Trazó el camino actual de la Facultad de Medicina

De WikiNoticias UANL

28 de septiembre de 2005

El maestro Méntor Tijerina de la Garza se despidió de la que fue su casa, la Facultad de Medicina y Hospital Universitario, en la que escribió las mejores páginas de su vida. Su aportación a la educación médica y el cambio en la estructura organizacional que le imprimió, quedará como una veta fecunda que, mucho más allá de su vida, seguirá emanando.

El maestro Méntor Tijerina de la Garza se despidió de la que fue su casa, la Facultad de Medicina y Hospital Universitario, en la que escribió las mejores páginas de su vida.

Su aportación a la educación médica y el cambio en la estructura organizacional que le imprimió, quedará como una veta fecunda que, mucho más allá de su vida, seguiría emanando.

Como visionario e innovador de estructuras, nada tuvo de extraño que la reestructuración y creación de departamentos básicos, clínicos y de servicios que emprendió como director entre 1955 y 1961, haya despertado reacciones encontradas.

Tijerina no sólo contradijo sus circunstancias históricas en la Facultad de Medicina, la trascendió y transfiguró, por ello, dijo el actual director Donato Salvídar, “casi todas las grandes obras se han hecho frente, contra o de espaldas a la sociedad”.

“Su obra nos invita a la vida, a la acción, a tener los ojos abiertos para saber abandonar modelos y saberlos cambiar por mejores, nos invita a buscar nuevas ideas y rumbos, no para repetir la historia y sus modelos, sino para buscar la acción que la prolongue”, subrayó.

De lado de ello, se reconoce la figura y bondad evidente de su obra, en su perfil se dibujan con nitidez al profesional enamorado con intensidad de su profesión, siempre inquieto e incansable, sin perder nunca su bonomia, jovialidad y alegría.

“Nos invade el luto porque la institución no sólo perdió a un hijo distinguido, perdió un benefactor”.

De la Garza, originario de General Bravo, Nuevo León, después de presentar su examen recepcional por la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se incorporó al Hospital Universitario en 1947 en el área de cirugía. En 1949 formaba parte del personal Médico del servicio de Cirugía General desempeñando el cargo de auxiliar.

Aunque dejó la dirección del Hospital Universitario hace muchos años y nunca regresó a formar parte de la planta académica y nominal de la institución, sembró lo suficiente para ser un maestro de por vida y por muerte.

“Su salida de la Facultad se volvió victoria, y muchas de sus ideas y proyectos se convierten en realidad y aún hoy están vigentes”.

La obra irrefutable del tiempo, inclina el balance a su favor por sus aportaciones a la educación médica y a la cirugía cardiovascular, de ahí que, como un acto de justicia, la comunidad estudiantil, docente y directiva de la facultad reconoció el mérito de quien trazó el camino actual de la institución.

Ante su féretro, depositado en el frontis de la facultad, se guardó un minuto de silencio y se montaron diversas guardias encabezadas por la familia Tijerina-Martínez, la viuda doña Esperanza Martínez Sosa, sus hijos Minerva, Esperanza, Méntor, Juan, Felipe, Félix y Patricia, nietos y demás familiares.

El rector José Antonio González Treviño lo calificó como un baluarte universitario, nuevoleonés distinguido, sembrador incansable de conocimiento y portador de esperanza para los enfermos.

“De su dimensión profesional podemos aprender mucho, especialmente tomar en cuenta su idea que, como buen maestro de la Facultad de Medicina, repetía sin cansancio para señalar que el mejor cirujano es aquél capaz de sustituir su intrepidez por la preparación y la razón, la rapidez por la seguridad y la suavidad, y el beneficio por el prestigio.

“Ideas –añadió – que son válidas para cualquier otra profesión y que culminaba expresando que todo profesional debe de ser culto, elegante y humano, valores de los que siempre dio testimonio”.

Además de cumplir a cabalidad con las exigencias de su profesión, destacó su servicio a la comunidad, al desempeñarse como diputado local en el periodo 1985-1988, fundador de los servicios médicos de la Sección 50 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y en su labor, dentro de su especialidad de cirugía del corazón, en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).

Méntor Tijerina de la Garza amó la profesión a la que nunca abandonó, ni en la época de cargos oficiales, ni cuando le ganó la edad. El doctor Tijerina falleció la noche del domingo 25 de septiembre a los 84 años de edad. Su ejemplo de vida entregada a su vocación y de ser humano sin límite –concluyó el rector–, enaltece su alma máter y alentará por siempre la flama de la verdad.

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