Los corridos son la voz más auténtica de un pueblo

De WikiNoticias UANL

21 de abril de 2008

Después de más de treinta años de no hacerlo, el primer actor Ignacio López Tarso volvió a los estudios de grabación.

Después de más de treinta años de no hacerlo, el primer actor Ignacio López Tarso volvió a los estudios de grabación para promover la cultura tradicional del estado con un disco compacto en donde reunirá los mejores corridos de Nuevo León.

En esta producción de la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Secretaría de Extensión y Cultura, es acompañado por El Tigre, grupo de música tradicional de la Máxima Casa de Estudios, integrado por más de una decena de músicos de gran nivel.

“Los corridos cuentan historias, son la voz más auténtica que un pueblo puede tener y rescatar”, afirmó el actor.

El corrido es indudablemente un documento cultural o identificación de un pueblo, pues en él está toda la idiosincrasia del mexicano o de un pueblo en particular como en este caso, pues refleja sus sentimientos y tradiciones.

“Eso los vuelve muy valiosos por ser una literatura popular muy hermosa, a veces no de gente culta que tiene una gran inspiración y le pone música bonita. Tenemos un acervo enorme de corridos hechos por talentos reconocidos o autores anónimos que han pasado por varias generaciones hasta nuestros días.”

Mencionó que en la actualidad los narcocorridos predominan en el gusto del público, “nos han quitado espacio, pero prefiero los tradicionales, en esta grabación tenemos algunas joyas musicales”.

Entre los más de veinte temas incluidos en la producción destacan algunos como “Agapito Treviño”, “Agustín Jaime”, “Juanita y Miguel”, “Pistoleros famosos” y “El regalo”, los que grabó durante dos días de estancia en la ciudad.

“No vayan a creer que voy a cantar, voy a leer”, expresó en tono de broma el consolidado actor, quien mostró su interés por explorar más el terreno discográfico.

Entre los temas interpretados hubo algunos que atrajeron en particular su atención, como el del “Peñascazo”.

“Hay varios muy buenos y algunos tradicionales aunque a veces hacen corridos volviendo héroes a gente que no lo merece, como a borrachos de cantina, asesinos que matan tan sólo por una mirada, pero así son los corridos pueblerinos que narran las historias del pueblo, pero no siempre hablan de gente que merezca ser recordada.”

Antes de comenzar con las grabaciones López Tarso se dio la oportunidad de conocer a sus compañeros musicales, a los integrantes del grupo El Tigre, músicos universitarios, quienes prepararon una especie de ensayo para ambientar al actor.

Durante el lapso de convivencia los músicos le mostraron al actor, a través de sus instrumentos, algunas letras de los corridos a grabar.

“El grupo El Tigre me dejó gratamente impresionado, son excelentes músicos, dije, con ellos sí le vamos a dar al disco el gran ambiente regio.”

Entre charlas y comentarios amenos, la visita se tornó más que en trabajo en una reunión de amigos, “todos son personas estupendas que te vuelven el momento muy agradable y sobre todo te hacen sentir a gusto”.

Aunque se grabaron por separado voz y música, López Tarso está seguro del buen resultado del disco pues durante su reunión lograron ambientarlo adecuadamente.

“La grabación fue muy buena –añadió–, aunque duró mucho tiempo, pero dentro de lo que hicimos el resultado fue bastante bueno, ya después esperemos que lo oiga el público con la música y efectos, como balazos, gritos, caballos y ambiente de baile, eso le dará mucho sabor regional al disco que es de lo que se trata.”

Sobre su experiencia de participar en un disco de corridos López Tarso recordó que anteriormente grabó cien corridos para la CBS en ocho discos de larga duración que para su gusto eran los mejores corridos que se habían conocido.

En ellos declama corridos en su mayoría sobre la Revolución Mexicana, tales como “Yo soy el corrido” de Pepe Guízar, “Muerte de Emiliano Zapata” de Armando List Arzubide, “Caballo prieto azabache” de Pepe Albarrán, “Doña Elena” y “El francés” de David González, entre otros.

Fue tal su éxito que son considerados un clásico dentro de las grabaciones sobre folclor mexicano. En estos recitales, más que declamar, López Tarso narra las historias al estilo de teatro en atril, desarrollando el dialogo de los personajes de la historia como si fuera uno de ellos, con singular maestría, lo que le ha consolidado como uno de los mejores lectores orales de México.

Para finalizar con su participación en el disco compacto de corridos norteños se realizó una sesión fotográfica en la Hacienda San Pedro, en Zuazua, Nuevo León.

El viejo casco que se caracteriza por ser un símbolo regional sirvió de escenario para las imágenes de identidad de la producción. Ataviado como uno más de los integrantes de la agrupación universitaria, portando “una cuera”, el actor posó en la cocina, teniendo de fondo la chimenea y, sentado en “la silla patriarcal” como la denominara.

Sobre sus visitas a la Universidad Autónoma de Nuevo León recalcó que siempre han sido una gran experiencia ahora por unirse a los festejos del Aniversario 75 de la Máxima Casa de Estudios.

“Es la tercera o cuarta vez que gozo de la hospitalidad de esta universidad para hacer cosas que a mí me gustan; es un honor ser parte de este festejo, agradezco que me hayan invitado a ser parte de un aniversario muy importante para la Universidad Autónoma de Nuevo León.”

En rueda de prensa en La Casa del Abuelo, estudio de grabación, el primer actor, acompañado por el Rector de la UANL José Antonio González Treviño, dieron a conocer la grabación del disco a presentarse en mayo de 2008 en el Aula Magna del Colegio Civil Centro Cultural Universitario.

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