Reafirmó mi capacidad para hacer las cosas

De WikiNoticias UANL

27 de junio de 2006

Para Gloria Guadalupe López Álvarez, como para muchos estudiantes, realizar su servicio social significaba no sólo cumplir con un requisito administrativo, deseaba aprovecharlo de la mejor manera. La Alumna de la Facultad de Arquitectura y Diseño Industrial obtuvo el Premio a la Excelencia en el Cumplimiento del Servicio Social 2006, modalidad Administrativa.

Para Gloria Guadalupe López Álvarez, como para muchos estudiantes, realizar su servicio social significaba no sólo cumplir con un requisito administrativo, deseaba aprovecharlo de la mejor manera. De ahí que, con la asesoría del arquitecto Arturo Escobedo, encargado del área en la Facultad de Arquitectura, eligiera el Departamento de Mantenimiento y Construcción de la Facultad de Medicina.

Su estancia del 1 de agosto de 2005 al 1 de febrero de 2006, no hubiera sido tan completa sin el apoyo de su jefe Sergio Mares Carlos, responsable del Programa de Diseño de Proyectos y Remodelación que le permitió obtener una panorámica de las diferentes obligaciones, actividades y responsabilidades de un arquitecto.

“Tuve oportunidad de andar en campo, realizar levantamientos en exteriores e interiores, supervisar obras importantes dentro de la dependencia”, comenta.

Pero su labor más gratificante fue ayudar en la presentación del Ballet de Monterrey con Imhotep: la simiente inmortal, como evento previo al XXIII Congreso Nacional de Investigación Biomédica.

El frontispicio de la Facultad de Medicina se convirtió en un teatro temporal al aire libre y las columnas del edificio se transformaron en un templo egipcio.

Gloria participó en el montaje y armado de escenografía, iluminación, tarimas y gradas para recibir a más de dos mil asistentes, “fueron semanas de arduo trabajo porque hubo que darle mantenimiento a todas las instalaciones, armar otras nuevas, fue muy pesado pero al mismo tiempo divertido”.

Además actualizó los planos existentes en los archivos de la facultad, dio seguimiento a las remodelaciones, levantó órdenes de trabajo de departamento que requerían alguna reparación.

“Mi estancia fue multifacético, me dio un amplio panorama de lo que me espera en la vida laboral, porque cuando eres estudiante te dan las armas, sin embargo, no es sino hasta ponerlo en práctica que aprendes”.

La obtención del premio otorgado por la UANL resulta “increíble para mí –explica–, porque así como me tocó ayudar, recibí aprendizaje, quien más ganó fui yo, aunque este reconocimiento significa que hice bien las cosas, reafirmó mi capacidad para hacer las cosas, vale la pena hacer un esfuerzo. Este premio es como la cereza del pastel”.

Como recién graduada de arquitectura, esta joven de 24 años prepara su proyecto de examen profesional dedicado a un centro comunitario de desarrollo integral. Después, se siente lista para comenzar a desempeñarse profesionalmente en el ramo de la construcción.

“El servicio social representa una etapa de mi vida que no voy a olvidar, me dolió dejarlo, fue una experiencia maravillosa”.

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