Sustentabilidad, metalurgia e historia se unen en Nuevo León

De WikiNoticias UANL

22 de septiembre de 2010

El Dr. Alberto Pérez Unzueta coordina los proyectos dentro de esta área de investigación de la FIME.

Dentro de la Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica un grupo de científicos investigadores expertos en una ciencia llamada Tribología, llevan a cabo una serie de proyectos que impactan directamente en la industria y en los más diversos aspectos de la vida diaria.

El Dr. Alberto Pérez Unzueta quien es Coordinador Académico del Programa Doctoral en Ing. de Materiales de la Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (FIME), coordina los proyectos dentro de esta área de investigación.

Una de las investigaciones más importantes que se lleva a cabo en el cuerpo académico es la que tiene que ver con la Tribología, ciencia que estudia la fricción, lubricación y el desgaste.

Gran parte de la energía consumida por cualquier mecanismo, es esfuerzo realizado para vencer a la fricción. También es sabido que debido al desgate se incrementa el uso de energía provocando que las máquinas sean menos eficientes.

Es por eso que la Tribología tiene por objetivo descubrir el origen de los fenómenos de fricción, lubricación y desgaste. Al contar con esos datos, las máquinas logran un consumo energético más afectivo.

Según el Dr. Pérez Unzueta, “Disminuir nuestro consumo de energía, no sólo será un beneficio económico a corto plazo, sino que también, se beneficiará a todo el planeta, emitiendo cada vez menos contaminantes”.

Otro sector de la industria que se ve afectado por el desgaste de la maquinaria, en este caso de la utilizada para la manufactura de sus piezas y componentes, es el sector automotriz.

Los investigadores universitarios a cargo del Dr. Pérez han llevado a cabo un proyecto relacionado con esta industria en donde se investiga la naturaleza del desgaste en las diferentes herramientas, con el fin de desarrollar las mejores prácticas metalúrgicas, como: la selección de aceros, tratamientos térmicos o recubrimientos de alta tecnología.

Pero quizá uno de los proyectos más ambiciosos en donde el Dr. Alberto Pérez ha participado es sin duda la reconstrucción y transformación en museo del Horno 3, otrora símbolo de la Ciudad de Monterrey, ubicado en el Parque Fundidora.

Construido en 1967 y siendo uno de los primeros hornos altos instalados en México, el Horno 3 inició sus operaciones para la empresa “Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey”, considerada la primer industria siderúrgica de América Latina

La empresa, que da el nombre al actual Parque Fundidora, cerró sus puertas después de varios años de crisis interna, habiéndose convertido en un referente histórico, social y tecnológico para la ciudad de Monterrey.

Fue entonces cuando se le planteó al gobierno del estado de Nuevo León, la creación de un Museo dedicado a la industria del Acero.

Alguno de los proyectos presentados fueron: la restauración del Horno 1 y la construcción del Museo del Acero, en instalaciones aledañas a dicho Horno, pero quienes incentivaban estos planes nunca se imaginaron construir el recinto dentro del Horno 3.

“En el año 2000 se iniciaron los primeros trabajos de sondeo de la estabilidad estructural del complejo Horno 3, concluyendo que la construcción de un museo sería factible, pero representaría un gran reto tecnológico y arquitectónico”, revela el Dr. Alberto Pérez en el texto “Horno 3: Museo del Acero. Un acervo científico de Nuevo León para el mundo entero”.

Posteriormente, y en el marco del Fórum Universal de las Culturas Monterrey 2007, se realizaron las adecuaciones arquitectónicas para alojar el museo y que los visitantes no corrieran riesgos al momento de recorrerlo.

El proyecto se había convertido en una labor compleja, pues se tenía que respetar la originalidad de la estructura, para lo que fue necesario realizar cientos de estudios de integridad estructural a fin de sólo cambiar las piezas que ya presentaban un alto avance de corrosión.

El diseño museográfico fue realizado por Aldrich Pearses, una empresa especializada en crear museos. Tanto ellos como la firma arquitectónica Grimshaw Architects, diseñaron el proyecto en base a las recomendaciones de los comités de historia y técnico, que fueron formados para tal fin.

En estos comités tuvo una gran actividad el grupo de investigadores de la FIME, liderado por el Dr. Alberto Pérez, quienes realizaron pruebas de Tribología a la estructura del horno alto, además de diseñar algunos de los juegos interactivos con los que cuenta el inmueble.

El museo se ha convertido en uno de los atractivos turísticos más importantes del norte de México, orgullo para la ciudad de Monterrey y uno de los pocos museos en el mundo dedicados a la fundición del metal.

El Dr. Pérez Unzueta, sigue asesorando al Museo del Horno 3 en las diferentes actividades científicas, tecnológicas, educativas y de divulgación de la ciencia, continuando con orgullo la aportación de la UANL a la cultura neoleonesa.

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