el coyotillo o tullidora” que estaba intoxicando a niños de zonas rurales”.

“Luego me interesó estudiar el efecto de estas toxinas y me incorporé al grupo de médicos farmacólogos y toxicólogos de la Facultad de Medicina de la UANL.” narró la doctora al respecto de sus primeras experiencias.

A su regreso de Alemania, la Dra. Guerrero se incorporó al grupo de trabajo de Farmacología y en los años 90 al departamento de bioquímica. Fue entonces cuando se dio un giro en la ciencia hacia la biología molecular y el manejo de genes para sobreproducir ciertos productos, como proteínas.

“Podíamos cambiar la información genética de las células para obtener un producto que pudiera usarse en fármacos, industria, etc. Vimos que no había desarrollo en esta área en México y nuestro grupo de trabajo se dio a la tarea de construir microorganismos (microorganismos modificados genéticamente) que produjeran la hormona humana del crecimiento, con la idea de tener un producto para usarlo como medicamento. Con el proceso desarrollado logramos obtener una patente en México y otra en USA y una transferencia tecnológica.”

Gracias a los primeros resultados en el área de la biotecnología, la Dra. Guerrero y varios investigadores que en conjunto formaban un grupo multidisciplinario, tuvieron la posibilidad de desarrollarse en la Facultad de Biología, donde se encuentra hasta la fecha.

A la fecha, han logrado tener excelentes resultados con el proceso que la Doctora narra a continuación. “Primero vemos la necesidad de un producto, generalmente proteínas. Buscamos los genes (que resguardan la información para producir cada proteína) con las características que requerimos y los introducimos en levaduras, un modelo que hemos trabajado por un poco más de una década”.

“Luego de introducir el gen en la célula receptora, en nuestro caso la levadura, hacemos que la maquinaria de la célula produzca la proteína y la secrete en forma masiva. Realizamos varias pruebas con procesos de laboratorio escalables a nivel industrial y el producto final es un proceso realizado por levaduras modificadas en sus genomas que permitirá la producción de un producto (proteína) para una aplicación específica”.

“La población de células que hemos modificado usan y procesan la información proporcionada y producen lo que queremos, pero debemos cuidar que las condiciones que rodean esta población sean las más adecuadas para obtener su máximo rendimiento”.

Gracias a la experiencia obtenida a lo largo de varios años en la Facultad de Ciencias Biológicas el grupo de trabajo de la Dra. Guerrero es referencia obligada a nivel nacional en Biotecnología. Esto los ha llevado a trabajar con el Instituto Tecnológico de Tamaulipas en el desarrollo de métodos de diagnóstico para la tuberculosis, con la Autónoma Metropolitana Iztapalapa en aspectos de bioprocesos e ingeniería de proteínas; recientemente con la Universidad Autónoma de Coahuila, en la clonación de un gen que codifica para una proteína de interés industrial procedente de un hongo de la región.

Asimismo, con la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco en la clonación de genes de la pigua (Macrobrachium carcinus), una especie de crustáceos endémica de México. De de la misma manera se está trabajando en proyectos propios del grupo de trabajo, como lo ha sido el desarrollo de productos potencialmente valiosos en la alimentación del camarón; como es el caso de la Fitasa una enzima que mejora las propiedades nutrimentales de las harinas de origen vegetal.

“Con la tecnología que hemos implementado, hacemos uso de la bioinformática para ir a la caza de la información genética y modificarla si fuese necesario, con las técnicas de Ingeniería Genética y Biología Molecular, manipulamos los genes y el organismo receptor de éstos y con la tecnología de fermentación, desarrollamos bioprocesos factible de escalarse a la industria”.

Y a pesar de todo el trabajo científico realizado, la doctora asegura que gran parte de su labor ha sido organizar y conseguir las condiciones adecuadas no sólo para el buen trabajo de la célula modelo modificada, sino en cuanto a infraestructura, tecnología y formación de recursos humanos, para que cada engrane del sistema funcione de la mejor manera en su conjunto.

Al final, después de años de experiencia y retos, Martha Guerrero Olazarán sigue pensando que hay mucho camino por recorrer, además del deseo porque más profesionistas se especialicen en este campo de investigación para que través de éstos las empresas cuenten con el apoyo científico de especialistas e incrementen su productividad.

“Quiero que nuestros productos y procesos, no se queden en el laboratorio, sino que se incorporen a la industria, que la gente que formamos se puedan auto-emplear en nuevas empresas con bases científico-tecnológicas y que los empresarios volteen a ver el potencial de estas nuevas tecnologías, este es nuestro reto como investigadores y como formadores de recursos humanos”, finalizó la Doctora Martha Guerrero.


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