Premio a las Artes Auditivas 2006

De WikiNoticias UANL

13 de septiembre de 2006

Guillermo Rommel Villarreal.


Los principales críticos musicales lo consideraban como una figura clave dentro de la dirección orquestal mexicana a la fecha de publicación de esta nota, perfilándose para marcar una huella importante en la historia musical del país, dado su estilo firme y expresivo, capaz de motivar en los músicos un deseo de colaboración, indispensable para el éxito de cualquier grupo orquestal. Lo cierto fue que él ha abrazado la música con verdadero amor y responsabilidad.

A Guillermo Rommel Villarreal Rodríguez le sorprendió la noticia de haber recibido el Premio Nacional de la Juventud y, en septiembre de 2009, el premio de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) en la disciplina de artes auditivas le llegó igual de inesperado.

“Yo soy una persona que se la pasa trabajando y de pronto llegan ese tipo de cosas, son alicientes y momentos que lo ponen a uno a reflexionar”.

Aunque en la UANL estudió para ser contador público y sus estudios en música los realizó en la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey, confesó que su carrera como músico la ha realizado en la Máxima Casa de Estudios.

Tras ser admirador de la Orquesta Sinfónica de la UANL (OSUANL), durante su adolescencia y realizar el servicio social en la misma, se convirtió en miembro y debutó como director profesional ahí mismo, “este premio es especial, completamente especial porque mi relación con la Universidad, a pesar de que tengo 33 años, es de 20 años atrás”.

“La dirección de orquesta es una experiencia fantástica, me ha dejado muy gratas satisfacciones alrededor de once años de carrera y un valor agregado a mi vida. El estar haciendo música me mantiene vivo. También música para mi significa mi familia, mi esposa quien es mi compañera de todos los proyectos y a quien se debe en gran parte este premio”.

Agregó sentirse muy feliz por su trabajo en la Orquesta Sinfónica de Santiago de Cuba, donde fue director asociado, “los músicos cubanos son extraordinarios, siempre nos hallamos muy bien. He encontrado en Cuba una hermosa segunda casa, cuando llego me siento como si estuviera en Monterrey”.

Para él, la carrera de músico fue a largo plazo, pues los resultados no se vieron reflejados desde el principio, sino que fue necesario trabajar arduamente y ser muy paciente, “la pareja y toda la gente que te rodea, tiene que tener paciencia de que los frutos vendrán después, pero por lo pronto hay que trabajar, trabajar y trabajar.

“Hay que tener la disciplina y la constancia, ésta es una carrera larga y uno no debe desesperarse en ningún momento, las cosas llegan al final de cuentas, pero siempre y cuando uno tenga las metas bien precisas.

“Es una carrera en la cual uno no se puede sentir producto terminado en ningún momento, al contrario, uno es un producto en proceso. En el momento en que uno piensa que ya sabe todo, ya se le acabó la carrera”.

Enfatizó que los premios recibidos son el resultado de esa constancia, a manera de frutos que poco a poco se fueron dando, como en 1998, cuando fue el primer regiomontano en recibir el Premio Nacional de la Juventud en actividades artísticas, “tenía 24 años”, recordó, “fui finalista de tres concursos nacionales de dirección de orquesta, los tres más importantes”.

Respecto a su desarrollo como docente, reconoce que impartir clases en la Facultad de Música de la UANL es muy especial para él, “trabajar con jóvenes deseosos de hacer música y tener la oportunidad de sembrar algo aunque sea pequeño es increíble. Yo trato de llevar a mis alumnos la práctica profesional dentro de la Universidad, trato de ubicarlos en la realidad que se vive en México y en el mundo y aprender de ellos, porque siempre tienen ideas frescas”.

“En este año 2006 me siento maduro, me siento en mi momento; siento que todo ha llegado en el momento preciso y tengo esa ansiedad por hacer las cosas aún mejor para seguir trabajando por la Universidad y por nuestro estado”, expresó.

El galardonado expresó su deseo de continuar con su carrera como director de orquesta, seguir dirigiendo el Foro de Compositores de Nuevo León y la serie de Conciertos para Chicos y Grandes, así como consolidar proyectos de investigación en la Universidad.

El 14 de septiembre de 2006, día en que recibió el premio durante la sesión solemne del Consejo Universitario, por la noche fue el director invitado en el segundo concierto de la temporada en Mangas de Camisa de la OSUANL, “para mí fue una celebración muy especial además de hacer música del caribe, fue una noche redonda, completa y me siento orgullosamente universitario”.


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