Pina Pellicer: un rostro que nos mira

De WikiNoticias UANL

6 de marzo de 2007

A poco más de cuarenta años de su muerte, Ana Pellicer y Renold Pérez corresponden con el libro Pina Pellicer. Luz de tristeza (1934-1964) al legado fílmico, hoy inscrito en la historia del cine mundial, pero también teatral de esta figura de desasosegado mundo interior.

Ana Pellicer, la menor de una numerosa familia de Tabasco, no conoció a su hermana Pina sino tras su regreso al seno familiar después de haberse independizado muy joven y ya precedida por su fama como actriz de cine.

“Nos hicimos amigas entrañables –relata Ana–, nuestra relación fue muy profunda, me invitó a las filmaciones de Días de otoño, a un viaje hermoso a Argentina”.

Su carrera breve y singular, inició en Hollywood al lado de Marlon Brando en El rostro impenetrable y abarca en seis años cuatro películas más: dos de ellas le aseguraron un lugar en la mitología cinematográfica, Macario y Días de otoño.

“Se estrecharon los lazos al tener una misma manera de ver la vida –continúa Ana–, me enseñó muchas cosas, nos reímos junta porque tenía un gran sentido del humor, pero también era muy atormentada, por eso decidió irse un día y ya nunca la volvimos a ver”.

Desde su muerte, Ana conservó la inquietud de rescatar y presentar la vida de Pina, por eso, la llamada que un día de mayo de 2003 recibió de Reynol Pérez Vázquez le conmovió.

“Tuve la oportunidad de encontrar de repente a un ser que le interesaba tanto la vida de mi hermana. Me intrigó la manera y la fascinación que tenía por una persona que se había suicidado hace cuarenta años y eso, me impactó, le conté todo, hasta lo que nunca había contado”.

Ambos emprendieron el arduo trabajo de elaborar el libro Pina Pellicer. Luz de tristeza (1934-1964) que, como explica Reynol Pérez, no tienen otro afán más que dar a conocer a un personaje tan importante para el teatro, el cine y la cultura nacional.

“Nos sentimos orgulloso por haber tenido un personaje que nos pertenece a todos, que nos regaló lo más importante que puede entregar un actor: su interior. Es un personaje que pasó como un cometa, brilló tanto que su brillo permanece”.

Ana Pellicer destacó que no estaban errados al comprobar que el impacto de la vida y obra de su hermana existe todavía en el inconciente colectivo. Por ejemplo, críticos contemporáneos de diez países conocen su trabajo y ofrecen el libro sus visiones sobre su filmografía y personalidad.

El libro posee además la cualidad de presentar un valioso acervo de fotografías provenientes de los archivos familiares y la pintura de toda una época del teatro, la poesía y la televisión de México.

“Fue un trabajo lleno de amor”, aclara Ana, artista plástica, y, como añade Reynol es un gran agradecimiento a todas las personas e instituciones involucradas en el proyecto.

“Este libro logra reproducir esa contradicción que para mi siempre representó este personaje inasequible y único en la historia del cine”, considera Max Maza.

El título Luz de tristeza es el más idóneo para su biografía, habla de un eclipse, de algo muy intenso que se cierra y deja pasar nada más lo que ella nos permite ver.

Maza –agregó.-, “aprendí que Pina no solo era ese personaje del cine cuyas películas recoge una intensidad tal que es imposible no sentirse sustraído a su fuerza, sino que en las páginas del libro va encontrando ese personaje que pareciera una pintura abstracta.

“Hablar de Pina Pellicer a la luz de este siglo XXI es hablar de una de las figuras más impactantes que hayan pasado no sólo por las pantallas del cine, sino por la cultura mexicana”.

El libro es un trabajo de amor, de investigación muy rigurosa y “rinde el merecido homenaje que esta mujer debe tener”, concluyó Max Maza.

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