Oceransky en Colegio Civil Centro Cultural Universitario

De WikiNoticias UANL

27 de mayo de 2009

Édgar Oceransky realizó para beneplácito de sus seguidores un amplio recorrido por los temas de su producción discográfica.

En su concierto en el Aula Magna del Colegio Civil Centro Cultural Universitario el cantautor Édgar Oceransky realizó para beneplácito de sus seguidores un amplio recorrido por los temas de su producción discográfica donde se aprecian matices de diversos géneros musicales, desde el bolero hasta el rock.

De su primer disco Estoy aquí (2001) interpretó la popular canción que le da título, así como “No soy un ángel”; de De carne y hueso (2003), “Adentro de tu piel”, una de las más gustadas; “Kilómetros de cielo”, “Como un ladrón”, “Juro”, “Sigo amándote” y “Qué tristeza” dedicada al hacedor del evento, el a esta fecha secretario de Extensión y Cultura de la UANL (Universidad Autónoma de Nuevo León), Rogelio Villarreal Elizondo.

De su tercera entrega, Te seguiré, la cual vio la luz en septiembre de 2007, cantó entre otras “Cada episodio”, “Con tu partida”, “Demasiado bueno” y “Tuve”.

Su público interpretó con él sus letras sencillas y cercanas a la vida cotidiana con una fuerte carga melancólica bajo cuya inspiración no pocos han logrado conquistar su amor.

Sólo dos temas de esa noche no fueron de su autoría, “Luz” con la cual abre desde hace dos meses sus conciertos, cuando dejó de existir su autor y amigo Marcial Alejandro, y “Ella lo sabe” del también finado Abel Velásquez el “Mago”, cuya interpretación dio pie a presentar a su hermano Rodrigo Velásquez el “Plu”, quien acompañado en la guitarra por Abraham Michel Pacheco sigue difundiendo su legado cantando sus gustados temas como “Aguanta corazón” y “De qué te acuerdas”.

De algún modo la presentación de Oceransky es reflejo de la renovada vitalidad de la trova a través de esta nueva generación de cantautores. Cercano a este movimiento se encuentra el jarocho Genaro Patraka, el poeta o, mejor dicho, el “chorero”, cuya singular lírica aderezó el concierto con sus frases como “Dejé las drogas, pero no sé dónde”.

A lo largo de su concierto Oceransky sostuvo con su público un diálogo a veces lúdico, irónico o reflexivo, contrastante con la atmósfera romántica de sus canciones. Por ejemplo, no dejó de expresar su admiración por los vitrales de Roberto Montenegro, en especial el dedicado a la educación; el cantautor cuyos estudios de psicología dejó truncos recomendó a sus fans adquirir la libertad del conocimiento ofrecida en la Universidad.

También preguntó quién asistía de ciudades fuera de la entidad encontrando en la sala admiradores provenientes desde Nogales hasta Villahermosa, solícitos persistentes de temas como “Duro”, “Cada noche” y “Sin ti”.

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