Rindió UANL homenaje al músico Carlos Castillo Mercado

De WikiNoticias UANL

7 de marzo de 2008

Carlos Castillo Mercado, homenajeado en el Colegio Civil Centro Cultural Universitario.

“La música es la esencia de la vida. Cuando tengo problemas, toco la guitarra y se me olvidan”, afirmó don Carlos Castillo Mercado, a sus 81 años tiene una trayectoria de siete décadas en la guitarra, un repertorio de diversidad de géneros, desde el bossa nova al bolero, del blues y jazz a la canción mexicana, pasando por las canciones de las grandes bandas. “Es un relax tocar el instrumento, o cantar, lo considero un arte muy bonito, curativo para lo que tenga”, expresó.

Por su carrera, entrega y profesionalismo, la Universidad Autónoma de Nuevo León le rindió un homenaje el 8 de marzo de 2008, en el Aula Magna del Colegio Civil Centro Cultural Universitario, con la presencia de autoridades universitarias, encabezadas por el ingeniero José Antonio González Treviño, entonces Rector de la Máxima Casa de Estudios.

Hablar con don Carlos es adentrarse en un universo musical, lleno de anécdotas, vivencias, canciones, compositores y títulos de melodías que interpreta con maestría, por supuesto, siempre al lado de alguna de las 12 guitarras que su hijo Carlos le ha regalado, incluso unas adquiridas en España.

Este hombre, que es un dandy, es de una sencillez desarmable, una mirada noble, dotado de una exquisita sensibilidad y un virtuoso de la guitarra, instrumento que no ha abandonado y que toca, religiosamente, a diario desde hace décadas, desde temprano, por la mañana.

Es de una humildad apabullante y eso que en diferentes años del siglo XX, acompañó a figuras nacionales e internacionales de la canción como Vicente Garrido, Álvaro Carrillo, Guadalupe Trigo, Pedro Vargas, José Antonio Méndez, María Luisa Landín, Claudio Estrada, Alejandro Algara, Mona Bell y Gloria Lazo, por citar algunos.

Ha grabado algunos discos con 200 temas y su repertorio es tan amplio y rico por su variedad que forma parte de la educación sentimental de los mexicanos y latinoamericanos.

Para dar una idea, toca lo mismo “Mi ciudad” de Trigo, “Misty” de Eroil Garner, “Borrachita” de Tata Nacho; hasta “Feelings” de Morris Albert, “Tú me acostumbraste” de Frank Domínguez y “Triste” de Antonio Carlos Jobim, pasando por “Todo y nada” de Vicente Garrido, “Muchachita” de Mario Ruiz Armengol, “Farolito” de Agustín Lara y “Temor” de Gonzalo Curiel. Tiene popurrís de temas de Armando Manzanero y Álvaro Carrillo. Y eso sólo para empezar.

EL SEÑOR ARMONÍA

Considerado “el señor armonía”, tiene una manera particular de tocar la guitarra, no la toca, la acaricia, con una precisión y nitidez, de quien sabe su oficio. Don Carlos tiene una memoria prodigiosa, recuerda cuando inició sin estudios, tocó el saxofón a los diez años en la Banda de Nueva Rosita, Coahuila, donde duró dos años y en la que también tocaba su padre don Carlos Castillo Garza, en el trombón. Otros instrumentos que dominó fueron la mandolina, el banjo, el contrabajo y la guitarra, con la que se quedaría finalmente.

También tocó con la Orquesta San Antonio y en Sabinas con la de Alfonso Bonilla. Cabe decir que a fines de los años treinta del siglo pasado fue la época de oro de las bandas que en esos años existían en todos los pueblos de la región norteña y que desaparecieron en los años cuarenta del siglo pasado.

“Tenía diez años cuando entré, tocaba el saxofón, pero me salí por problemas pulmonares, aprendí algo y sólo volví a tocar instrumentos de cuerda, pero me quedé con la guitarra”, expresó.

“Me hice como todo muchacho, en las peluquerías, en las orquestas, me convertí en un solista, pero sin estudiar, todo el tiempo me desarrollé en la práctica, tocando aquí, en las fronteras, en los cabarets, que antes lo veían de otra manera, el antro era palabra muy horrible, antes no se usaba eso.”

Trabajó en una compañía minera, pero como pagaban el mínimo se salió y ya adolescente con la guitarra en la mano recorrió tanto Monterrey y las fronteras. En 1946, a los 17 años de edad, en un evento de aficionados que se realizaba en la Arena Monterrey, que existía por la Calzada Madero y cuyo conductor era don Jesús Hernández, el famoso “Don Chucho” del extinto programa de televisión Codazos, de los años 90 del siglo pasado, tuvo la prueba de fuego después de una presentación del dueto cómico Manolín y Chilinsky.

