Presentaron edición facsimilar de lujo de "Monterrey, correo literario de Reyes"

De WikiNoticias UANL

27 de mayo de 2009


"Monterrey, Correo Literario de Alfonso Reyes" fue una empresa acometida por el regiomontano universal de 1930 a 1936, de su propio peculio, con el fin de hacer llegar los 300 ejemplares a sus amigos. Por eso, ahora el Fondo Editorial de Nuevo León, la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) y el Comité Regional Norte de Cooperación de la Unesco, se unieron para lanzar de dicha obra una edición facsimilar de lujo.

La tarde del viernes 22 de mayo de 2009, este periódico personal de Alfonso Reyes -"un antecedente del moderno blog", según el escritor José Emilio Pacheco- fue presentado por Héctor Perea, Alberto Enríquez Perea y Minerva Margarita Villarreal en la Capilla Alfonsina.

Los presentadores se regodearon con la anécdota sobre la forma como se consiguió el ensayo de José Emilio Pacheco, recién galardonado en España por su calidad poética, para enriquecer esta edición facsimilar.

"José Emilio prometió venir a dictar una conferencia a Monterrey", contó Minerva Margarita Villarreal. "Y de inmediato le hice saber a Héctor Pérea si la incluíamos en el trabajo que veníamos realizando desde hacía meses, de modo que coincidimos en no perder esa oportunidad de lujo".

Perea también narró el origen del proyecto, el cual se remonta a una charla en Brasil, hace un año y medio aproximadamente (a la fecha), cuando se estaba montando una exposición sobre Alfonso Reyes por haber sido Embajador en aquel país sudamericano, y su nieta Alicia recibió de pronto una pregunta: '¿Por qué no editan en Monterrey su Correo Literario?'

"Se trata de una correspondencia abierta y cerrada al mismo tiempo", subrayó Perea, donde además hay otras plumas muy importantes que escriben y polemizan sin ánimo de llegar a los medios masivos.

Por su parte, Alberto Enríquez Perea subrayó el amor del ilustre regiomontano a su ciudad natal, recordando que desde el 26 de abril de 1911 decidió agregar el nombre de la ciudad a su nombre: ALFONSO DE MONTERREY, por ese tremendo amor por su tierra que nunca perdió, pues su conocimiento de la geografía y su arraigo, fue muy vivo siempre a pesar de residir fuera de México desde 1913 hasta 1939.

"En junio de 1924 vino un solo día a Monterrey y fue todo un acontecimiento", evocó Enríquez Perea. "Y siempre dijo que el día más feliz de su vida fue cuando regresó a su país".

Finalmente, Minerva Margarita Villarreal recomendó la obra porque "en cada página Alfonso Reyes da muestras de ese ejercicio didáctico que no podemos pasar por alto", concluyó.

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