Revaloran el trabajo del traductor en la Secretaría de Extensión y Cultura

De WikiNoticias UANL

30 de mayo de 2006

La presentación se celebró en la Capilla Alfonsina, acompañandolo los también reconocidos traductores Silvia Pratt y Reynol Pérez.


Como parte de los eventos del Festival Alfonsino, se presentó el libro Archivo de Traducciones, compendio de algunos de los trabajos de traducción del poeta regiomontano Miguel Covarrubias.

Este libro forma parte de la colección Ediciones del Festival Alfonsino, editada por la Dirección de Publicaciones de la UANL, y comprende veinticinco textos que incluyen ensayos, notas críticas, entrevistas, unos inéditos y otros publicados con anterioridad en revistas como Deslinde, y reúne a autores como Jean Genet, Roland Barthes, Gérard de Nerval, entre otros.

La presentación se celebró en la Capilla Alfonsina, acompañandolo los también reconocidos traductores Silvia Pratt y Reynol Pérez.

El primero en tomar la palabra fue Reynol Pérez, quien comentó acerca de su admiración por el trabajo de Miguel Covarrubias, puesto que “realmente el trabajo de la traducción es quijotesco”.

También enfatizó que los hablantes de un idioma como el español, que somos tan numerosos, “no hemos todavía valorado la labor del traductor”. Ésta, la tarea del traductor es, hoy en día, realizada por un lector más inteligente, que tiene un conocimiento mayor de la lengua. “Lo dicen los teóricos, que son los traductores, y mucha gente no hace este análisis, quienes introducen a veces novedades en nuestra lengua al traducir obras de autores propositivos en otras lenguas”. Un traductor, dijo, debe verle todos los entresijos a la palabra.

Reynol Pérez subrayó la importancia de que un hombre culto, y, además, creador, se dedique a la traducción de textos literarios, porque “a veces es necesario establecer parámetros entre la traducción y la creación”, situación que Covarrubias soluciona sin mayor problema.

Silvia Pratt, por su parte, inició su intervención con una afirmación que, en apariencia, no resulta relativa con el trabajo del traductor: “Lo oculto provoca suspicacia”. Sin embargo, es esa suspicacia, esa sospecha de significados encubiertos en las lenguas, lo que mueve al traductor.

“Archivo de Traducciones contiene esto que estamos abordando, pues enriquece el amplio círculo literario que va de la creación a la traducción”, puesto que la traducción funciona para establecer vínculos interculturales.

Haciendo alusión al tema del Festival, es decir, Alfonso Reyes, Pratt menciona que el trabajo de Covarrubias es importante porque vierte del francés y de otros idiomas, el pensamiento de autores extranjeros sobre Reyes, creando una “especie de efecto boomerang, es decir, la obra de Reyes se abre al mundo y regresa a los mexicanos, y a los hispano-hablantes en general, a través de la óptica extranjera ahora traducida”.

Al final, el traductor, Miguel Covarrubias, realizó algunos comentarios que complementan la advertencia que inicia al libro, la cual aclara que los veinticinco textos organizados por el traductor, fueron ordenados “según su leal saber y entender”. Por lo que el lector debe tener cuidado con la razón de ciertos agrupamientos y la titulación de otros, pues son resultado del criterio del responsable del Archivo de Traducciones. Así, las traducciones que componen este libro surgen tanto del pretexto de celebrar el natalicio o fallecimiento de algún escritor, el centenario; como o “del simple gusto de oírlos dirigirse a nosotros en nuestro idioma vernáculo”.

Covarrubias contó que él no había proyectado la idea de hacer un libro (“el libro que jamás se había concebido como tal”) con el conjunto de sus traducciones, mucho menos que formaran parte de la colección de Ediciones del Festival Alfonsino. Fue idea, más bien, del Director de Publicaciones de la UANL, Celso José Garza, quien advirtió, en las páginas sobre Reyes, un homenaje pertinente; y, además, en el resto de los textos, el reverso de El Traidor, antología de poemas anteriormente traducida por Covarrubias del francés y del alemán.

“Desde luego, esto no es común, páginas cómo las que podrán leerse a continuación, habitualmente se agotan en la revista o suplemento cultural que las publicó y nadie más volverá a mirarlas”, por lo que el libro se yergue como casi único en su género.

Pero volviendo a la noción del “libro que jamás se había concebido como tal”, Covarrubias menciona que Archivo de Traducciones no existía como un libro para ser traducido de manera uniforme. Las traducciones se hicieron en el tiempo, y el libro existe desde que el traductor “lo reúne, y ni siquiera en ese momento es tal cosa”.

Archivo de Traducciones es, ahora, un libro que, como mencionara Silvia Pratt, sirve para establecer vínculos con autores no muy leídos e incluso no muy conocidos, y, además, es un buen ejemplo de la importancia del trabajo del traductor hoy en día, trabajo que desempeñara el mismo Alfonso Reyes.

Al evento asistieron el secretario de Extensión y Cultura, Rogelio Villarreal Elizondo, escritores, como Sergio Cordero y Armando Alanís, y pintores, como Saskia Juaréz.

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