Recibe Luis Martín premio de investigación histórica

De WikiNoticias UANL

26 de abril de 2006

El teatrista regiomontano Luis Martín Garza Gutiérrez recibió el II Premio de Investigación Histórica “Israel Cavazos Garza” 2005.

El teatrista regiomontano Luis Martín Garza Gutiérrez recibió el II Premio de Investigación Histórica “Israel Cavazos Garza” 2005 en ceremonia donde se le entregó el monto económico por 50 mil pesos.

El jurado integrado por los doctores Lourdes Romero Navarrete, Lucrecia Lozano García y Camilo Contreras Delgado, declararon por unanimidad ganador al texto titulado Raíces de la Música Regional de Nuevo León, presentado bajo el seudónimo Sísifo.

Su análisis de las raíces de la música regional como resultado de influencias producto de la interacción de sociedades distintas, resulta una excelente aportación historiográfica. Además, está correctamente escrita, en un estilo claro, atractivo y dinámico. El autor se basó en fuentes primarias y bibliografía especializada.

El premio es convocado por Conarte, la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Secretaría de Extensión y Cultura y la Facultad de Filosofía y Letras, y el Municipio de Monterrey.

-¿Qué motiva a un dramaturgo a investigar en el terreno de la historia?

La educación artística me nace un poco de la influencia que me dio mi padre hacia las humanidades; él era un maestro rural, leía mucho, era de la disciplina de la lectura; de la corriente vasconcelista. Papá era un hombre mayor cuando me engendró; lo hizo en su segundo matrimonio, a los cincuenta y cuatro años. Era un pionero de la educación rural, de ese tipo de maestros estilo Vasconcelos, con un idealismo sobre la lectura sobre el conocimiento. Me impregnó mucho esa influencia de la lectura sobre las humanidades desde muy niño; tal vez él no jugaba conmigo deportivamente por la diferencia de edades pero me platicaba mucho de la literatura, de la historia, de filosofía, del pensamiento mismo. De alguna manera ahí tengo la influencia sobre el gusto a la historia.

Un pueblo sin historia es un pueblo sin cultura y sin cimientos, soy una persona de pensamiento abierto universal, pienso como Alfonso Reyes, que se tiene que ser muy regional para trascender lo universal, y quiero mucho a mi tierra y pienso mucho en la historia de mi tierra, y lo que se ha hecho aquí y lo que se puede seguir haciendo. Pienso en el rescate de la historia, y en este caso del teatro.

-Entonces esa pasión por la historia lo llevó también al teatro.

En efecto, para en cuanto encontré el teatro éste me dio una satisfacción, un encuentro con el hombre, con lo más recóndito del hombre, con la condición humana, con todo lo que se puede desencadenar de una pasión, de un carácter… en el teatro encontré eso, esa inquietud. Pero nunca dejé de lado la historia, siempre me ha gustado la historia y la he cultivado de una forma autodidacta nada más de lectura, a través de toda mi vida. Hace unos diez años, me empecé a preocupar por la historia del teatro en Nuevo León. He publicado algunas cosas muy breves en ese sentido, y estoy trabajando sobre una investigación muy grande que es el teatro del Progreso, que es el primer teatro que hubo en Monterrey. Ya llevo doce años con ella.

Asisto a muchos coloquios de teatro he sido miembro de la asociación mexicana de investigación teatral, he asistido a congresos internacionales, a Buenos Aires, a París, presentando ponencias y trabajos mío de teatro. Sobre teatro he estado investigando desde hace un buen tiempo, porque ha sido un complemento para mí.

-Esto habla de actividad de investigación histórica y actuación/dirección en el teatro.

Claro, por eso he alternado durante doce o quince años la investigación con mi carrera de director, de maestro, de productor, de promotor.

-¿Cómo nace su investigación sobre las raíces musicales de la región?

Al investigar sobre la historia del teatro, me encuentro unas pistas muy interesantes sobre las bandas de música, sobre los regimientos extranjeros en la intervención francesa en Monterrey, concretamente la banda del regimiento de suavos, y la banda del regimiento belga de la emperatriz Carlota que estuvo aquí en 1866 y que dirigía el maestro Niconik. Me encontré información sobre esas dos bandas. Las bandas de guerra eran una moda en el siglo XIX; desde fines del siglo XVIII se empezaron a usar en todo el mundo para exaltar el patriotismo de los soldados. Pero algunos regimientos empezaron a introducir la banda musical, no nada más se llegaba con fanfarrias o con toques de ordenanza militar sino con himnos de la patria, con canciones para motivar, para defender. En Estados Unidos desde Westpoint, se popularizaron muchas bandas.

