Reyes, un precursor del blog

De WikiNoticias UANL

28 de mayo de 2009

Con el Correo literario quedó bien afirmada la relación e intercomunicación artística e intelectual en Latinoamérica.

Con Monterrey: correo literario de Alfonso Reyes, publicado entre 1930 y 1937, cuando prestaba sus servicios diplomáticos en Río de Janeiro y Buenos Aires, el escritor regiomontano cumplió un anhelo hecho juramento el 26 de febrero de 1911, como dice en su “Romance de Monterrey”, de añadir “tu nombre en el nombre mío”.

A esta publicación unipersonal escrita y editada con el objetivo de mantener viva la comunicación con sus amigos, no sólo le dio el nombre de su ciudad natal, la adornó además con su propio dibujo de la ciudad al pie del cerro de La Silla.

Los catorce números aparecidos entre 1930 y 1937 fueron reunidos en una edición facsimilar editada por el gobierno del Estado, la UANL (Universidad Autónoma de Nuevo León), el Fondo Editorial Nuevo León, Capilla Alfonsina y el Comité Regional Norte de Cooperación con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), con la colaboración de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Universidad Fluminense de Brasil.

Cuando surgió la idea de reeditarlos por sugerencia del cónsul general en Sao Paulo se “echó a andar la maquinaria”, atar cabos, conformar el equipo interinstitucional y a los especialistas autores de cuatro ensayos en español y portugués.

“Esta aventura fue creciendo, no se trataba solo de la edición facsimilar sino de un cuaderno con estudios sobre el significado de Monterrey para Reyes y la actualidad de la publicación”, explica Héctor Perea.

En esta obra escriben José Emilio Pacheco, para quien en su texto “Monterrey de Alfonso Reyes”, el regiomontano es un precursor del blog; un espacio a la vez público y privado.

Se incluyen además “Un paseo por Monterrey” de Cecilia Laura Alonso, “Monterrey: pliegos filosos” de Alberto Enríquez Perea y “Monterrey ilustrado” de Héctor Perea.

Se cuidó especialmente la calidad en la reproducción de cada uno de los ejemplares ubicados en la historia de la creación literaria y artística de los distintos países a los cuales pertenecían sus autores.

Reyes logró prácticamente solo “con apenas alguna ayuda más bien marginal”, de su familia y amigos, diseñar, echar a andar, mantener viva, distribuir y costear con su bolsillo la publicación, añadiendo a todo esto el imprimirle un carácter propio.

Sus diez y siete secciones, ninguna de ellas presentes en la totalidad de los números, incluyen “Investigaciones”, “Epistolario y estafeta” destinada a la correspondencia con escritores de América Latina, Europa y Estados Unidos; “Guardias de la pluma” con la intención de polemizar sobre diversos temas; “Rayas de lápiz” con comentarios a obras literarias; “Los ojos de Europa” con testimonios de viajeros del Viejo Continente; “Boletín gongoriano” con estudios de su autoría sobre el poeta barroco español Luis de Góngora; “Noticias mexicanas” sobre revistas y libros leídos y “Publicaciones recibidas” es el acuse de recibo de obras obsequiadas.

A diferencia de los suplementos culturales o revistas de distribución masiva y venta, ésta fue una correspondencia abierta a un pequeño grupo y cerrada al mismo tiempo.

“Se convirtió a nivel personal en el medio más vivo de contacto literario, bibliográfico, artístico y anecdótico entre Reyes y el mundo exterior”, agregó.

Cecilia Laura Alonso considera el Correo como un intento de abrir nuevas ventanas, tender puentes y establecer el diálogo artístico, cultural y literario a nivel continental. A través de la intercomunicación la revista contribuye a la multiplicidad cultural, pieza importante en la construcción de la identidad latinoamericana.

“En el correo están sus batallas intelectuales y su fecundo pensamiento”, afirmó Alberto Enriquez Perea para quien la publicación es una de las diversas pruebas ofrecidas por Reyes de su amor a Monterrey.

Herramientas personales