Pandillas, una población en riesgo

De WikiNoticias UANL

11 de mayo de 2010

La población más propensa a entrar en el mundo de las drogas son los adolescentes y jóvenes conocidos como "chavos banda" o de pandillas.

México no es sólo un país de tránsito de drogas, también es uno de los mayores consumidores donde jóvenes de todos los estratos sociales son el mercado.

La población más propensa a entrar en el mundo de las drogas son los adolescentes y jóvenes que habitan en las zonas marginadas, conocidos como "chavos Banda" o de pandillas.

Los conflictos familiares, la falta de oportunidades, el estar inmiscuidos desde temprana edad en pandillas y la presencia indiscutible del narcotráfico en la comunidad, son factores que provocan que los jóvenes de sectores marginados convivan cotidianamente con esa problemática.

Los investigadores de la Facultad de Enfermería (FAEN), de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), a cargo del doctor Francisco Rafael Guzmán Facundo, tratan de explicar y prevenir el consumo de estupefacientes centrándose en jóvenes que pertenecen a pandillas.

Se estima que cerca de dieciséis mil jóvenes pertenecen a las más de mil seiscientas bandas o pandillas que se localizan en Monterrey y su zona metropolitana. Más de la mitad de los pertenecientes a estas pandillas consumen drogas como cocaína, mariguana e inhalantes como el tolueno.

Realizando modelos explicativos, los investigadores tratan de llegar a conclusiones que den a conocer los factores que provocan el consumo y dependencia a las drogas por parte de esta población vulnerable.

“Se trata de proponer modelos que expliquen los fenómenos existentes y hacer intervenciones efectivas”, explica el doctor Guzmán Facundo, quien ha trabajado con “chavos banda” desde comienzos de su carrera.

Los investigadores se guían por ciertos factores que pueden predecir qué jóvenes son consumidores, como el hecho de que tengan problemas de salud mental, tales como síntomas de depresión, el tener amigos consumidores o la relación inapropiada de sus padres, haciendo que “su vida diaria la mantengan alrededor del consumo de drogas”, reveló el doctor Guzmán.

También está el hecho de que la mayoría de los jóvenes que consumen droga en estas comunidades muestran una actitud positiva al consumo de las mismas, ya que al cuestionarles el motivo sólo mencionan los “beneficios”, resaltando de bienestar, relajamiento, desinhibición y denotando sentimientos de felicidad que les permiten olvidar sus problemas.

La población más vulnerable dentro de ese ambiente son los adolescentes, jóvenes que están pasando por la etapa de desarrollo y que pertenecen a pandillas juveniles. Hay normas que ellos mismos perciben. Si ellos ven a sus compañeros de banda consumir drogas tentativamente ellos comienzan a consumir drogas también, aseguró el investigador.

Los jóvenes marginados que se drogan están bajo el influjo de más normas sociales, buscando aceptación y con la mentalidad de que todos sus amigos son consumidores. Ellos se esconden, pues están concientes de que es algo que está prohibido y utilizan trucos para ocultar que se encuentran bajo en influjo de las drogas.

Una de los mayores conflictos del consumo de drogas a tan temprana edad es que se incrementa el riesgo de la dependencia en la edad adulta, haciendo de la drogadicción en esta población, una problemática de salud pública.

Es por eso que los enfermeros de la FAEN de la UANL trabajan y estudian las colonias con presencia de pandillas y se acercan a los jóvenes buscando relacionarse con ellos para crear un vínculo que les permita conocer su problemática y llegar a posibles soluciones.

En la Facultad de Enfermería se han realizado publicaciones sobre el tema, así como organizado diplomados a los maestros de primaria de colonias marginadas, por medio de un convenio con la Secretaria de Educación Pública (SEP), con el objetivo de que detecten a las posibles poblaciones vulnerables e intervenir a tiempo.

Dentro de la investigación se han comparado grupos de jóvenes a los que se les hace una intervención para prevenir el consumo de alcohol y tabaco, con jóvenes que no han sido intervenidos y se ha comprobado que las habilidades sociales de los primeros se desarrollan más rápido, además de que disminuyen o inician más tarde el consumo de alcohol o tabaco.

Cuando los casos de dependencia son muy graves y es necesaria una rehabilitación completa, la situación se complica “Es una población oculta, ellos creen no tener acceso a los servicios por la situación en la que viven”.

“Nuestro papel como enfermeros en el fenómeno de las drogas es la prevención. Tenemos que aprovechar esa fortaleza, el hecho de que estamos muy cerca de la comunidad y que podemos impactar en la prevención de adicciones con programas que permitan desarrollar alianzas creativas para tener acceso a este tipo de población”, explicó el investigador de la Facultad de Enfermería.

El doctor Guzmán asegura que dentro de la comunidad médica hay un mayor número de enfermeros, en comparación a otro tipo de profesionales, además cuentan con un mayor acercamiento a la población ya que realizan recorridos, visitan colonias marginales y se llegan a dar cuenta de los problemas reales de la gente.


Herramientas personales