Sergio Pitol, escribiendo un México que se parece más a nosotros

De WikiNoticias UANL

14 de diciembre de 2007

Pitol en su reciente visita a Monterrey fue homenajeado por la Cátedra UANL-Anagrama.

“Una vez pasado el fulgor del boom el escritor que mejor ha promovido los valores de un México en larga transición a la democracia, en tránsito hacia otro tipo de valores distintos del nacionalismo revolucionario, el escritor emblemático de ese periodo es Sergio Pitol.”, sostuvo Álvaro Enrigue, escritor y catedrático mexicano, quien acompañó a Pitol en su reciente visita a Monterrey para ser homenajeado por la Cátedra UANL-Anagrama.

“Pitol es un escritor muy literario, muy memorioso y en ese sentido es un escritor muy contemporáneo de la literatura universal, más que los propios contemporáneos y, sobre todo, un escritor que escribe con una tremenda libertad que, creo, es el valor en torno al cual los mexicanos hemos estado pensando en los últimos veinte años.”

Según Enrigue la obra de Pitol refleja ese nuevo México que no es tan vistoso, “no se puede hacer una película en la que Jorge Negrete sea un personaje de Sergio Pitol, pero es un México que se parece más a nosotros”.

El escritor, traductor y diplomático mexicano nacido en Puebla en 1933 dijo sentirse “entre amigos” durante el homenaje efectuado en Colegio Civil Centro Cultural Universitario, donde participaron además de Enrigue, los escritores Minerva Margarita Villarreal y Hugo Valdés.

“Es para mí un gran honor este homenaje –expresó Pitol– he venido varias veces a presentar libros, he hecho lecturas y cada vez que estoy aquí tengo más amigos, siento cada vez mas cálido.”

El andar y el hablar se tornan cada vez más pausados, pero su brillantez se manifiesta incluso en la intención de no escribir en esta etapa de la vida algo que pudiera no ser tan bueno.

“Este año no he escrito sino emails. Había escrito antes del Premio Cervantes unos capítulos de lo que sería una nueva novela, pero ahora, quiero dejar que corra el tiempo, para saber si es bueno o no seguir escribiendo.”

Después de recibir el premio Cervantes en 2005, el propio Pitol observa cómo aumentaron sus actividades, viajes, ruedas de prensa y visitas de amigos, lo cual aminoró el ritmo de su escritura. Pero aun sin escribir ningún otro libro, los títulos que nos ha regalado ya conforman un inventario de clásicos: El desfile del amor, reconocida con el Premio Herralde en 1984, Domar la divina garza (1988) y La vida conyugal (1991, adaptada al cine), las cuales conforman lo que editorialmente es conocido como El tríptico del carnaval. No hay tal lugar, Infierno de todos, Los climas, El tañido de una flauta, Asimetría, Cementerio de tordos, Juegos florales, Vals de Mefisto y La casa de la tribu, entre otros.

TEXTOS A LA RAZÓN Y AL CORAZÓN

El homenaje en el contexto de la Cátedra Anagrama, instituida el pasado mes de julio en la casa de estudios para promover los más altos valores de las letras, trajo la presentación de Trilogía de la memoria, publicación que incluye tres obras clásicas de Pitol: El arte de la fuga (1999), El mago de Viena (2001) y El viaje (2005).

“El 80 por ciento de mis lectores son los muchachos, los jóvenes en México y Latinoamérica –dice Pitol– y puede parecer una obra compleja, pero también cualquier persona puede leerme por primera vez y al final del libro puede sentir que el texto le llegó a la razón y al corazón.”

Lo dice con un dejo de orgullo no disimulado (más bien tierno) quien hace mucho asumió quizá sin proponérselo, el compromiso de ser inevitablemente contemporáneo al escribir.

“Yo escribí todos mis libros fuera de México, salvo un librito de cuentos, cuando era muy joven, tenía unos 23 años. Poco después, a los 28 años me fui a trabajar en Relaciones Exteriores y todos los días leía en las noches, pensaba e imaginaba la escritura, aun cuando estaba yo fuera de los grupos de escritores, nunca fui a grupos literarios, pero tenía amigos que leían mucho y hablábamos de literatura, esa distancia y estar pensando otras cosas fue lo que derivó la obra que he creado, este estilo, planteado desde lo contemporáneo.”

Igualmente ha sido voz comprensible de otras lenguas al traducir obras de Joseph Conrad, Henry James, Robert Graves, Jane Austen, Witold Gombrowicz; y de los escritores rusos Alexander Zeromsky, Kazimierz Brandys, Jerzy Andrezjewski y Bruno Schulz.

Miembro del Servicio Exterior mexicano desde 1960, Pitol ha escrito desde sus íntimas trincheras como Agregado Cultural en París, Varsovia, Budapest, Moscú y Praga. Además del Cervantes ha recibido el Premio Xavier Villaurrutia y en 1999 el Premio Juan Rulfo por el conjunto de su obra. El homenaje de la UANL y la editorial Anagrama se suma a esta reverencia del mundo por su contribución en forma de letras.

“Estoy muy agradecido con la Universidad Autónoma de Nuevo León, con el Rector, las autoridades que me hicieron el honor de darme el Doctorado Honoris Causa hace dos años, y todavía me están haciendo otro homenaje.”

Sus textos han recorrido Hispanoamérica y han sido traducidos al coreano, al mandarín, extendiendo la universalidad de su patria y siendo, al decir de Álvaro Enrigue, el escritor central de la república mexicana.

“Me parece estupendo que esta universidad abra una brecha, ponga en contacto directo a los autores con sus lectores naturales, permita hacer lecturas más cuidadosas, discusiones y toda una labor de conservación de la memoria humanista de la cultura mexicana”, agregó Enrigue.

Esta es la cuarta sesión efectuada dentro de la Cátedra UANL Anagrama, inaugurada con la conferencia de Jorge Herralde, fundador de la casa editorial y con las subsecuentes participaciones de los escritores Carlos Monsiváis y Mario Bellatin.


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