Presentan "¿Qué pasa?" del coreógrafo alemán Dominik Borucki

De WikiNoticias UANL

25 de mayo de 2006

Dominik Borucki y la bailarina colombiana Claudia Cardona.


El coreógrafo alemán Dominik Borucki y la bailarina colombiana Claudia Cardona, se reúnen en el montaje “What's Up?” (¿Qué pasa?), con la idea de filosofar sobre el amor, la muerte y el pensamiento.

El espectáculo reflexiona sobre la racionalización de los esquemas de pensamiento que nos ligan a la realidad.

Su mensaje no sólo es corporal sino que echa mano de la palabra para expresarlo y, aunque en ocasiones resulta repetitivo, coreográficamente ofrece fragmentos plenos de ingenio y mayor poder de comunicación.

La sucesión de interpretaciones, ya como dúo o solos, genera una atmósfera de escenas en que el movimiento de los dos artistas se engarza directo a la imaginación.

Mientras Borucki asume un rol más desenfadado, exhibiendo su capacidad teatral y gestual, Cardona se muestra como una bailarina de gran nivel, con movimientos dúctiles y armoniosos; pareciera que la histeria masculina y la calma femenina entablaran una esquizofrénica relación bajo la música supervital de Shelley Hirsch o la más sensual de Cannonball Adderly o un jazz que Cardona baila con sencillez pero con total elasticidad.

En ello se aprecia los orígenes de ambos, Cardona inicia en la disciplina a través de la gimnasia olímpica, en tanto Borucki destaca por su capacidad de improvisación porque la estudió junto a técnicas de movimiento y teatro.

Pero ambos despliegan en escena las técnicas de la danza teatro y de la llamada nueva danza o new dance que se desarrolla a partir de la danza posmoderna de Estados Unidos y que adquiere su carácter ecléctico en Inglaterra al mezclarse con el ballet y la danza moderna.

Su trabajo es como un delta donde confluyen dos fuentes principales: el teatro y el movimiento, al que incorporan todas sus posibilidades expresivas como la voz, el canto y la música.

“Yo trabajo con todas mis capacidades, las de pensar, sentir, mover, hablar, concentrarme, la de no preocuparme, la de jugar con todas estas posibilidades humanas”.

¿Por qué la necesidad de reflexionar con las palabras y no sólo con el movimiento?

Es otra forma de expresar –interviene Cardona–, es parte del cuerpo, la posibilidad que da la palabra de expresar algo, es válido, aprovechando que la danza contemporánea te da ese espacio para mezclar cualquier arte que necesites para expresar lo que quieres.

“Para mi –agrega Borucki– no hay diferencia entre si me muevo o hablo, es la totalidad de mi que expresa”.

El artista ha llegado a esto como resultado de una larga historia escénica, que empieza, curiosamente, no en un escenario, sino en una cancha de fútbol.

“Cuando empecé a bailar me parecía que siempre lo había hecho jugando fútbol”, recuerda. Sobre cualquier cosa, al intérprete le gusta sentir la dinámica del movimiento, es el público el que construye la historia; en "What's Up?" no está trabajada propiamente una, al final la gente la encuentra.

La forma como el pensamiento y la imaginación norman la vida de los seres humanos es un tema que ha estado presente en forma constante en la danza contemporánea.

“Desde hace algún tiempo me interesan cómo son los procesos de conciencia, por ejemplo, los pensamientos no son aislados de las emociones, sino que están en las mismas partes del cerebro, entonces la racionalidad está conectada con los sentimientos”.

Para Borucki existen toda una serie de prejuicios, por un lado que no se debe pensar porque se deja de sentir y, por otro, se valora tanto un pensamiento lógico y elaborado, que culturalmente la mayor ofensa es decirle a otro que no es inteligente.

“Eso no importa, la inteligencia no es la medida en este caso”.

En el espectáculo los cuerpos se mueven en ocasiones en una complicidad íntima, que era una meta desde el principio.

“La fuerza de los humanos –dice el intérprete– es en el contacto, en el trabajo juntos, aislados no alcanzamos nada”.

Esa relación que se manifiesta en el escenario evidencia que la imaginación, como una forma de contradicción al discurso, no puede escapar de la realidad, en este caso de su relación como pareja. Los intérpretes solamente pueden representar lo que son y su obra representar lo que son sus intérpretes.

Borucki lo confiesa: “no podemos ser diferentes de lo que somos en realidad, siempre va a influir. Lo que enseñamos en el escenario surge de lo que nos interesa en la vida privada. En el texto del programa dice que encontramos una obra que surge de las entrañas de sus intérpretes, es patético, pero yo lo siento realmente así, sale de las entrañas de todos nuestros sentimientos, de lo que nos importa en la vida, en nuestra relación con la otra gente, pero buscamos que no sea algo meramente personal, sino que trascienda, entendemos que sea algo más grande, quizá como representantes de un tipo humano”.

El espectáculo de danza contemporánea se presentó la noche del 21 de mayo en la gran sala del Teatro Universitario de la Unidad Mederos.

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