-¿Cuál es concretamente su aportación en la investigación sobre estas dos bandas extranjeras?

Estas dos primeras bandas extranjeras que se oyeron aquí, tocaron ritmos europeos como la polca, el shotis y la redova. La leyenda siempre nos ha dicho, que el acordeón y la guitarra son traídos de Europa, en este caso de los suavos.

Mi aportación, es que se tiene un punto de partida documental en los programas y las audiciones que fueron tocadas en Monterrey entre febrero de 1865 y junio de 1866 por estas dos bandas que fueron las primeras en tocar polca que ya se conocía desde antes en todo el país, porque llegaban las hojas pautadas, las partituras de las polcas para piano desde Estados Unidos, pero a través del piano, de la partitura de piano, y así llegan a México no como ejecución, y no dudo que hubiera pianistas en Monterrey que tuvieran partituras de polca antes de la intervención francesa, y tocaran de forma individual.

Esos hallazgos que encontré, informan sobre el programa que tocó cada banda, tal día y hora en la plaza Zaragoza; tal polca, tal shotis, tal redova. No había antecedentes, o hasta el momento no se han hallado otros antecedentes que indiquen que en Monterrey se tocó polca, shotis y redova antes de esta fecha.

-¿Qué proporciona este dato?

Conocer este dato nos da un punto de partida. No dudo que se conociera de forma particular en una casa tales ritmos, pero eso no crea una influencia. La influencia en un pueblo es cuando se junta una multitud y empieza seguir un artista o un ritmo. Ahí se va dando el gusto popular y eso es lo que ocurrió. De repente se toca la polca y el shotis, y la gente siguió esos ritmos con un gusto, con una alegría… y empezó a apropiárselos, a tal grado de que siguen el shotis, la polca y la redova manifestándose durante toda la intervención francesa, en la plaza Zaragoza, en la plaza de la Luz.

Cuando se van los ejércitos franceses, las bandas locales que se vuelven a organizar, ya sea de civiles o de militares, durante las décadas de los 70, 80, 90, siguen tocando la polca, el shotis y la redova durante todo el siglo XIX; desde los 70, hasta que se impregnó en el gusto popular. No sólo en la ciudad, también en Linares, en Sabinas. Y curiosamente es en el campo donde se resguardan esos ritmos, porque a la vuelta de siglo, cuando las bandas norteamericanas con su corriente de música que bajó en los primeros años del silgo XX, es la que empezó a dominar en los grupos musicales de la ciudad y desplaza un poco los gustos que había. A esos grupos no se les daba tocar la polca, el shotis, y la redova, porque eran grupos de cuerda, de violín, etc… eran valses, cosas de ese tipo. Pero en el campo se empieza a gestar una interpretación propia de la polca, el shotis y la redova.

Cuando el acordeón baja a fines del siglo XIX y con la incorporación del bajosexto, se crea el grupo norteño. Ese par de músicos que todavía se encuentran bajo el “arco”… por Cuauhtémoc. Con el tiempo allá en los años veinte, entra el tololoche, entra el contrabajo, y surgen los Montañeses del Álamo, y le meten el clarinete, el meten el saxofón, y empieza formarse de diversas formas el conjunto norteño.

-¿Qué ha pasado con la música norteña desde entonces?

Ha derivado en toda la música que domina en el país que es la música grupera o como el ballenato que hizo una fusión con la música norteña. Porqué tiene éxito el ballenato colombiano en Monterrey, porque encuentra las raíces del acordeón aquí. Ha trascendido mucho la música norteña hacia la música cantada, pues la polca, el shotis y la redova no son cantadas.

-Algo más que quiera agregar…

Eso es solamente un acercamiento a lo que es la investigación. La música norteña no bajó de Texas, de aquí subió. No viene de los alemanes norteamericanos que trajeron el acordeón. Allá en Estados Unidos tuvo más difusión porque en Texas tuvieron más oportunidades de grabar los grupos de aquí. La polca sí es checa pero no bajó de los texanos; fueron las fuerzas de la intervención las que la trajeron. A estas alturas no tiene nada qué ver la polca europea con la regiomontana.

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