Sergio Pitol recibió la distinción académica de Doctor Honoris Causa 2006 de la UANL

De WikiNoticias UANL

18 de septiembre de 2006

Sergio Pitol.

La redacción apunta al orden y la escritura a la locura, ha dicho (o escrito, aunque de manera distinta) Sergio Pitol. Compositor de ficciones cuentísticas; diplomático en locaciones parisienses, varsovianas, y otras europeidades; traductor, pero sobre todo escritor, dedicado a develar, como él ha sostenido, el misterio que se encuentra en el subsuelo del lenguaje, en escuchar las voces que en las voces todo novelista presiente.

Por su trayectoria y aportación a la literatura, la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), le ha concedido el grado de Doctor honoris causa a este escritor poblano, veracruzano, vagabundo europeo. Un escritor de todas partes, diría el crítico literario Julio Ortega, pero que guarda un vínculo literario con Monterrey.

“Para mí esta ciudad, Monterrey, se conjuga con uno de los más grandes humanistas en toda la lengua castellana, Alfonso Reyes.”

Sergio Pitol fue alumno del Regiomontano Universal a los 17 años, cuando Reyes dictó unas conferencias sobre temas helénicos en el Colegio Nacional. Reconociendo la deuda con el ensayista, Pitol refirió que lo leía “por el puro amor a su lenguaje, por la insospechada música que encontraba en ellos, por la gracia con que, de repente, aligeraba la exposición de un tema necesariamente grave.”

Sostuvo el galardonado con el Premio Cervantes que pocos lectores son los que supieron advertir, en su momento, el influjo literario de Alfonso Reyes. En El suicida, Visión de Anáhuac, y El plano oblicuo, continuó Pitol, Reyes pudo conjugar una escritura brillante, cotidiana y excéntrica para convertirla en otra cosa desconocida en ese tiempo.

“Pocos lectores advirtieron que se iniciaba una forma literaria nueva y estrictamente personal, aún sus amigos cercanos creían que eran meros pasatiempos y no trabajos más serios.” Reyes comenzaba a domar al centauro de los géneros, como él le llamaba, es decir, el ensayo, y además renovaba la lengua castellana.

Apoyándose en Jorge Luis Borges, José Gaos, Cardoza y Aragón, entre otros, Pitol subrayó la importancia de la escritura de Reyes no sólo como influencia personal, sino como presencia literaria en todo el mundo.

“El filósofo José Gaos, en un espléndido ensayo, escribió: ‘El plano oblicuo’ como ‘El suicida’, libros de ensayos, eran un solo ensayo hecho de ensayos digresivos y regresivos ensartados con la libertad más desenfadada, pero feliz, sorprendente e inclasificable. Cardoza y Aragón sostiene que nadie que no hubiese releído a Reyes podría afirmar conocerlo.”

La pasión por el lenguaje fue una de las cosas que Pitol reconoció deberle a Reyes. De esta pasión por el lenguaje deviene su escritura de genealogías (los Ferri, los Rebolledo de sus primeros libros de cuentos), de rasgos que se repiten como eslabones de cadenas que, como él escribió “al romperse aparecen nuevas certidumbres”; de tiempo y de memoria, en donde todo parece venir resistiéndose al olvido; de viajes; de sueño y de muerte.

“Si la razón teórica en Reyes topó con mi sordera, le soy deudor, en cambio, del acercamiento a varios terrenos a los que de otra manera quizás habría tardado en llegar: el mundo helénico, la literatura española medieval y la de los siglos de oro, la novela del sertón y la poesía vanguardista de Brasil, Sterne, Borges, Francisco Delicado, Goethe sobre todo, la novela policial culta.”

Este andar de Reyes por varias zonas literarias alentó a Sergio Pitol a seguir el camino de la escritura, ésa que apunta a la locura.

“En una época de ventanas cerradas, de nacionalismo estrecho, Reyes nos incitaba a emprender todos los viajes. Evocarlo, me hace pensar en uno de sus primeros cuentos: “La cena”, un relato de horror inmerso en una atmósfera cotidiana, donde a primera vista todo parecía normal, anodino, hasta podría decirse un poco dulzón, mientras entre líneas el lector va poco a poco presintiendo que se interna en un mundo demencial, quizás en el del crimen.

“Esa ‘cena’ debe haberme herido en el flanco preciso. Años después comencé a escribir. Y sólo hace poco advertí que una de las raíces de mi narrativa se hunde en aquel cuento. Buena parte de lo que más tarde he hecho no es sino un mero juego de variaciones sobre aquel relato.”

SERGIO PITOL

Narrador extraordinario, traductor y diplomático que ha venido a prestigiar las letras mexicanas con el Premio Cervantes de las Letras 2005. Nació en Puebla el 18 de marzo de 1933. Se licenció en Derecho en la UNAM. Agregado cultural en París, Varsovia, Budapest, Moscú y Praga y embajador en Checoeslovaquia. Autor de la trilogía El arte de la fuga, El viaje y El mago de Viena. Recibió los premios Xavier Villaurrutia, Nacional de Literatura y Juan Rulfo.


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