Padre Mier, reducido a una caricatura

De WikiNoticias UANL

25 de mayo de 2009

Benjamín Palacios Hernández

Cuando Benjamín Palacios Hernández se propuso emprender una edición crítica de las memorias de fray Servando Teresa de Mier, reconoce, no era consciente de “la notable cantidad de errores, juicios parciales o equívocos” vertidas sobre su personalidad y obra a lo largo del siglo XX y lo poco de éste.

Tras un año de investigación, acopio documental y redacción de la edición cotejada y anotada de sus memorias, labor auspiciada por la Facultad de Filosofía y Letras, el historiador regiomontano advirtió que se le viste de blanco o de negro.

De blanco concibiéndolo como revolucionario, padre de la patria y precursor de la Independencia o de negro retratándolo como superfluo, fatuo, extravagante o deschavetado. “Un personaje –escribe Palacios–, según las versiones más hostiles, destacable solamente como un grotesco mimo itinerante que, por si fuera poco, cometió el pecado de poner en duda la epifanía guadalupana.”

Así las cosas, Palacios abandonó su pretendida imparcialidad para dotar de “mala gana” a su investigación de una carga fundamentalmente crítica. Incorporó notas con carácter informativo y explicativo a pie de página y al final de los dos volúmenes. Dio cuenta y cotejó las distintas ediciones de las memorias y proporciona una bibliografía “guadalupana”.

De esta forma, el 20 de mayo de 2009, presentó “Días del futuro pasado. Las memorias de fray Servando Teresa de Mier”. En su primer volumen incluye la apología sobre el sermón predicado en el Tepeyac el 12 de diciembre de 1794 que suscitó su persecución por el arzobispo Alonso Núñez de Haro y, en el segundo, la relación de lo sucedido en Europa entre julio de 1795 y octubre de 1805.

Para Palacios, egresado del Colegio de Historia de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), preso político por su actuación guerrillera en los setenta y profesor universitario, sería un error ver en las memorias “tan sólo como un relato ‘ameno’ de un personaje petulante, extravagante y fantasioso”.

¿Cómo se da tu acercamiento con fray Servando?

Debo reconocer que mi acercamiento real ocurre cuando me meto en esta investigación, obviamente como regiomontano y como historiador tenía conocimientos del padre Mier pero su realidad, vericuetos, sinsabores y odisea de su vida la vengo a conocer y fundamentar cuando me meto a la investigación para esta edición crítica.

¿Qué materiales consultas en relación con las memorias?

Son muy amplios, la introducción y las notas forman un cuerpo extensísimo, la cantidad de personajes, temas y obras que giran en torno a las memorias es enorme y diversa, no sólo en cuanto a la temática sino a los lugares geográficos y la temporalidad, desde textos del siglo I de la era cristiana hasta contemporáneos de Mier y unos pocos posteriores cuando me introduzco a la crítica de sus críticos.

No podría señalar cinco o diez obras fundamentales, pero personajes destacados en uno u otro sentido sí, la Virgen de Guadalupe, el apóstol santo Tomás, el licenciado Burunda, “la serpiente que tentó a Mier para morder la manzana del sermón”; su perseguidor el arzobispo Alonso Núñez de Haro y un montón de personajes de distinto tipo, político, pensadores, gobernantes de la metrópoli.

En cuanto a los críticos ¿qué encuentras?

Mucha ignorancia, mucha ignorancia, algunas con muchas pretensiones, la mayoría tiende a repetir cuestiones absurdas. Uno de los ejemplos más destacables son las de sus cartas al cronista de Indias Juan Bautista Muñoz, las cuales inventa. El padre Mier las escribe por 1818 y 1819 de manera contemporánea a sus memorias, pero las hace pasar como de 1797. Edmundo O‘Gorman comprueba irrefutablemente en 1982 que las escribió por primera vez en 1818 ó 1819 y actualmente existe gente que sigue dándolas por escritas en 1797.

Me refiero a la ignorancia sobre todo en cuanto a la mayoría de sus críticos lo reducen a una caricatura, no es el fraile convertido en antimonárquico, luego en republicano y finalmente en independentista, sino un individuo extravagante, chiflado, vanidoso, escapista de las cárceles y se acabó. Eso es todo.

En el otro extremo también caen en desgracia quienes lo ensalzan. ¿Qué han hecho? Reducirlo a una caricatura, finalmente lo reducen tratando de subirlo a un individuo que era antiguadalupano desde el momento de su sermón, lo cual no es cierto, en él no niega la aparición de la Virgen de Guadalupe, simplemente propone una modificación, incluso desde su punto de vista y de cualquier persona sensata elevaría el estatus de la propia Virgen porque no estaría su imagen en la tilma de un indio, Juan Diego, sino en la capa de un apóstol, santo Tomás.

Al mismo tiempo, con ese sermón tratan de convertirlo en visionario y precursor de la Independencia, tratan de ver en el sermón lo que no hay, como si fuera una postura contra la dominación de la metrópoli. Cuando regresa como político participante en los dos congresos mexicanos, la clásica división me parece una reducción y una simplificación, centralista Mier contra el federalista Ramos Arizpe; sin embargo, la situación no fue en blanco y negro, Mier ni era centralista a ultranza, en todo caso la propia configuración inmadura de la legislatura política mexicana permitía muchas imbricaciones de las distintas posiciones, algunas tenían rasgos federalistas centralistas y a la inversa.

¿Fray Servando no ha tenido quien lo estudie sin caer en los extremos?

La mayoría de quienes se han ocupado de Mier han caído en un extremo u otro, es natural, es como un péndulo, oscilas hacia un lado o hacia otro; sí se han hecho críticas reales, pero son los menos. Para mí el más destacable, no el único, pero casi me atrevería a decir el único, en todo caso el más informado y dedicado es Edmundo O‘Gorman.

¿Y la biografía de Christopher Domínguez Michael?

Doy mi opinión en un apartado, tiene sus méritos por ser un trabajo de una gran abundancia documental, no en balde son ochocientas páginas, invirtió trece años, pero según mi opinión, finalmente se entresaca una biografía hostil, el padre Mier es reducido también a la caricatura de un individuo incluso hasta mentiroso, plagiario, inferior ante las luminarias europeas de ese entonces. La impresión después de leer la biografía, aparte de sus méritos y valores, es una visión negativa de fray Servando la cual no corresponde con la realidad.

Para ti después de este estudio, ¿quién es fray Servando?

Para mí es el más importante de los individuos que giraron en torno a la Independencia, antes y después; hay muchos subvalorados y muchos sobrevalorados en la historia. No es el único, pero bueno, mi personaje fue éste y hablo por él, fray Servando es un personaje muy subvalorado y maltratado por el juicio histórico posterior. No creo exista la figura más importante en ningún periodo y en ningún tema, pero de los más trascendentes es este hombre y, bueno, debemos rescatarlo, está totalmente subvalorado.

¿Este bicentenario es propicio para ello?

Si no es el bicentenario tendríamos que esperar el tricentenario, cien años más para ver si lo rescatamos, Aunque se encuentre su nombre inscrito en letras de oro en la Cámara de Diputados es de risa leer los debates en los cuales se fundamentó la iniciativa, esos tipos no sabían ni de quién estaban hablando, referían una serie de cosas que el padre Mier ni dijo ni hizo. Que esté ahí no significa nada, igual para el común de la gente sigue siendo conocido por el nombre de la calle, ¿Padre Mier?, sí, Padre Mier y Juárez.

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