Noche de jazz en la Universidad Autónoma de Nuevo León

De WikiNoticias UANL

25 de mayo de 2006

Bill Carrothers, pianista de fama internacional, quien no por ser considerado como “un poeta del teclado” o “el nuevo monstruo del piano”, deja de quitarse los zapatos para tocar “más cómodo”, lamenta que el jazz no se posesione en la tierra que lo vio nacer, sino que encuentre su nuevo centro irradiador en Europa.

El Festival Alfonsino UANL 2006, presentó a uno de los mejores exponentes pianísticos de jazz a nivel mundial, Bill Carrothers, quien junto a Hernán Hecht y Agustín Bernal, dos de los principales jazzistas en México, forman el Trío Carrothers.

La cita se llevó a cabo en el Teatro Universitario donde los asistentes tuvieron la oportunidad de disfrutar un repertorio de temas originales y estándares, la mayoría perteneciente a compositores norteamericanos, así como planteamientos de libre improvisación.

Durante el concierto se percibía la influencia de música clásica en algunas interpretaciones de Carrothers, respecto a esto, el autor nos comenta que al escuchar todo tipo de música toma elementos para sus interpretaciones y aunque toca muy poca música clásica, si le han influenciado pianistas como Glenn Gould, Vladimir Horowitz, Sviatoslav Richter, María Pérez; al igual que compositores como Bach, Mozart y Brahms, entre otros.

Confiesa su gusto por encontrarse con el público, emocionarlo y regresar a cada asistente cambiado, distinto, de ahí que la reacción del público sea para Bill tan importante. Por lo general ha encontrado bastante aceptación por la música del trío, según indica el pianista y esta no fue la excepción.

Sin embargo, en algunos lugares la respuesta ha sido más cálida que en otros, “especialmente en Cholula, tocamos en un club de jazz, como era más pequeño, la gente reaccionó más cálido. Cuando tocamos en la ciudad de México en un lugar que se llama Zinco Jass Club, la gente hablaba mucho, y si fue la reacción un poco indiferente, pero fuera de eso en realidad los puntos donde hemos tocado han sido buenos”.

Agustín Bernal, contrabajista del trío, agregó: “Influye el lugar porque en este club, como era tan pequeño, la gente recibía el mensaje más íntimo que en el caso de un espacio como un auditorio. Hoy por ejemplo, si fue más o menos frío el público.”

La influencia ejercida por los espectadores es innegable, aunque ésta no determina el desarrollo de los planteamientos de libre improvisación, según opina Bernal, “cuando salimos a tocar tratamos de hacer lo mejor y no basarnos en si el público reacciona o no, pero es muy gratificante cuando te está retroalimentando”.

Con una actitud relajada, Carrothers refiere al respecto que durante su juventud no le importaba la reacción de los asistentes, “llegaba a tocar hubiera 4 personas o 400, pero ahora que soy más grande, si he tenido un poco más de influencia pero no demasiada”.

Para tocar jazz, se necesita talento y escuchar, lo que ya se ha hecho “y también oler muchos corchos, hacer pipí en público”, comenta entre risas Carrothers.

En un tono más serio Agustín Bernal agrega “pues si, vivir un poco, pero sobre todo, como dice Bill, escuchar mucha música”.

Al hablar sobre el futuro del jazz la respuesta del pianista es “muerte y decadencia –dice entre risas-, para mí el futuro del jazz es si tengo trabajo en los próximos cuatro meses”.

En su opinión el jazz está yendo a diferentes lados, ahora existen más jazzistas que nunca, pero contradictoriamente, en cuestiones de finanzas está muy mal. En Estados Unidos, per cápita, el presupuesto para cultura es de 60 centavos, mientras que en Europa es de 70 dólares. “El jazz es popular en todos lados, menos en Estados Unidos, Europa es el lugar” enfatizó.

Respecto al trabajo con Carrothers, Hernán Hecht, baterista, comentó: “Para mí es una experiencia increíble, de hecho yo fui un poco el gestor de esto, lo llamé, estuve mostrándole música y a él le gustó y le pareció bien. Para mí es como un sueño, en realidad”.

Mientras que Agustín Bernal indica que ésta ha sido una práctica de aprendizaje y mejoramiento continuo, “Bill es uno de los músicos que más admiro, imagínate cuando Hernán me dice que venía, no lo creía, ha sido una experiencia maravillosa”.

Finalmente, Carrothers recomendó “a todos los jóvenes de México, no fumen. Es un hábito terrible, yo fumé por 20 años y sé que no es bueno”.

“Y yo agregaría un poco a lo que dice Hill - indicó Bernal-, que escuchen mucha música, la música puede de repente ayudarte a sentir otras cosas sin usar drogas, la música en sí misma ya es maravillosa”.

El trío planea grabar un disco, pero aún no tienen la fecha.

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