Un médico cirujano en ingeniería mecánica

De WikiNoticias UANL

22 de febrero de 2008

Médico cirujano imparte clases en las aulas de la carrera de Mecatrónica.

El grupo de dieciocho estudiantes no dejaban de atisbar con cierta curiosidad a su nuevo maestro; los jóvenes, todos ellos de alto desempeño, escuchaban con la emoción de estar descubriendo algo nuevo cuando el doctor Antonio Sánchez Uresti les hablaba de la integración de las moléculas para formar una célula y cómo se unen éstas al tejido hasta formar el ser humano.

Un jueves de 2008 a las cinco de la tarde, el médico cirujano partero con maestría en ingeniería médica en España iniciaba su clase de fisiología y anatomía no en las aulas de la Facultad de Medicina, sino en el edificio 5 de la Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (FIME).

Un caso hasta ahora poco común que despertó interrogantes, ¿un médico de carrera dando clase en una facultad de ingeniería?

Desde la creación de la carrera de Mecatrónica, en 2004, se gestó la propuesta de un plan de estudios con una visión de integración de las ingenierías y una actividad transdisciplinaria.

Después de cursar en los primeros semestres clases relativas a la ingeniería mecánica, eléctrica, electrónica y control, así como programación e informática del área de sistemas, los alumnos ingresan a una de las dos acentuaciones en los tres últimos semestres: diseño de máquinas inteligentes y biodispositivos.

El objetivo de esta última es diseñar, fabricar y poner en marcha aparatos que permitan extender las capacidades físicas de las personas e incursionar en la biología en el reconocimiento de patrones y dinámicas de seres vivos para que el ingeniero atienda las necesidades de esas áreas, explica Francisco Ramírez Cruz, entonces jefe de la carrera.

Entre sus seis materias y correspondientes laboratorios de su currículo se contemplaban prótesis, dinámica de cuerpos vivos y biomecánica, y gracias a su flexibilidad era posible incorporar tópicos que permitieran profundizar en áreas como la rehabilitación y la traumatología.

Por esa razón el entonces director de la facultad Rogelio Garza Rivera contempló la colaboración con la Facultad de Medicina que dirigía entonces el doctor Donato Saldívar, en cuanto al suministro del personal docente.

Este vínculo se concretó en el actual ciclo escolar cuando el inicio de la acentuación en el octavo semestre marcó a su vez el arranque del área médica en ingeniería.

El catedrático de anatomía humana y coordinador del grupo de investigación del VIH en la Facultad de Medicina fue el elegido para, “de nuevo, estudiantes y profesores de mecatrónica, marcar una pauta”, como expresa Ramírez Cruz.

“Es una parte muy novedosa, en las áreas básicas tenemos maestros de otras disciplinas química o físico-matemáticas, pero no en los niveles superiores”, explica por su parte Javier de la Garza, entonces jefe del Departamento de Mecatrónica.

La primera clase, calificada como “un momento histórico”, sirvió para conocerse mutuamente y expresar sus expectativas sobre el curso; de entrada, el doctor Sánchez Uresti estableció algunas reglas.

“Díganme Toño, es más fácil y más sencillo, no me gustan las listas, si a ustedes les gusta la clase son bienvenidos y quien no quiera venir no lo voy a extrañar, con lo que ustedes saben de ingeniería y lo que yo sé de medicina espero podamos complementarnos.”

Algunos de los estudiantes manifestaron su gusto por la medicina pero reconocieron carecer de vocación para entregarse a ella.

“Entré a la especialidad de biodispositivos porque mi sueño es hacer máquinas”, explicó Arturo Ramírez. Su compañero Gustavo Garza ingresó por su deseo de ampliar sus conocimientos.

El doctor Sánchez Uresti espera que a los alumnos les agrade la materia y conforme el curso avance adecuarlo a sus intereses.

“Mi idea es abarcar un poco más que la anatomía y fisiología sin ser tan profundo, dar una visión global de la materia, espero que ellos quieran aprender más.”

La intención además es que los estudiantes acudan a la Facultad de Medicina a tomar algunas clases ligadas a los laboratorios a fin de reforzar sus conocimientos teóricos.

“¿Disecciones?”, preguntó el doctor Ramírez Cruz.

Los jóvenes estallan en risas quizá nerviosas.

“No creo que sea necesario llegar a tanto, pero si quieren ir a conocer el anfiteatro...”

El doctor Moisés Hinojosa Rivera, entonces subdirector académico de la FIME destacó el inicio de la formación de redes de colaboración dentro de la Universidad con las diferentes facultades.

“La carrera de mecatrónica se propuso como un fortalecimiento de las áreas con las que ya cuenta la Universidad, lo que permite ese enlace entre distintas instituciones para lograr una vinculación.”

Como algunas materias están relacionadas con la biología, iniciaría una nueva etapa con la incursión de biólogos en el área de ingeniería para impartir las materias.

En agosto de 2009 egresaría la primera generación de ambas acentuaciones de la carrera y el campo laboral para los primeros ingenieros en biodispositivos serían hospitales como encargados de la instalación y mantenimiento a los equipos médicos y empresas dedicadas a diseñar, fabricar y comercializar los mismos.

“Esta área tiene grandes expectativas, los estudiantes están inquietos y ávidos de conocer, son la vanguardia de los que vienen”, concluyó De la Garza.


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