Patrimonio real de la Facultad de Ciencias Biológicas y de la UANL

De WikiNoticias UANL

3 de octubre de 2008

Monumento al doctor Eduardo Aguirre Pequeño en la entrada de la Facultad de Ciencias Biológicas.

Como un modo de eternizar en físico una presencia que nunca se ha ido de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), la develación del monumento al doctor Eduardo Aguirre Pequeño fue una de las actividades centrales por el aniversario 56 de la dependencia universitaria, el 19 de septiembre de 2008.

A decir de su entonces director, Juan Manuel Alcocer, ésta fue una manera de enaltecer la memoria histórica de la Universidad.

“Reconocer nuestra memoria es reconocer nuestra institución y reconocer nuestra institución es reconocer a los personajes que nos dieron origen y que tuvieron la visión, adelantada a su tiempo, de crear nuevos campos de la formación universitaria”.

El busto, realizado por el escultor Armando Galaviz, honra al científico y maestro, fundador de la FCB, quien reflejó una época muy amplia de presencia institucional, primero como estudiante del Colegio Civil, luego como estudiante de medicina, y posteriormente como director de ambas dependencias.

“Luego tuvo una etapa de arraigo en las sociedades científicas, -comentó en su mensaje el decano Jorge Marroquín-, sus estudios en la ciudad de México, su regreso acá para completar una vida sumamente fecunda.

“Para nosotros es muy satisfactorio que podamos acumular y ordenar las publicaciones de esta facultad y de toda la Universidad sobre su trabajo, clasificarla con toda seriedad documental es un gran legado a nuestros maestros y estudiantes”.

El doctor Arturo Jiménez recordó cómo en muchas ocasiones acompañó al doctor Aguirre a las cuevas y recalcó lo trascendente de la influencia que este último dejó en la vida de quienes fueron sus cercanos.

A nombre de maestros, alumnos, exdirectores, decanos, y trabajadores de la facultad, Jiménez llamó al doctor Aguirre Pequeño “patrimonio real de nuestra querida Facultad de Ciencias Biológicas y de la UANL”.

“Hoy sigue siendo un ejemplo de hombre productivo, -agregó el doctor Arturo Jiménez-, fundador y pionero en Nuevo León de las carreras de ciencias biológicas y agronomía, motivador de los alumnos hacia la dignificación de la ciencia, fundador del primer museo regional de Historia Natural en 1944 y una imagen que perdurará para siempre, ahora con más fuerza, gracias al interés de las autoridades actuales de legar al futuro un patrimonio académico e histórico de lo que fue y lo que es el maestro Aguirre Pequeño”.

La familia Aguirre Cossío estuvo presente en la celebración enmarcada también en el aniversario 75 de la UANL. David, uno de sus hijos, evocó a su padre como un hombre de cuna humilde, cuya madre, Leonides Pequeño le inculcó el interés por el estudio y la superación personal.

“Mi padre tuvo muchas facetas, fue deportista, humanista, luchador social, científico, tuvo mucha influencia de ver las pobrezas del campo, las injusticias de las minas, en casa vimos cómo se pasaba días y noches sin dormir, haciendo sus indagaciones en el comedor de la casa, donde quiera traía su microscopio, era su herramienta de trabajo”.

David Aguirre Cossío refirió el trabajo incansable del doctor Aguirre Pequeño sobre hipnosis médica, el Mal del Pinto, la preservación de los recursos naturales, la creación de técnicas para el injerto del aguacate, del nogal, técnicas en el área médica para el diagnóstico precoz del embarazo, la calidad de vida en la tercera edad con el desarrollo de la medicina geriátrica y un sinnúmero de trabajos originales.

“Fue un hombre totalmente inquieto, con una visión que le permitió hablar de enfermedades crónico degenerativas, de la demencia senil, la diabetes, el cáncer y todo lo que en esa época poco se hablaba. Y tuvo una gran influencia, un respeto enorme por Gonzalitos, fue muy agradecido con él y curiosamente murieron en el mismo año 88 aunque de siglos diferentes, pero ahora le toca a mi padre estar en la Plaza de los Universitarios Ilustres junto a él”.

Finalmente esbozó una frase de su padre, que a juicio propio engloba la mayor enseñanza que dejó a sus hijos y a las nuevas generaciones de científicos.

“El hombre no puede crear, cambiar, modificar o abolir las leyes de la naturaleza pero lo que sí puede hacer es descubrirlas, conocerlas, diferenciarlas y aplicarlas en beneficio de la sociedad, en eso estriba el papel de la ciencia biológica”.

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