Un alfabeto a la espera de ser descifrado

De WikiNoticias UANL

3 de febrero de 2009

Damián de la Rosa

En “Transparencia y Densidad” Damián de la Rosa encuentra en su inconsciente, e inventa, un simbolismo geométrico que sugiere lecturas de espiritualidad y/o el erotismo.

Desde este 29 de enero de 2009 (a la fecha)su más reciente producción se encontraba en la Sala de Exposiciones Temporales del Colegio Civil Centro Cultural Universitario.

En 22 piezas de facturas muy distintas, pero sin perder un hilo discursivo, el artista zacatecano plasmó un original manejo de materiales y técnicas para presentar un simbolismo, o quizá alfabeto, a la espera de ser descifrado.

Su obra abstracta se vale de un lenguaje que se deletrea en figuras geométricas, ventanas, falos y sueños. Todos ellos símbolos que trajo desde su psique y fue zurciendo.

“El tema fundamental aquí es la espiritualidad y el erotismo, cosas contrapuestas pero que son necesarias en el ser humano, de mucha vitalidad. Hay símbolos fálicos y eróticos, la misma sensualidad con la que está manejada la transparencia, eso te da una sensación de voluptuosidad y de cadencia”.

Como artista que ha producido hiperrealismo, figurativismo, gestualismo y otros ismos dentro de la plástica, apela a la contundencia de su invención simbólica como lenguaje para leer su obra.

“La lectura quizá sea el manejo de las técnicas y en los símbolos, creando un lenguaje o un alfabeto secreto, ¿por qué razón?, para que el espectador pueda descifrar o buscar qué significa cada símbolo que pretendo”.

Recuerda que, por ejemplo, el triángulo, en algunas culturas es un símbolo importante de espiritualidad, tal vez energía cósmica o trilogía que rige al mundo, que para él es un pretexto simbólico ideal para traducir los sentimientos.

“Con estos símbolos soy más preciso con mis objetivos como artista plástico puedo expresar más mis sentimientos y no rebuscar tanto en una figura objetiva”, esgrimió.

Después hace una retrospectiva y piensa que como artista lo importante es que cada momento se esté emocionando y eso lo ofrece y encuentra en la pintura abstracta.

“Que encuentres cosas que tu psique tiene muy adentro y que afloren. Apelando al contundencia de la abstracción y de los sueños, porque sabemos que existe el inconsciente”, dijo.

Continúa describiendo que una actitud muy natural cuando se pinta abstracto es que tal vez al comienzo no haya una idea clara o determinada y por lo tanto se recurra a delegar al inconsciente la tarea productiva.

El “ah caray!, éste soy yo”, según de la Rosa es el resultado sorprendente que considera la esencia de la vida y de la pintura misma en la abstracción, pues es la que “te permite ahondar en el alma”.

De nuevo pensando en la confrontación por parte del espectador con su obra razona que habría un choque o sacudida que movería los cimientos de ellos mismos.

“El espectador encontraría cosas que él mismo no se da cuenta. Y no son cosas obvias pero sentirá una proyección o inquietud muy grande de que algo pasó, algo le movió. Un estado de reflexión. Finalmente los seres humanos eso somos, recibimos cosas que nos impactan que no sabemos ni por que pero se quedan en nuestro subconsciente, afloran en nuestros sueños”, reitera.

Con esta obra, expresó haberse dado cuenta que puede ser un pintor íntegro en un tema que los siente específicamente suyo, y aunque sería una satisfacción, dícese aún no estar del todo conforme.

En cuanto a los materiales presentes en la obra, y los cuales intencionalmente De la Rosa cuida no repetir, además de óleo se encuentra el polvo de cobre, vidrio molido, óxido de hierro u otros minerales o tierras.

Finalmente le pareció importante que el escritor Ignacio Betancourt introdujera el texto de su exposición e hiciera un silueteo poético de la colección presentada y de la cual también sugirió el nombre.

En palabras de Betancourt la colección presentada es “una obra tenaz en la resurrección de imágenes y poesía deambulando entre la diversidad de técnicas y materiales”.


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