Personifican a las señoritas de Aviñón

De WikiNoticias UANL

2 de junio de 2008

El grupo Rehilete realizó la puesta en escena de la obra "Las señoritas de Aviñón" en la Sala Experimental del Teatro de la Ciudad dentro del Festival Alfonsino de la UANL.

Por Micaela Medina

“Pintar es como el amor... cada cual ha de hacer como lo siente” inspiración que cinco musas provocaron con sus amores, deseos, pasiones y frustraciones en Pablo Picasso en aquel burdel cerca de las Ramblas en el corazón de Barcelona, no lejos del mar, a concebir la obra emblemática, iniciadora del cubismo así nos reveló "Las Señoritas de Aviñón", puesta en escena del grupo Rehilete en la Sala Experimental del Teatro de la Ciudad dentro del Festival Alfonsino de la UANL.

Esta versión del texto de Jaime Salom toma el título del famoso cuadro que Pablo Picasso realizara en 1907, escandalizando a la sociedad de su época por plasmar los cuerpos desnudos de mujeres trabajadoras de un burdel que existió en la calle de Aviñón en Barcelona al que el joven pintor frecuentaba.

Lienzo pintado al óleo que fue detonante e iniciador del cubismo y que celebró su primer centenario de haber sido creada, exhibiéndose, hasta la fecha, en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

"Las Señoritas de Aviñón", escrita por el dramaturgo y novelista español Jaime Salom, ganador de varios reconocimientos por parte de la crítica de Madrid y del premio Calderón de la Barca y El Nacional del Teatro entre otros, narra una historia bien construida sobre el encuentro y relación del Pintor con estas “señoritas” en el prostíbulo de Madam Hortensia mucho antes de que éste alcanzara fama y éxito económico.

A través de diálogos estructurados, agudos, chispeantes y por momentos dramáticos y crudos dirigidos en el tono adecuado por Gerardo Valdez la obra nos llevó por la vida de Rosita y su amor incondicional hacia Pablo lo que la motiva a entregarle sus ahorros para que él vaya a París con los grandes pintores renunciando así a acompañarlo para no ser un estorbo.

El candor, ímpetu, pasión y actitudes volubles del joven artista que un día ama con locura obsesiva a Rosita y al otro la olvida con una fría crueldad; la amargura y desencanto de Pilar que la orilla al suicidio; la disfuncional y tormentosa relación madre-hija entre Sofía y la Madame que por un lado no le permite trabajar en el oficio pero la saca de la escuela siendo a penas una adolescente frustrando su sueños para que le ayude en el burdel y el secreto amor lésbico de Pepita y Antonia que terminan viviendo juntas.

La puesta en escena mantiene un buen ritmo durante casi dos horas y el público atento a la historia que se desarrolla en dos épocas distintas, el prólogo y el epílogo en 1908 y el resto de la acción transcurre en los últimos años del siglo XIX.

En complicidad la escenografía, la iluminación y la musicalización transportaron al espectador a España, a París y a ese universo de líneas, colores y formas que como diría Picasso “La pintura no puede ser una cosa muerta, debe ir más allá”.

Herramientas personales