Recuento… 50 años de Pintura de Saskia Juárez

De WikiNoticias UANL

26 de mayo de 2008

Icamole en la Tarde, óleo sobre tela

La Universidad Autónoma de Nuevo León exhibe este 26 de mayo de 2008 “Recuento… 50 años de Pintura” de la artista regiomontana Saskia Juárez, en las galerías de la Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías.

La muestra retrospectiva está conformada por 102 obras con soporte de tela y papel; óleo, grabado, dibujo, acuarela y tinta china, el paisaje abunda, memoria pictórica en rescate de ese paisaje que ha ido modificándose, imagen que a la artista e atrapa y obsesiona.

Saskia se pregunta y responde: Pero… ¿Por qué seguir pintando paisaje? Vivo rodeada de montañas, y me despierto por las mañanas con el cerro de la silla a un lado, y, al ver lo que me rodea, aún tengo asombro. ¿Por qué no seguir pintando paisajes?

Saskia Juárez va de la mano con la historia artística de la Universidad de Nuevo León, el recuerdo de la Librería Cosmos de Justo Elorduy y Alfredo Gracia Vicente, Arte A. C., Casa de la Cultura de Nuevo León y Facultad de Artes Visuales de la UANL, recintos en los cuales ha dado innumerables exhibiciones y cátedra de arte.

Miguel Covarrubias nos habla del paisaje que Saskia no deja de pintar: Saskia mira el paisaje y éste es azul y verde y ocre y gris y rojizo y además es tranquilo y dulce porque hay luz en él. Uno, incómodo espectador, ve el paisaje de Saskia y encuentra que es azul y verde y ocre y gris y rojizo, tranquilo y dulce. Y límpido. Terso.

–¿Y por qué…?

–Porque el estilo es la mujer. La vida es dura pero razonable. La pintura es ardua pero permite su realización.

“Monterrey –y sus alrededores– no sólo está cercado por las montañas de Othón o Reyes, Ceniceros o Ríos. También lo está por los árboles, cañadas, planicies y montañas de Saskia. Van apareciendo constantemente porque el pincel está acostumbrado al trabajo y por ello ha llegado a adquirir fluidez y sabiduría, sinceridad y dominio. Por él se descubre –por la luz, siempre la luz– la permanencia de este mundo verde, de este mundo gris. Allí está la cadena de montañas: magnificente, solidaria, desdeñosa. Presente. Permanente. Para un pincel el desafío es fenomenal.

“El hombre se empequeñece ante la montaña. La pintura se desconcierta ante lo impertérrito. Pero todo eso pasa, no permanece. Queda la voluntad humana y aumenta la estatura de ese hombre. Queda el artista y la tela resplandece porque la pintura le ha quitado a la naturaleza algún secreto y se ha clavado también una espina de lo humano”.

Saskia Juárez nace en la ciudad de Monterrey en 1943, sus primeros estudios de pintura los realiza en el Taller de Artes Plásticas de la Universidad de Nuevo León, entre los años 1958 y 1961. Dicha universidad le otorga una beca para continuar sus estudios en la ciudad de México en la entonces Academia de San Carlos o Escuela Nacional de Artes Plásticas, de la Universidad Nacional Autónoma de México, para el grado de Maestro en Artes Plásticas que termina en 1967.

En 1965 la OPIC la envía a Santiago de Chile como ayudante del pintor Juan O'Gorman en la realización de un mural.

Regresa a la ciudad de Monterrey en 1967, y se integra al Taller de Artes Plásticas como maestra de Grabado y Pintura. Se interesa por el paisaje de la región -Nuevo León sobre todo-, esto inicia una temática que hasta la fecha le es característica.

En el transcurso de su vida como pintora, ha incursionado en disciplinas afines como la ilustración de libros, revistas o periódicos, ediciones de obra gráfica. Algo que por un tiempo se dedicó a hacer, fue la escenografía para teatro para grupos muy importantes. Escenografía de autores mexicanos.

Fue maestra en la ahora Facultad de Artes Visuales de la Universidad Autónoma de Nuevo León por más de 30 años, de la cual está jubilada. En varias ocasiones de su vida ha pertenecido a instituciones de difusión cultural como al Departamento de Acción Cívica y Cultural del municipio de Monterrey donde promovió exposiciones de pintura y como una actividad importante coordinó jardines de arte infantiles, iniciando una campaña de conciencia ecológica en cuya tarea fue pionera en el país.

La Universidad Autónoma de Nuevo León le otorgó el Premio Universitario de las Artes, siendo el primero otorgado en el área de artes plásticas en 1987. En 2005 recibe la Medalla al Mérito Cívico a manos del Gobernador José Natividad González Parás.

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