Rinden homenaje a García Márquez

De WikiNoticias UANL

18 de mayo de 2007

El entonces Rector José Antonio González Treviño inició la lectura de la obra cumbre del colombiano Gabriel García Márquez en homenaje a este autor prominente en los aniversarios 25 de su Premio Nóbel, cuadragésimo de Cien años de soledad y octogésimo de su vida.

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el Coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.” Así comenzó la voz de José Antonio González Treviño, Rector de la UANL, quien dio inicio a la lectura pública de Cien años de soledad, la novela de Gabriel García Márquez que ha encumbrado el insomnio de lectores de todos los tamaños en pos de la novela latinoamericana más leída de los últimos tiempos.

El 17 de mayo, a las 11 de la mañana se dedicó al escritor colombiano una “hora de la lectura” que se deslizó simultáneamente por todos los planteles universitarios donde retumbó la historia de Macondo y el transcurrir genealógico de los Buendía.

Úrsula, José Arcadio, Melquíades… cobraron vida en un florecer de letras que García Márquez plasmó en una hoja en blanco hace más de 40 años. Esos mismos nombres fueron multiplicados en el homenaje que la UANL desde la Capilla Alfonsina rindió a este autor prominente en los aniversarios 25 de su Premio Nóbel, cuadragésimo de Cien años de soledad y octogésimo de su vida.

El entonces Secretario General, Jesús Ancer Rodríguez, continuó con la lectura. Por toda la Universidad se escucharon los relatos de los gitanos que llegaban a Macondo con el imán como octava maravilla de los sabios alquimistas, el astrolabio y los catalejos para acercar a la gente, y otros inventos que por entonces fueron vistos en aquel poblado como los más insospechados de la humanidad.

El tiempo se iba escurriendo entre el pasado remoto y el presente de aquella región ubicada con esmero en la geográfica y minuciosa mente de su autor.

El doctor Ubaldo Ortiz Méndez, entonces Secretario Académico, prosiguió repasando letras en voz alta, y la fascinante revoltura literaria de “Cien años de soledad” avanzó en el recuerdo de quienes la hemos leído y releído como un modo de disfrutar del manjar íntimo y reanimante que la novela ofrece.

Rogelio Villarreal, entonces Secretario de Extensión y Cultura le puso un especial énfasis de familiaridad al texto a la hora de leer. Las inflexiones de la voz relataron con habilidad dramática cuando José Arcadio Buendía emprendió su viaje hacia la ruta del norte, en busca de un posible contacto con la civilización.

Palpamos la evolución de Macondo, la llegada de visitantes y retoños nuevos de la familia Buendía, el paso de los años, la delicia de una historia entretejida entre el folclor y la imaginería latinoamericana y la confirmación de esta obra como una joya indiscutible de la literatura universal.

Publicada por primera vez en Buenos Aires en 1967 por la Editorial Sudamericana con un tiraje inicial de 8.000 ejemplares, Cien años… ha sido como una epidemia contagiosa que quien la adquiere la recomienda, quien la lee, la relee y quien la conoce nunca la olvida. Hasta la fecha se han vendido más de 30 millones de ejemplares y ha sido traducida a 35 idiomas extendiendo a cada rincón del mundo las esencias hispanoamericanistas y fantásticamente humanas de la obra.

Al decir del entonces Rector José Antonio González Treviño el marco de este Festival Alfonsino abrazó no sólo a nuestro autor universal Alfonso Reyes, sino que “comparte el afecto con otro grande de nuestras letras, Gabriel García Márquez, un escritor al que se le quiere como al más entrañable de sus personajes y cuya obra ha recreado magistralmente la existencia humana.”

El 17 de mayo no hubo soledad en el pueblo de Macondo, la lectura simultánea y pública del mejor legado garciamarquiano irrumpió con la continuidad de su permanencia en la memoria colectiva por otros cien años, y otros y otros… Y fue un agasajo para los eternos románticos soñadores que hacemos de la lectura una pasión, una necesidad, una razón y un exclusivo mundo de fantástica intimidad.

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