No toda ausencia es abandono

De WikiNoticias UANL

16 de marzo de 2007

La Universidad Autónoma de Nuevo León rindió un homenaje y guardia de honor al maestro Raúl Rangel Frías en el aniversario 94 de su natalicio.

Como ya es tradición, la Universidad Autónoma de Nuevo León rinde tributo a la figura más emblemática que tiene: Don Raúl Rangel Frías, símbolo que da sentido para construir el más alto relieve de la máxima institución educativa en la entidad.

En el marco del 94 aniversario del natalicio de este ilustre universitario, es que se congregaron las máximas autoridades de la UANL, encabezadas por el Rector José Antonio González Treviño, para rendir una guardia de honor a Raúl Rangel Frías reconocido por ser un hombre de ideas y sensibilidad, pensador y escritor.

El 15 de marzo de 2007 atestiguaron este acto los familiares del universitario de siempre: Alejandra, Mónica y Raúl Rangel Hinojosa, quienes agradecieron la ceremonia a nombre de la familia y de su madre, Doña Elenita Hinojosa de Rangel.

La primera guardia de honor a don Raúl Rangel Frías la encabezó el Rector González Treviño, acompañado de los secretarios de la UANL y familiares del homenajeado; a la que le siguieron las emprendidas por los miembros de la Junta de Gobierno, de la H. Comisión de Hacienda, directores de preparatorias y facultades, así como estudiantes.

Luego tomó el micrófono el Rector de la Máxima Casa de Estudios, quien reconoció a don Raúl Rangel Frías como uno de los más ilustres rectores de la institución y uno de los más ejemplares gobernadores de Nuevo León.

“Hoy, en el 94 aniversario de su natalicio, la Universidad Autónoma de Nuevo León se reconoce como el centro de cultura superior en la que Raúl Rangel Frías proyectó la vocación que definió el trayecto de su vida: el humanismo”, pronunció convencido el Rector.

González Treviño dejó claro que en la síntesis de una acción histórica que conjuga la labor de escritor y de promotor cultural, rector y gobernante, Raúl Rangel Frías es autor de una obra pública, intelectual y material, que nos ilumina por su vocación universal.

En nombre de la familia habló Mónica Rangel Hinojosa, quien expresó que al morir su padre comprendió a cabalidad lo que significa el silencio detrás de las palabras, “esa no palabra que su ausencia dejó en mi ser, me ha llevado hasta este momento para compartir con ustedes la razón y emoción por la cual no toda ausencia es abandono”, dijo conmovida.

Reconoció que lo importante es rescatar ante la comunidad universitaria su legado, su oficio para vivir como partero, como médico partero en el mundo del espíritu, un filósofo, amante de la sabiduría, hechicero de la palabra, “que sabía leer en las estrellas las coordenadas de su historia y que ese fue su primer y único modo de ser en el mundo en el cual se mantuvo fiel en su vida pública y privada”, compartió.

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