“Tocaban Los Pepes y la raza lo había bajado a tomatazos”, sonríe, “ya ve como es la raza de brava, entonces entré yo y no sabía qué hacer y empecé a tocar el ‘Tico tico’ y les gustó mucho y hasta toqué cuatro temas, una de ellas era el de ‘El tercer hombre’, de una película de espías de la época”.

Posteriormente, en tres años hizo el servicio militar obligatorio en su pueblo natal. Enseguida empezó a tocar con los tríos en la plaza Hidalgo, donde interpretaba melodías de Álvaro Carrillo, José Antonio Méndez y Carlos Lico, además de tocar con orquestas y en salones de prestigio de la época como la taberna Colonial, en la parte baja del hotel Colonial, donde hubo un conjunto de jazz, en el Maxim´s y en el desaparecido hotel Imperial, entre otros.

“Por Morelos había un lugar llamado Cita con Alcaraz, ahí toqué como solista, íbamos todos los músicos, íbamos para hacer vibrar a la gente con la música, era la vida del músico. Luego me fui a Reynosa, a donde llegaban muchos norteamericanos y venían a escucharnos tocar música norteamericana, ¿qué tocábamos? Uf, muchas, tengo muchas, ahí tocábamos de Benny Goodman, Glen Miller, además, mexicana, de Gonzalo Curiel.”

Menciona nombres de orquestas como la de Larry Son, de Ismael Díaz, de García Esquivel, con las que tocó, además de la del Casino Blanco y Negro de Nueva Rosita, y las tardeadas en el Casino de Monterrey, el Club Industrial, durante nueve años.

Durante su estancia en Guadalajara, donde vivió durante diez años, tocó en sitios como La Copa de Leche, donde conoció a Carrillo, en La Habana Club, en el Café Independencia, donde tocaban los Hermanos Reyes o el Afrocasino, “ahí acompañamos a Vicente Garrido y a Daniel Ríolobos”.

Tocó también en la Orquesta de Arturo Javier González, posteriormente con la de Larry Son, Luis Arcaraz y Gustavo Rubio Caballero. También en la capital jalisciense conoció a Francisco D´Alessio, padre de la cantante Lupita D´Alessio, cuya carrera vio nacer.

CON LAS MALETAS LISTAS

Don Carlos tiene múltiples anécdotas, como la que tuvo con Carrillo, el autor del clásico “Sabor a mí”, en Guadalajara, que lo invitó acompañarlo a varias giras, pero no fue posible porque aquel murió en un accidente; con Guadalupe Trigo ocurrió algo similar, aunque lo acompañó en giras, se quedó con las maletas listas para acudir con él a Cuernavaca, donde murió también. “No se pudo, pero yo sigo aquí, por algo Dios hace las cosas”, afirmó.

Con Amparo Montes, “una mujer excepcional, cuando venía a Monterrey le gustaban mucho la comida regiomontana: el cabrito, los machitos, los cortes especiales de carne, le gustaba que la acompañara con canciones de Agustín Lara”, expresó. Con José Antonio Méndez, el autor de “Novia mía”, dijo: “En Guadalajara nos encontrábamos todos los días, tocaba canciones muy bonitas”.

Entre sus temas preferidos, además de ver sus videos, tararear las canciones y tocarlas en su guitarra, están “Memories”, de la cantante norteamericana Bárbara Streisand, “Me encanta”, dijo sonriente; también “Nueva York, Nueva York”, Frank Sinatra; “I living in San Francisco” de Tony Bennet; Nat King Cole, Carlos Antonio Jobim, Joe Pass, Miller, Goodman, Duke Ellington, Armengol, Curiel, Carrillo y la lista continúa.

Además de la pasión de la guitarra, don Carlos mantiene una fuerte relación con su familia, se casó en 1951 con doña Martha Castillo Boone, con quién procreó tres hijos: Carlos, Martha y Laura Castillo. “Sin mi familia, no soy nada”, afirmó.

Ha sido homenajeado en varias ocasiones, tanto en México como Estados Unidos, realizado presentaciones en radio, televisión y teatros, pero ante las múltiples ofertas, se mantuvo devoto a la familia, a la guitarra, a la música, a la vida.

Hay artistas y hay ejecutantes, don Carlos Castillo Mercado reúne ambas categorías, porque como afirmó: “la música es la esencia de la vida”. Sólo escúchelo tocar la guitarra.


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