Los tres grandes de la música fueron los invitados

De WikiNoticias UANL

23 de mayo de 2006

La Orquesta Sinfónica de la UANL fue dirigida por el holandés Johannes Leertouver.

Un concierto de grandes vuelos con invitados de primer orden fue el que tuvo lugar el jueves 18 de mayo de 2006 en el Teatro de la Ciudad, evento realizado por la Universidad Autónoma de Nuevo León en coordinación con el Fórum Monterrey 2007, cuyo programa incluyó a los tres compositores más grandes de la música clásica: Bach, Mozart y Beethoven.

En esta ocasión, la Orquesta Sinfónica de la UANL fue dirigida por el holandés Johannes Leertouver, poseedor de una amplia y fructífera trayectoria y titular desde 1998 de la Orquesta de Cuerda Joven de Holanda; además de contar con la participación del pianista vietnamita Dang Thai Son.

Ante un público cuyo número no desmeritó en entrega y reconocimiento tanto al ensamble como a los artistas invitados, fueron ejecutados el Concierto de Brandenburgo No. 3 en Sol mayor, de Juan Sebastián Bach (Alemania 1685-Leipzig 1750); el Concierto para piano No.27 en Si bemol mayor, de Wolfang Amadeus Mozart (Salzburgo, 1756 - Viena 1791), y la Sinfonía No. 7 en La mayor, Op.92, de Ludwig van Beethoven (Bonn, Alemania 1770-Viena 1826).

A pesar de la calidez de los asistentes resultó evidente cierta falta de conciencia sobre las reglas no escritas a la hora de acudir a un concierto de música clásica, como el hecho de llegar a tiempo y no cuando ha transcurrido hasta media hora desde el arranque.

“La música de Bach nos ofrece uno de los mayores deleites platónicos: la sensación de la necesidad matemática, mucho más hondamente apreciada, más vital desde luego que la mera contemplación de los conceptos. ¡Qué no hubiera hecho Platón si llega a oír el clavicordio de Bach!”. Alfonso Reyes. Ninfas en la niebla. Cuentos brevísimos de Alfonso Reyes, p.23. UANL, 2006.

Considerado como un director con gran repertorio y un entendimiento poco habitual del estilo musical, cuyos principales áreas de interés son la interpretación de los compositores clásicos vieneses, las orquestas de cuerda y trabajar con vocalistas, Leertouver demostró en todo momento pleno dominio y precisión, sacando lo mejor de la orquesta.

El Concierto de Brandenburgo No. 3, la primera pieza, forma parte de un total de seis conciertos que Bach presentó en 1721 al Margrave de Brandenburgo, pero al parecer fueron compuestos en una fecha anterior, caracterizándose porque en cada concierto los instrumentos solistas son diferentes.

En el caso de éste los instrumentos son tres violines, tres violas, tres violonchelos, clavecín y bajo continuo, y dividiéndose en tres movimientos: Allegro, Adagio y Allegro. La mayoría de los conciertos de Brandenburgo siguen el formato de los concerti grossi y cada uno de ellos posee rasgos estilísticos sumamente singulares. A Bach se le considera el más grande maestro del Barroco, y probablemente de toda la música clásica.

Al Concierto de Brandenburgo le siguió el Concierto para piano No.27 en Si bemol mayor, de Mozart, compositor de más de 600 obras, entre sonatas, sinfonías, música de cámara, divertimentos, óperas, etcétera, y quien muriera prematuramente a los 35 años de edad sumido en la pobreza y el olvido.

En esta obra, apoyado en todo momento por un ensamble consistente y receptivo, el pianista Dang Thai Son ofreció a los asistentes una ejecución brillante, a tal grado que se hizo merecedor a una copiosa ovación de pie, al igual que Leertouver. El público logró su cometido, y el pianista regaló “Siciliano”, también de Bach.

Gracias a su virtuosismo, Thai Son ha recorrido más de 45 países y ha sido colaborador para las mejores orquestas y directores a nivel mundial. Ganador en 1980 de la Medalla de Oro en el Décimo Concurso Internacional de piano Chopin, compagina sus actividades con la enseñanza en la Universidad de Montreal.

Un detalle molesto fue un desperfecto que provenía presuntamente de algún equipo de audio. Durante los silencios de la orquesta se percibió una melodía indeterminada, a un volumen no tan alto como para incomodar pero tampoco tan bajo como para ser imperceptible, hecho que duró todo el concierto.

Tras Mozart y el intermedio vendría Beethoven y la Sinfonía No. 7 en La mayor, Op.92, trabajo iniciado hacia fines de 1811 o principios de 1812; cuatro años la separan de la Sexta, pero en este intermedio el genio alemán compone obras tan importantes como el Quinto concierto para piano "El Emperador", los cuartetos X y XI, la obertura "Egmont", las sonatas op. 78 y 81, etc. La Sinfonía No. 7 es calificada "como un milagro del genio", y Wagner la llamó "apoteosis de la danza". Thai Son demostró de nueva cuenta que son ciertas las críticas que lo señalan como “un artista único que destacará a lo largo del tiempo”.

Para bien o mal, al inicio del primero de los cuatro movimientos que integran la obra, algunas personas decidieron retirarse, perdiéndose esta joya del legado del artista germano castigado en la cumbre de su vida por la sordera.

El cierre de la sinfonía resultó majestuoso y así ensamble, solista y director huésped terminaron por ganarse a la concurrencia, que se deshizo en aplausos y ovación de pie, haciéndoles regresar al escenario.

Herramientas personales