Raúl González Morantes, pérdida para el teatro universitario y regiomontano

De WikiNoticias UANL

17 de marzo de 2006

González Morantes (Monterrey, 11 de agosto de 1949) fue director de la Facultad de Artes Escénicas en dos períodos

El telón de la vida del actor y director teatral Raúl González Morantes se cerró la noche del 16 marzo, y con ello, el fin anticipado de su destacada actuación en el escenario cultural de Nuevo León.

El Premio Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) a las Artes 2004 falleció a la edad de 56 años en el Hospital Universitario, víctima de una afección cardiaca.

González Morantes (Monterrey, 11 de agosto de 1949) fue director de la Facultad de Artes Escénicas en dos períodos consecutivos de tres años de 1989 a 1995; en la actualidad se desempeñaba como maestro de tiempo completo impartiendo las materias de Teoría y Práctica de la actuación I y II, así como Dirección Escénica III y IV.

Su vinculación con la Universidad Autónoma de Nuevo León se remonta a sus estudios de bachillerato en la Preparatoria No. 1 Colegio Civil; de 1969-1975 cursa la carrera de Químico Bacteriólogo Parasitólogo, para obtener su grado de licenciatura con la tesis: Propiedades Bioquímicas e Inmunológicas de varias cepas de levadura.

Se desempeñó como miembro de la Comisión de Honor y Justicia de la UANL desde 1990 a la fecha, y del Consejo Cultural de la UANL; también fue participante en el Comité de Entrega del Premio Dramaturgia de la UANL a partir de 1990.

Con una trayectoria de tres décadas en el teatro regiomontano y universitario, el maestro Raúl González Morantes obtuvo entre otros reconocimientos el Premio Teatral Máscara de Bronce como mejor actor en 1982 y nominado en la misma categoría un año antes.

Participó en la III, IV y V Muestra Teatral Universitaria, en el Festival Nacional de Teatro 78, la Tercera Muestra Nacional de Teatro en Provincia 1980, VIII Muestra Nacional de Teatro 86 con la obra “El cuadrante de la Soledad”, el Noveno Festival Internacional Cervantino con “Los herederos de Segismundo”, y en el Primer Encuentro Estatal de Teatro en 1991.

Su experiencia en actuación abarcó obras como El gran deschave de Sergio de Cecco, Triángulo español de Kurt Becsi, Contacto en Harlingen de Keith Luger, Dos viejos pánicos de Virgilio Piñera, Lenguas muertas de Carlos Olmos, Topografía de un desnudo de Jorge Díaz, Destino de Eugene O´Neil, Rosalva y los llaveros de Emilio Carballido, La muerte accidental de un anarquista de Darío Fo, y Los chicos de la banda de Marc Ceowley

En la dirección escénica estuvo a cargo de Cada quien su vida de Luis G. Basurto, La dama del alba de Alejandro Casona, Luna negra de Jesús González Dávila, El eclipse de Carlos Olmos, y El eterno femenino de Rosario Castellanos, entre otras.

Profesores, estudiantes y autoridades universitarias, así como miembros de la comunidad cultural y teatral del estado, despidieron la tarde del viernes 17 los restos mortales del actor regiomontano en el Panteón del Carmen.

EL OFICIO TEATRAL LO DA LA VIDA Y LA EXPERIENCIA

Por Jessica Loana Ferreira Lara (Entrevista en la víspera del Premio UANL a las Artes 2004 en el área de Artes Corporales)

Siendo químico bacteriólogo de profesión, Raúl González Morantes ha demostrado a lo largo de su trayectoria que aquella inquietud que tenía por las artes escénicas era su vocación.

“Esa inquietud siempre ha existido en mí, expone, pero me tocó una época en donde había que llevar primeramente un título. Y bueno, me dije, estoy de acuerdo voy a estudiar algo que me gusta mucho como fue químico bacteriólogo, termino mi carrera y ejerzo un buen tiempo, pero la inquietud sigue y sigue de una manera bastante más fuerte que al principio”.

Hasta que llegó el día en que González Morantes se decidió: “Me gusta, quiero y necesito estudiar teatro”.

Como muchas personas empezó de manera amateur y buscando la manera de estudiar ya en forma, se inscribió en el Instituto de Artes, ahora Facultad de Artes Escénicas, integrando la segunda generación.

“No solamente me limité a estudiar mis clases y mis prácticas, busqué cursos en la ciudad de México, me relacioné con los mejores directores de Monterrey y con grandes actores, de esa manera fui ampliando mis conocimientos”, expresó.

Esto lo hacía sin dejar de ejercer su profesión ya que de día trabajaba como químico bacteriólogo y en las tardes se dedicaba a la actuación.

En 1984 lo invitan a ser parte de la planta docente del Instituto de Artes del cual egresó, a su vez que, impartía clases de química en la Preparatoria 1 de la UANL.

“Daba clases de artes escénicas durante la mañana y de química en la tarde y no me quedaban más que dos horas para desligarme de una cosa y entrar a la otra”.

Dentro de las artes escénicas, González Morantes se considera más actor que director aunque a las dos las disfruta por igual, “porque el tiempo me ha ayudado a tener el conocimiento del oficio del artista que eso no lo da ninguna aula, el oficio teatral te lo da la vida y la experiencia”.

Como maestro es importante ubicar al muchacho: “un actor es un diamante en bruto que tienes que estar puliendo, si salen esas chispitas hay talento, pero si no, hay que reconocerlo”.

Aunque en muchas ocasiones González Morantes se ha preguntado cuál de sus dos carreras le apasiona más, siempre llega a la misma conclusión. “Yo pienso que todos estamos predestinados para algo al final de cuentas, de pronto la vida te pone dos caminos y tienes que elegir solo uno, y elegí las artes y no me arrepiento”, enfatizó.

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