Primer lugar en el Noveno Certamen de Ensayo Político

De WikiNoticias UANL

20 de enero de 2009

Laura Nelly Medellín del Centro de Investigaciones Jurídicas de la Facultad de Derecho y Criminología.

Ante los importantes cambios de las últimas décadas, el movimiento obrero-sindical ha conservado sus mismas estructuras, cambiando sólo en el aspecto funcional. Si antes se encontraban subordinados al sistema corporativo del PRI (Partido Revolucionario Institucional), ahora, en el estado neoliberal, esa subordinación persiste.

Con el desarrollo de esta investigación, Laura Nelly Medellín del Centro de Investigaciones Jurídicas de la Facultad de Derecho y Criminología, obtuvo el primer lugar en el Noveno Certamen de Ensayo Político convocado por la Comisión Estatal Electoral de Nuevo León.

El título del texto es “Del estado corporativo al estado neoliberal”, y está en función de la tesis doctoral de Medellín, que finalizó en 2006. En ella analiza la gobernabilidad democrática del estado de Nuevo León, sobre todo en el aspecto de cómo se construye esa misma gobernabilidad a través de dinámica corporativa que estableció el Partido Revolucionario Institucional con los sindicatos.

“Antes los sindicatos representaban esquemas clientelares, que tenían que estar porque era su forma de vivir; ahora los sindicatos no representan eso, lo que buscan es que los trabajadores acepten las condiciones de trabajo que se les dan, donde no exista garantía de un mejor salario, donde no haya capacidad práctica de que se puedan realmente asociar y funcionar como un sindicato, gestionando y tratando de mejorar sus condiciones de vida laborales”, explica la investigadora en entrevista.

“Entre una fase y otra ha permeado una subordinación del movimiento obrero tanto al PRI como al discurso de la economía neoliberal”.

Los sindicatos, tal como se entendían en los años sesenta y setenta, han mermado su capacidad de gestión, ya que el estado no les proporciona los mismos beneficios y garantías sociales. Todo se ha perdido en un proceso de reestructuración que ha tenido el estado, apunta Medellín, y los sindicatos, antes funcionales a un sistema, lo siguen siendo a otro, bajo un discurso neoliberal.

“El trabajador no puede pensar que el derecho de huelga o que el contrato colectivo de trabajo sean realmente una garantía para la defensa de sus demandas laborales, está en una capitulación como actor colectivo, lo que se hace más bien es irse por las demandas individuales y no ver al sindicato realmente como un actor que lo pueda defender frente a unas condiciones laborales totalmente inciertas”.

La investigación de Laura Nelly Medellín se enfocó en el caso de Nuevo León, donde el fenómeno presenta características especiales, dado el factor empresarial. En este caso, se puede encontrar un doble procesamiento corporativo, donde a la par de sindicatos como la CTM (Confederación de Trabajadores de México) o la CROC (Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos), se ha hecho una corporatización de los trabajadores desde el ámbito empresarial:

“Los empresarios crearon sus propios sindicatos, los sindicatos blancos, como el de la Sociedad Cuauhtemoc y Famosa, uno de los más importantes, y que de alguna manera ha vertebrado este discurso de apaciguamiento”.

Sin embargo, reconoce que en algunos momentos históricos los sindicatos han dejado de cuidar sus privilegios políticos y han desarrollado movimientos críticos y combativos. Tal es el caso de 1976, cuando la insurgencia sindical de la CTM llevó a huelgas que afectaron a empresas como a la Galletera Santos.

La última expresión de sindicato fuerte y combativo, según Medellín, vendría a ser el de la Fundidora que al final también llevó a un proceso de quiebra a la empresa.

“Lo importante aquí es que durante el período de estudio lo que se hizo más bien fue explicar los condicionamientos estructurales bajo los cuales el movimiento obrero ha estado plegado, no a un proceso de autonomía ni de movilización combativa, sino más bien hacia una alineación ideológica y cultural muy fuerte, tanto del estado como también de las empresas. Y la economía neoliberal lo que hace más bien es reforzar muchísimo más este status de sindicatos no autónomos, no combativos”.

Según la investigadora de la Facultad de Derecho y Criminología, la paz laboral en efecto está presente en el país, ofreciendo estabilidad público. Sin embargo, a la larga sólo genera un caldo de cultivo para problemas que pronto buscarán una salida:

“La tarea es endógena, los mismos trabajadores tendrían que reconsiderar su papel dentro de un proceso de inserción como una fuerza combativa. Si la tarea no la hacen ellos no va a salir de los otros. Esperamos un escenario de una alta envergadura de conflicto social donde estos problemas encuentren luego un escape de salida”.

“La tarea debería ser un replanteamiento endógeno, ver qué tanto el movimiento obrero puede repensarse a sí mismo, pensar que su identidad tiene que ser de autonomía, de lucha y no estar alineado a los intereses del mercado. Si antes lo estuvo a los intereses de un partido, ahora lo hace a los intereses de un mercado”, indicó.


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