Me fascina participar en el mejor proyecto para nuestro país, la educación

De WikiNoticias UANL

13 de septiembre de 2007

Los libros de Juan Antonio Cuéllar Carvajal son una propuesta didáctica para la enseñanza de las matemáticas que han comprobado su eficiencia en las preparatorias de la Máxima Casa de Estudios, al grado que los estudiantes le han perdido el temor y mostrado gran interés por ellas.

Los libros de texto son muy importantes para el apoyo del aprendizaje, sin embargo, en ocasiones, al momento de llevarlo en clase poco reparamos en su autor.

Quizá muchos no recuerden el nombre de Juan Antonio Cuéllar Carvajal, pero guardan la imagen mental de alguno de sus libros de matemáticas usados durante la preparatoria.

Este hombre, de cabello canoso y carácter afable, ha publicado numerosos libros dedicados a la enseñanza de las matemáticas dentro de la UANL y a nivel nacional, sin dejarse vencer por las dificultades que se presentaron desde sus primeros años de vida.

Debido a circunstancias familiares, estuvo dos años viviendo fuera de su hogar, “soy de los llamados niños de la calle”, comenta con voz serena, por lo que fue remitido al internado de Saltillo Coahuila, conocido como Campo Arredondo.

“Me tocó ver niños que murieron de hambre por falta de medicamento, me tocó ver violencia y crímenes. Todas las experiencias vividas me llevaron a una conclusión: lo más caro y lo más lamentable que hay en la vida no es la pobreza sino la ignorancia, entonces entré en un proceso de estudiar, estudiar y estudiar” dijo con firmeza.

En este lugar, permaneció durante cinco años, hasta concluir sus estudios de primaria. “De hecho aprendí a leer a los doce años, porque en el internado prácticamente me traían cantando por todo el país, era niño cantor”.

Posteriormente, cursó estudios en la Secundaria No. 10, en la Preparatoria No. 2 de la UANL y en la Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica de la misma institución. “Desde muy chamaco me gustó la lectura, leí literatura clásica, psicología, también leía muchos libros de matemáticas y de física”.

Su carrera como maestro inició casi por casualidad, gracias a la reforma universitaria de 1983 que introdujo cálculo en facultad, “muchos maestros no querían dar esa materia, entonces tuvieron que recurrir a algún estudiante y pedí la oportunidad. Entré a trabajar como maestro en la Universidad casi a los veinte años, estaba en tercer semestre de facultad”.

La historia de los libros también comenzó gracias a los cambios implementados por la UANL cuando, en los 90, implementó los exámenes indicativos con el propósito de conocer si se estaban logrando los objetivos del proceso de enseñanza–aprendizaje.

Así, el maestro Cuéllar Carvajal recordó con orgullo cómo, en los primeros dos exámenes aplicados, su grupo obtuvo el promedio más alto, “fue la sorpresa porque podíamos esperarlo de un grupo de la prepa 7, o de la prepa 15, de la prepa 16, en aquellos tiempos eran escuelas de muy alto rendimiento, y resultó de la Preparatoria 1”.

La directora de la Preparatoria No. 3, en aquella época, Martha Elba Arizpe Tijerina le pidió que escribiera lo que explicaba en el aula, dando lugar a sus primeras publicaciones editadas por esta institución.

“Esos documentos empezaron a andar por las escuelas porque los maestros, como eran evaluados a través del examen indicativo, buscaban materiales que les pudiera facilitar el trabajo y que además fueran efectivos”.

El licenciado José Ángel Galindo Mora, entonces director de la Preparatoria No. 1 también apoyó el proyecto. Después, algunos directores le pidieron al Secretario Académico, que en aquel entonces era el ingeniero José Antonio González Treviño, actual rector de la UANL, que el libro se facilitara para toda la Universidad.

FACILITADOR DEL APRENDIZAJE

Geometría y trigonometría fue el primer libro, publicado en febrero de 1999 con la editorial Mc Grw Hill; le siguieron Relaciones y funciones, Álgebra, Cálculo diferencial e integral. Entonces, la editorial le propuso que se convirtiera en su autor y publicaron Geometría Analítica.

“Este fue el primer libro que se publicó por fuera, se lo dediqué al ingeniero José Antonio González porque me abrió un espacio del cual hoy estoy muy orgulloso. Definitivamente no es tanto el aspecto económico, que evidentemente se refleja, lo más importante es la oportunidad de ser un facilitador del proceso de enseñanza – aprendizaje en grupos de todo el país”.

Al hablar de sus publicaciones, la mirada se le ilumina, mientras expresa con evidente honra que uno de sus libros, Álgebra 1, fue realizado para la UNAM y que además se lleva en las escuelas más importantes de la ciudad de México.

A esto le siguió un proyecto de seis libros para escuelas como el Conalep (Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica), la DGB (Dirección General de Bachillerato), “todo lo relacionado con la SEP”, expresó sencillamente el autor.

Agregó que sus libros se modernizarán imprimiéndose a colores y con material multimedia, “La idea de Mc Graw Hill es que cada cinco años vayan mejorando y no sean obsoletos”.

