Premia importante concurso de arquitectura a estudiantes de la UANL

De WikiNoticias UANL

17 de noviembre de 2006

Cristian Grajeda

Algún dibujo de la niñez seguramente dejó entrever la vocación de Cristian Grajeda. Al menos así lo confiesa casi dos décadas más tarde cuando la Facultad de Arquitectura de la UANL se convierte en su segunda casa, después de la de Monclova. Un trayecto intachable como alumno de dicha especialidad avala su gusto por el diseño, las formas, las construcciones, y es la causa de su reciente galardón como ganador de la Cátedra Luis Barragán, promovida por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM).

“Es un reto entrar a este concurso y enfrentarnos a los estudiantes de las demás universidades, considerando los perfiles que hay entre los participantes. Expresa Cristian. “Nosotros pertenecemos a un grupo de vanguardia, nos apoya la escuela en el ramo del diseño, y nos ayudan a sacar los proyectos más factibles y sustentables, que fueron los principales puntos que nos permitieron ganar.”

La propuesta presentada consistió en el proyecto de un Centro de Desintoxicación, cuya principal finalidad es ofrecer una asistencia inmediata y rehabilitación para personas que llegan en un estado crítico por causa de drogas, alcoholismo u otras adicciones. El equipo participante por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) integró a Cristian junto a un equipo conformado por Alejandro Díaz, Octavio Durán y Enrique Maldonado, alumnos de tercer y sexto semestre de Arquitectura.

“Propusimos un sistema constructivo clásico, con un desarrollo de columnas exteriores y un espacio interior fluido el cual solo se compone de tabla-rocas. Es un diseño funcional, el paciente pasa alrededor de 72 horas dentro del predio y esto es un fundamento muy importante para el desarrollo de los espacios. Analizamos el área de trabajo, cómo distribuir las entradas, las salidas, las áreas de rampas para ambulancia, estancia para los pacientes, recibidores para familiares.”

El equipo pensó en cada detalle, según manifiesta Grajeda. “La arquitectura así es, todo lo que haces no es sólo porque se te ocurre, siempre tiene que estar en base a un fundamento. El espacio en un futuro puede funcionar para otras actividades aparte de las previstas, con solo mover tabla-rocas se puede construir un edificio de oficinas o cualquier otro uso, esto fue un plus que le pusimos al diseño, no lleva muros ni cargadores, lo único que está firme en el diseño son las columnas cada 8 metros, y los baños.”

Se incluyeron jardines exteriores, donde los pacientes pueden recibir también un tratamiento psicológico integral con aspectos bioclimáticos. Además de la estructura interior favorable a la reacomodación de espacios, el equipo propuso una idea para que la planta alta pueda ser un Centro de Investigación en un futuro, con características similares a la planta baja, y un sistema de circulación vertical que no utiliza escaleras sino una rampa estudiada para discapacitados.

El jurado del concurso encontró en el trabajo de los estudiantes de la UANL elementos suficientemente argumentados, prácticos y funcionales que hicieron indudable los destinos del primer lugar. El segundo y tercer puesto llegaron a manos de estudiantes de la Universidad de Monterrey (UDEM) y el ITESM respectivamente.

LA CÁTEDRA

Sensibilizar a los estudiantes, profesores, y comunidad en general, sobre el significado de la arquitectura como servicio para el desarrollo integral de la persona es el eje motor de la Cátedra Luis Barragán, en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.

La convocatoria de la Secretaría de Salud, interesada en construir el mencionado Centro de Desintoxicación reunió en la más reciente edición de la cátedra, 12 trabajos procedentes del ITESM, la UANL, la UDEM, Universidad Regiomontana y el Centro de Estudios Superiores de Diseño de Monterrey. Las propuestas presentaron una visión humanista en la concepción de proyectos arquitectónicos acordes con el desarrollo social, sin descuidar el respeto hacia el entorno ambiental. Precisamente el nivel de la competencia ofrece mayores satisfacciones a Cristian Grajeda.

“Esto es parte del compromiso que uno tiene como estudiante de la Universidad, aprender más, salir de clases y seguir buscando, preguntando, exprimiendo de acá y de allá. Yo soy como una esponjita, trato de aprender de cada arquitecto, de cada maestro, y eso me ayuda bastante. Creo que el compromiso de un arquitecto es solucionar los problemas funcionales de las personas, yo lo compararía con un doctor, si le das un mal medicamento a un paciente incurres en una falta de ética, nosotros tenemos que cuidar la ética en todo momento, y aplicar el conocimiento en función de buenas soluciones.”

Cristian promete un buen futuro en la ejecución de su especialidad, no solo porque es un excelente estudiante, sino además porque le pone todo a sus creaciones y propósitos. No quiere construir el mundo, pero sabe que muchos granos de arena podrá colocar para continuar la historia magnífica de la Arquitectura.


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