Siembra en niños semilla de esperanza

De WikiNoticias UANL

13 de agosto de 2007

La labor de los jóvenes universitarios en los Campamentos de Verano 2007 con la coordinación del DIF Estatal, siembra en pequeños de sectores vulnerables valores y costumbres y en ellos fortalece y arraiga valores como la generosidad, tolerancia y humildad a la sombra de un futuro consciente sensible que vive para servir.

Considerada ya una tradición, la Universidad Autónoma de Nuevo León ofrece a través de sus estudiantes apoyo social al Gobierno del Estado en los campamentos de verano que el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) Nuevo León organiza en sus diversos centros para las familias de escasos recursos.

De manera gratuita cada centro recibe alrededor de ciento veinte niños de entre seis y doce años para desarrollar actividades formativas, recreativas, culturales, deportivas y ecológicas. La mayoría de las actividades están encaminadas a inculcarles valores y buenas costumbres, además de entretenerlos para alejarlos de las calles y las adicciones por medio de temas como la familia y su importancia, el respeto, mi persona, cuidarse a sí mismos, cuidar el medio ambiente, autoestima, prevenir accidentes, los derechos y deberes, salud, nutrición, reciclaje, recreación y deporte, canto y baile.

Cerca de quinientos universitarios, procedentes de las diferentes preparatorias y facultades se desempeñaron como instructores fortaleciendo con ello su formación profesional, su integración a la sociedad, su consciencia del entorno y la aplicación de sus conocimientos profesionales y responsabilidades sociales.

La Dirección de Vinculación y Servicio Social, que dirige Juan Manuel Adame Rodríguez, se encarga de reclutar a los estudiantes para repartirse en municipios como Apodaca, Juárez, Monterrey, Guadalupe, Escobedo, García, San Pedro, Allende, General Terán, Santiago, Ciénega de Flores, Dr. Arroyo, Sabinas Hidalgo y Salinas Victoria.

“Viendo los altos índices de maltrato familiar o de abuso durante el periodo vacacional, espacio en el que pasan más tiempo con sus familias, cada año el DIF organiza este tipo de eventos para niños de escasos recursos”, explicó Marco Iván Ordaz Sánchez, coordinador de Atención Comunitaria en la Universidad Autónoma de Nuevo León.

“Trabajan con jóvenes prestadores de servicio social que están incorporados a otro tipo de proyectos pero como en verano baja su carga de trabajo, los invitamos a que participen; además colaboran estudiantes del Programa de Voluntariado Universitario con tiempo disponible y ganas de aprovecharlo en este tipo de actividades que dejan una contribución social.

“Regularmente quien participa en este proyecto una vez, vuelve al año siguiente porque los hace receptivos a la problemática social y darse cuenta de la ayuda que la sociedad necesita para que su situación mejore”.

Los universitarios no sólo se encargan de atender a los niños, preparar las actividades a realizar, estar al pendiente de sus dudas, inquietudes y necesidades y estar al tanto de los apoyos del DIF.

Las autoridades de la Dirección de Vinculación y Servicio Social visitaron algunos de los más significativos centros DIF donde se llevaron a cabo los campamentos de verano.

Por ejemplo, en el Centro de Atención Integral a Niñas, Niños y Adolescentes de Nuevo León (Capullos), que brinda protección y asistencia social a víctimas de maltrato y violencia familiar, los muchachos apoyaron la realización de diversas actividades sobre valores, cuidado del ambiente y respeto a los demás.

Laura Rocío Jasso Narváez, alumna de la Facultad de Ciencias de la Comunicación comentó que “estos niños son muy especiales, son diferentes a todos los demás porque viven otras situaciones, y sus experiencias de vida han sido fuertes, han vivido muchas cosas, por lo que de repente se ponen tristes o cariñosos de la nada, incluso algunos me llaman ‘mamá Rocío`, ha sido muy padre estar aquí”, relató.

Rocío, a sus 21 años, esta experiencia personal no la cambiaría por nada, “me ayudó mucho en lo personal, pues nunca había tenido trato con niños, han hecho que quiera seguir trabajando con ellos porque son muy especiales, demandan mucha atención y me gusta poder dárselas”.

Esteban Cerda, jefe de Expresión Artística del Centro Capullos, Laura Cecilia Peña, coordinadora del voluntariado y Rosendo Garza, coordinador de la Unidad de Evaluación y Diagnóstico destacaron la colaboración de la Máxima Casa de Estudios.

“Es muy importante el apoyo para nosotros, sin instituciones como la Universidad Autónoma de Nuevo León no podríamos hacer este tipo de eventos, nos llega gente muy valiosa que ha contribuido en diversas áreas como parte de su servicio social”, explicaron.

En el Centro de Rehabilitación y Educación Especial (CREE) que presta servicios de prevención de discapacidad, rehabilitación integral, docencia, investigación y formación de recursos humanos en rehabilitación; la ayuda fue esencial en actividades físicas, sociales, culturales y manuales.

“El apoyo de los universitarios en nuestros campamentos es imprescindible pues no contamos con el personal necesario, necesitamos de un voluntario por niño y esta es una ayuda muy valiosa, ya que su principal función es dar las terapias físicas o atención psicológica”, explicó María Felicitas Esquivel Flores, encargada del Campamento de Verano.

Lorena Juliana Vera Alanís, estudiante de la Preparatoria 8 e integrante del “grupo Delfín”, programa concreto de apoyo a la comunidad, explica que se animó a colaborar porque le gusta la convivencia con los niños, además porque piensa dedicarse a la medicina infantil.

“Esta experiencia para mí ha sido algo muy padre, los niños me animan mucho y hacen que me den más ganas de vivir y de participar como voluntaria.

“La verdad no hubiera cambiado esta experiencia por nada, he disfrutado mucho estar con ellos”.

En el Centro DIF Estatal 3 de la colonia Garza Nieto, su coordinadora Nancy Balderas Martínez, comentó que gracias a los universitarios se llevaron a cabo actividades sobre valores y deportes.

“Ha sido un gran apoyo para nosotros porque son jóvenes preparados, estudiantes de preparatoria o facultad que nos ayudan a ofrecer a los niños actividades que les benefician en su vida diaria”.

Para María Fernanda Flores de la Facultad de Odontología, este fue a sus 18 años el tercer año como voluntaria, lo cual la llena de orgullo, satisfacción y emoción.

“El regresar año con año, es gracias al amor a estos niños del DIF, el cariño que uno les toma, por eso siempre busco estar en el mismo centro para tener la posibilidad de compartir mis vacaciones con los mismos niños.

“Ésta es una labor muy importante ya que aprendes de los niños con quienes tratas, este tipo de experiencia te ayuda a crecer mucho como ser humano”.

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