Monitorean la vida del gorrión de Worthen

De WikiNoticias UANL

12 de marzo de 2010

Investigadores de la Facultad de Ciencias Forestales estudian la zona del Altiplano Mexicano, enfocándose sobre todo en especies en peligro de extinción.

El Altiplano Mexicano, en la porción que comprende San Luis Potosí, Coahuila, Nuevo León y Zacatecas, también llamada El Tokio, es una región prioritaria a nivel nacional por sus endemismos florísticos y de fauna.

Investigadores de la Facultad de Ciencias Forestales de la UANL trabajan en este lugar con el objetivo de estudiar y conservar especies en riesgo, principalmente aves.

La Dra. Laura Magdalena Scott Morales, especializada en Ecología animal, estudia desde el 2003 al Gorrión de Worthen (Spizella wortheni), ave de la que se conoce muy poco y –como en toda la fauna- es necesario entender su ecología completa.

En un principio la Bióloga trabajó con roedores, sobre todo el ‘Perrito llanero’, también endémico de El Tokio. Posteriormente y durante su posgrado en Alemania se dedicó a aves europeas como el Gorrión Escribano Cerillo. Así, al regresar a México, proyectó su interés hacia el gorrión de Worthen.

“No es muy vistoso, es café con el pecho grisáceo. La principal característica es un anillo blanco alrededor del ojo y la ‘gorrita’ café ocre. Históricamente se dice que habitaba del centro de México hasta Chihuahua, pero tras una extensa búsqueda, nada más lo hemos encontrado en la meseta central”, narró la investigadora.

Actualmente la especie se encuentra en peligro de extinción y es uno de los cinco gorriones considerados en más riesgo a nivel mundial. Por ello, y ante la suerte de tenerlo en la región, es necesario que se le conozca para posteriormente proponer estrategias de conservación.

“Queremos saber la historia de vida del gorrión; cómo se reproduce, de qué se alimenta, dónde vive, qué interacciones tiene con otros, porque hemos encontrado que está ligado a las zonas donde existe Perrito de la pradera y queremos saber por qué".

“También hemos concluido que son de poblaciones pequeñas pero se mueven mucho, lo que permite encontrarlo a lo largo de toda la región estrecha del altiplano”.

“Sin embargo, la zona está siendo devastada para cultivar papa, hay pérdida de hábitat que podría provocar su desaparición definitiva antes de que nosotros sepamos más del gorrión”, comentó la Dra. Scott.

Es importante considerar la dificultad de estas investigaciones, pues deben seguir al gorrión sin lastimarlo ni afectar su ciclo de vida. Esto se puede lograr gracias a dos técnicas diferentes: la telemetría y la marcación de gorriones con anillos.

La telemetría utiliza radiotransmisores muy pequeños (deben pesar menos del 10% del peso total del gorrión, tomando en cuenta que el peso promedio de la especie es de entre 13 y 15 gramos), que se le colocan al ave como una mochila. Con esta técnica se tiene información rápida y eficiente.

El problema es que el tiempo de vida del transmisor es muy corto, entonces es más conveniente el uso de la segunda técnica, la cual consiste en anillar a los gorriones (colocar un pequeño anillo numerado de metal o plástico a sus patas) con diferentes colores, para así identificarlos individualmente y reconocerlos en varios lugares, permitiendo a los investigadores definir la movilidad del gorrión.

“Ahora conocemos más de ellos, pero estamos en la etapa de los estudios genéticos con los que podríamos saber si se mueven las poblaciones y hay intercambios. Gracias a la diversidad genética determinaremos qué tan diferentes son los individuos entre sí, o si están aislados o en contacto”.

Así mismo, el grupo de investigación que dirige la doctora Laura Scott está por terminar el conteo de la población total de gorriones, donde esperan comprobar la idea de que ésta ha ido disminuyendo o saber si ha sido siempre una población pequeña.

“Nosotros siempre pensamos que las poblaciones pequeñas tienden a extinguirse, pero en realidad no es seguro porque hay algunas que no lo hacen. Desde el punto de vista científico es muy interesante investigar por qué no desaparecen si todos los argumentos están en su contra”.

“También con la genética podremos saber si el Gorrión de Worthen es una especie antigua, si ha sido una población pequeña siempre, o apenas se está adaptando al cambio porque es nueva”, comentó la doctora Scott.

Para finalizar la investigadora aclara que no sólo las aves tienen importancia ambiental por ser bonitas y vistosas, sino porque son parte del ecosistema. En el caso del gorrión, las zonas donde habitaba y que ya han sido devastadas por el cultivo de papa, sufren de tolvaneras, ventarrones, provocan alergias en los pobladores y pocas personas son conscientes de que todo es producto de la perturbación del medio.

A pesar de que el gorrión no es directamente responsable de mantener el equilibrio y la salud del hábitat, sí es parte de él y por lo tanto es parte de esa cadena de bienestar ambiental, donde cada eslabón es vital y las consecuencias son pagadas por el ser humano.

“Los sistemas áridos no son muy apreciados porque los pastizales que no son altos ni presentan mucha cobertura, mas en primavera y después la lluvia, renace la vida por pocos días. En esos momentos efímeros es cuando se aprecia y valora lo que tenemos”, finalizó la Dra. Laura Scott de la Facultad de Ciencias Forestales.

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