Una de las características principales de sus libros, y que le ha valido el éxito, es que están escritos de manera comprensible para los alumnos. Cuéllar explica que esto lo ha logrado gracias a la lectura.

“Cuando leemos se nos amplía el lenguaje, la inteligencia y aprendemos a escribir. Mucha gente de editoriales me dice, es que hay muchos libros de matemáticas excelentes, el asunto es que lo tuyo es muy entendible”.

Agregó que los problemas de aplicación son muy importantes para que el alumno se interese en el tema, “las matemáticas abstractas están muy limitadas, requieren de aplicaciones”, razón por la cual emplea problemas de la vida real en sus textos, como la derivación de una ecuación para obtener el riesgo de infarto en función del colesterol.

“Las matemáticas nos permiten formar al muchacho para que tenga un razonamiento lógico en sus cosas, como un entrenamiento para la inteligencia y eso le va abrir muchas puertas en cualquier esfera de su carrera. Pero no se puede abandonar tampoco la cuestión mecánica”.

Recordó cómo muchos colegas le criticaron el llenar sus libros de operaciones matemáticas, “no quieras que un muchacho te resuelva un problema de abstracción si no ha seguido un proceso. El muchacho que viene de secundaria trae deficiencias, eso no lo podemos ocultar, entonces tenemos que llenar lagunas en la Universidad, porque si decimos esto ya lo saben, lo único que va a pasar es que nadie va a aprender y todo mundo va a rechazar las matemáticas. Entonces, estos libros están diseñados de lo simple a lo complejo.

“Creo que se han olvidado de lo más importante: para quien va dirigido el libro. Si hacemos un libro excelente pero el chamaco no tiene la capacidad de entenderle porque no tiene las condiciones dadas, no va a servir el libro.

Tenemos que irles creando las condiciones para que vayan logrando el objetivo. Queremos genios, si, pero a lo mejor andan mal en otras cosas, un problema serio es que los chamacos no leen”.

La única manera de aprender esta disciplina es mediante la resolución de problemas, “no hay otro método. La motivación del muchacho viene cuando resuelve un problema”.

Agregó que la función del maestro es reconocer las necesidades de cada alumno y eliminar los mitos que se tienen sobre esta ciencia.

EVALUACIÓN DIAGNÓSTICA DEL LIBRO

En noviembre publicaría el libro Técnicas de integración para preparatorias que llevan tres años de estudios.

“Son temas muy difíciles, requieren mucha capacidad de abstracción, habilidad matemática”.

Explicó que para realizarlo tomó en cuenta tres situaciones: la dificultad que experimentaban los maestros de la materia para explicarla, que muchos maestros deciden no ver el tema por la complejidad del mismo y que los libros que existen en el mercado toman como base un amplio conocimiento de la materia.

“Partiendo de esa realidad y de las limitaciones de los muchachos, hice un libro que facilitaría el aprendizaje de esos temas. Es para mi el más difícil y además me permite tener una visión amplia de todo el proceso de las matemáticas en la secundaria”.

Añadió que en un futuro planea agregar la evaluación de diagnóstico global a sus libros, para completar el proceso enseñanza-aprendizaje, pues sus textos ya contemplan la evaluación formativa y la evaluación final la dan los exámenes indicativos.

“Quiero elaborar una evaluación que esté documentada para todo el curso, que ese documento lo tenga el muchacho”. Así, el alumno conocerá sus deficiencias, de tal modo que esto le sirva como guía para cubrir sus necesidades cognoscitivas, lo que le permitiría tener éxito en el curso.

“Al hacer eso, pienso que mínimo suben los promedios diez puntos”.

Hasta este mes de septiembre de 2007, Cuéllar, además de estar escribiendo un libro de física, realiza conferencias alrededor del país, imparte cursos y capacitación sobre temas especializados a los maestros de distintas instituciones educativas, recibiendo muchas satisfacciones.

Otro de los proyectos que desarrolla es la traducción de sus obras al idioma inglés, así como la búsqueda de mercados en Europa y Estados Unidos. Iván Zaleta Bustos, maestro de la Preparatoria No. 7 de la UANL fue quien tradujo uno de los libros para después presentarlo al ingeniero Jerónimo Escamilla Tovar, director de Estudios de Nivel Medio Superior de la UANL.

“El proyecto más bonito es participar en que nuestros jóvenes aprendan y sean mejores en todo”.

UN PROYECTO VIABLE, LA EDUCACIÓN

Ante la pregunta de qué es lo que más le gusta de las matemáticas, respondió entre risas “¡Que no hablan!” para proseguir en un tono más serio, “lo que más me gusta es que te permiten desarrollar la inteligencia, te enseñan a pensar y eso te da una enorme posibilidad de ser creativo en todos los aspectos de la vida, ante cualquier problema.

“No hay problema que me ahogue, siempre le busco una solución entendiendo las limitaciones, eso me da una actitud positiva frente a la vida, problemas siempre hay, pero hay que resolverlos con la realidad que se encuentra uno, qué puedo y qué no puedo resolver”.

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