Reyes pensaba el arte como elemento que puede limar defectos sociales

De WikiNoticias UANL

2 de junio de 2009

La obra presentada en el marco del Festival Alfonsino resume a un hombre que desde el arte y las letras invocó la paz, no una paz bíblica, dice Tibol, sino una paz social, real, histórica.

Raquel Tibol comenzó a trabajar a Alfonso Reyes referido a las artes visuales por los años setentas, en el tomo X de las obras completas encontró muchos artículos con referencias al tema, y más allá de trabajar su pensamiento estético derivó en el acervo plástico que el regiomontano universal formó a través de los años.

En la edición 2007 del festival alfonsino Raquel Tibol impartió una charla sobre su experiencia como responsable de la transformación del hogar en la ciudad de México de don Alfonso Reyes en casa museo.

“La conferencia recogía una mínima parte de las mil doscientas fichas que yo tenía, después de la conferencia me llamó José Garza y me dijo de su interés en publicarla como libro, me dio un gusto enorme”.

Una capilla a colores: Alfonso Reyes y las artes visuales recoge en más de cien páginas la guía de un recorrido por el rico acervo plástico de Reyes. La crítica de arte mexico-argentina describe sus tesoros artísticos, cuenta las anécdotas que los rodean, desmenuza el pensamiento del autor sobre arte, creadores y celebra la vida y obra de uno de los mayores escritores mexicanos del siglo XX.

“En la casa de Reyes encontré referencias a tantos artistas no solo de México sino de otros países, el hecho de que admirara tan tempranamente a Portinari, cuando en Brasil apenas comenzaba, en la casa museo hay cantidad de obra de Angelina Beloff, de la muralista Aurora Reyes, sobrina de don Alfonso, tenía un sentido muy noble de las relaciones humanas”.

Contó Raquel Tibol que en casa de Reyes encontraron obra de Diego Rivera, Manuel Rodríguez Lozano, Roberto Montenegro, el pintor y grabador francés de origen japonés Foujita, Julio Ruelas, Lazo, Ángel Zárraga, Raúl Anguiano, Elvira Gascón, la ilustradora predilecta de Reyes, Ignacio Aguirre, Moreno Villa, Antonio Rodríguez Luna, Benjamín Coria, Gabriel Fernández Ledesma, José Guadalupe Zuno y Pedro Coronel entre tantos otros.

“Reyes estuvo al tanto de artistas de muchos países y de muchas épocas, era como una esponja de absorber cultura, pensaba que el arte es un elemento que puede limar defectos sociales, defectos personales, tuvo en Goethe una especie de abrigo espiritual y quedó prendado de sus ideas estéticas hasta el fin de su vida”.

Describió Tibol a Reyes como “una gente de equilibrio racional, le gustaba la gran cultura pero traducida a una sencillez de comunicación que cualquiera pudiera entender, tal vez por eso le llamaba la atención esa personalidad turbulenta que era la de Diego Rivera.

“Le gustaba además a don Alfonso dibujar mucho, guardaba fotografías, frecuentó museos y colecciones de arte con apasionado interés, pero no tuvo empeños de coleccionista, quizás a esto se deba que uno de los aspectos menos analizados de sus escritos sea el correspondiente a las artes visuales.

“Gran cualidad de Alfonso Reyes fue su capacidad, perceptiva e inclinación hacia el conocimiento sensible de los objetos. Como a Kant, le causaba placer reflexionar sobre la forma de las cosas, las formas del arte y de la naturaleza despertaban su necesidad de desentrañar estructuras y organizaciones, en un constante entrenamiento espiritual.”

La publicación de la Secretaría de Extensión y Cultura de la UANL exhibe en la portada el retrato de Alfonso Reyes de Manuel Rodríguez Lozano, en sus páginas se muestran otros retratos que hicieran Roberto Montenegro, José Moreno Villa, Foujita; ilustran además el óleo “Plaza de Toros”, de Diego Rivera, la “Ilustración para Ifigenia Cruel” de Juan Soriano, la xilografía “Para un ensayo de Alfonso Reyes (La prueba platónica)” de Fernández Ledesma.

“Lo han pintado y dibujado muchos artistas, hasta uno que no es artista plástico que es Carlos Fuentes, pero para mí el mejor retrato que se le ha hecho a Reyes lo hizo David Alfaro Siqueiros cuando estuvo preso, un retrato magnifico de los pocos donde no sale serio”.

La obra presentada en el marco del Festival Alfonsino resume a un hombre que desde el arte y las letras invocó la paz, no una paz bíblica, dice Tibol, sino una paz social, real, histórica. La aguda percepción de Reyes hacia lo plástico, lo artístico, logró que sus escritos también fueran algún modo pictóricos y testimonio de ello resulta Una capilla a colores: Alfonso Reyes y las artes visuales.

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