Políticas gubernamentales podrían combatir auge de empleos en sector informal

De WikiNoticias UANL

29 de noviembre de 2007

José Juan Cervantes del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

El oficio de comerciar, intercambiar mercancías y conseguir dinero es tan antiguo como la propia existencia humana. Con su evolución han surgido actividades comerciales y sectores nuevos, uno de ellos, quizá derivado de la pobreza, la falta de empleos o las excesivas regulaciones gubernamentales es el sector informal.

José Juan Cervantes Niño, maestro investigador de sociología laboral, políticas y estructuras económicas del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, abordó el tema en el trabajo Informalidad y racionalidad económica-laboral en la zona metropolitana de Monterrey 1995-2004: nuevos paradigmas del empleo en el sector informal.

“Es un tema polémico y complicado, la aportación fundamental del trabajo es que trató de identificar, no a los segmentos que están en situación precaria de bajos ingresos y trabajan demasiado, sino a algunos segmentos que se han beneficiado de estas ocupaciones.”

La investigación con la cual Cervantes alcanzó su grado de doctor postuló la existencia de un subsector informal dinámico donde ciertos trabajadores se han beneficiado de laborar en estos ámbitos, han obtenido más ingresos, los registros dicen que trabajan menos, tienen mayor experiencia laboral.

“Uno de los aspectos que más nos impactó es que trabajan mucho tiempo continuo en ese tipo de actividades. Los más beneficiados desde una perspectiva de posición por el trabajo y los que mejor se adaptaron a las circunstancias del mercado son los empleadores, quienes se dedican a emplear a otras personas en diferentes sectores informales que pueden ser desde vender tacos afuera de su casa, tener un puesto de tianguis o un micronegocio dedicado a ofrecer servicios de reparación tecnológica, limpieza u otros, sin estar registrados en el Seguro Social.”

El estudio abarca la zona metropolitana de Monterrey y su comportamiento de 1995 a 2004, fundamentados en la base de datos del INEGI, su Encuesta Nacional de Empleo Urbano y la Encuesta Nacional de Empleo.

“Son actividades no registradas ante Hacienda, pero que de alguna manera han logrado adaptarse a las circunstancias del mercado de trabajo. El dilema es que a pesar de haber encontrado trabajadores beneficiados, éticamente este fenómeno no está bien, pues a la vez estamos comprobando que el mercado formal -donde todos debemos trabajar- está funcionando mal, que las políticas gubernamentales no han funcionado para promover un empleo formal eficiente.”

Regularizar este sector podría ser excesivamente costoso, además de poco probable. En tal sentido las recomendaciones del doctor Cervantes se dirigen hacia el fomento de una investigación más a fondo sobre la subsistencia del sector.

“Proponemos que si se quiere fomentar algún tipo de visión emprendedora hacia el empleo informal, sea sobre este subsector que nosotros localizamos. No proponemos que se formalicen, muchas de esas personas ya tienen veinte años trabajando así y si no se han formalizado, sabiendo que podrían obtener ciertos beneficios, es por algunas circunstancias. La cuestión es apoyarlos, tratar de liberar los créditos que hay para este tipo de empleadores y que se pueda propiciar mayor equidad en el pago de impuestos”.

Esta es la primera investigación que se hace sobre el impacto social del sector informal en la zona metropolitana de Monterrey y podría generar a su vez nuevas búsquedas sobre la incidencia del tema en el ámbito educativo o respecto a la situación de la mujer.


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