Premio de Investigación UANL 2006 en el área de Humanidades

De WikiNoticias UANL

20 de septiembre de 2006

El trabajo de investigación fue titulado: Síndrome de Down y el procesamiento de caras emocionales familiares y no familiares: Implicaciones educativas y clínicas.


En ocasiones resulta difícil determinar a simple vista si una persona está feliz, triste, enojada o molesta. Los gestos necesitan interpretarse, es decir, se precisa de un acto voluntario para comprender un impulso involuntario. Esto es lo que haría cualquier persona si tuviera que reconocer la emoción particular de otra. Pero para una persona con síndrome de Down, el proceso de reconocimiento de la emoción es distinto.

Con el objetivo de explorar la manera en que el cerebro organiza la información emocional y de establecer si existe algún estilo emotivo que tipifique a las personas con síndrome de Down, la maestra Guadalupe Elizabeth Morales Martínez, de la Facultad de Psicología, llevó a cabo la investigación titulada “Síndrome de Down y el procesamiento de caras emocionales familiares y no familiares: Implicaciones educativas y clínicas”, por la cual recibió el Premio de Investigación 2006 en el área de Humanidades.

“Nosotros estamos investigando el procesamiento facial-emocional de estas personas. Hacemos estudios de tiempos de reacción: les presentamos en la computadora una serie de caras, y nos tienen que decir si esas caras son o no emocionales. Lo que medimos es el tiempo que ellos se tardan en reconocer este tipo de caras y así sabemos cómo organizan la información emocional.”

En la investigación, desarrollada en el Laboratorio de Ciencia Cognitiva, se trabajó con los tres tipos de síndrome: Trisomía 21, por traslocación y mosaiquismo, puesto que no era la intención clasificar a las personas por su tipo de trisomía, sino determinar si podían o no realizar el estudio; además, porque el trabajo va más allá de averiguar la cura del síndrome o de comprender el mecanismo genético. Se centra en reconocer de qué manera estas personas procesan la información emocional. “Tratamos de explorar su naturaleza emocional”.

Las estructuras neurales que procesan la información emocional en las personas con este síndrome son más pequeñas de lo normal. El trabajo de la maestra Morales Martínez exploró de qué manera impacta y qué implicaciones tiene el deterioro de una determinada estructura.

Por medio de este trabajo es posible especificar los mecanismos que intervienen en la aplicación de técnicas de connotación emocional. Por ejemplo, se descubrió que estas personas tienen dificultades para conceptualizar la información emocional negativa, es decir, no pueden reconocer de manera inmediata un rostro con gesto de enojo, sino que lo intuyen, y en la intuición se diluye ligeramente la certeza. Sólo saben que algo sucede, pero no consiguen determinar qué sucede. Es por eso que se comenta con frecuencia que los niños con el síndrome son tercos o necios.

Estudiar a personas con síndrome de Down permite comprender de manera distinta la condición humana. “Nos muestran nuestra propia naturaleza emocional. Somos seres pensantes, pero nuestra base emocional es la que sostiene ese pensamiento: somos seres emocionales con pensamiento, y no al revés, seres pensantes con emociones.”

Para la maestra Morales Martínez recibir el Premio de Investigación es un honor. “Estamos muy agradecidos con el Laboratorio de Ciencia Cognitiva. Para todos representa un avance, una nueva etapa en nuestra facultad, desde el punto de vista científico.”

La investigación se ha desarrollado en los últimos cinco años y forma parte de la línea denominada “Déficit cognitivo y la exploración de la emoción”, dentro de la cual se estudian el síndrome de Down, el alzhaimer, la depresión, entre otras.

Con esta investigación se culminó una etapa. La siguiente consistirá en validar instrumentos y adquirir material que sirva para saber exactamente qué elementos faciales son los que las personas con síndrome de Down analizan para interpretar las emociones, como los llamados “rostros emocionales”, de los cuales el laboratorio ya cuenta con su propia base de imágenes faciales.

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