Los corresponsales se encuentran subutilizados

De WikiNoticias UANL

2 de septiembre de 2005

Los espacios informativos que pierden las noticias internacionales frente a las de carácter local, particularmente la nota roja, ha traído como consecuencia una reducción del trabajo del corresponsal en el extranjero, advirtió Valentina Alazraki.

Hasta este mes de septiembre de 2005 en México el corresponsal es menos requerido. Al presentar los noticieros menos información internacional ya no se les exige la misma cantidad de trabajo que en años anteriores.

Valentina Alazraki, corresponsal de Televisa en el Vaticano, explicó que por eso ahora el corresponsal se ve precisado a buscar que la información sea atractiva para su país de origen, constantemente está a la búsqueda de novedades que interesen a los mexicanos.

Alazraki considera que los corresponsales se encuentran subutilizados en su plaza en espera de que ocurra algún hecho de gran trascendencia como una guerra o algún acontecimiento extraordinario en el Vaticano para ser movilizados.

La periodista ofreció una serie de recomendaciones a los periodistas durante la presentación del tema “El papel del corresponsal”, en la clausura del Módulo I del Seminario-taller de Actualización en Periodismo Especializado, realizado en la Facultad de Ciencias de la Comunicación el 26 de agosto de 2005.

“Como corresponsales no sólo sean narradores de los hechos que ocurran en el extranjero, sino que traten de entender lo que ahí sucede, nunca perder la capacidad de asombro y no conformarse con lo que es en apariencia.”

De igual manera comentó que es muy importante mantener la humildad y los pies en la tierra para evitar el protagonismo que tanto ocurre con los periodistas actuales.

También comentó la importancia de atreverse a hacer las cosas, aun cuando nadie las haya intentado antes.

En ese sentido recordó la presión a la que fue sometida cuando Jacobo Zabludowsky le pidió que realizara una entrevista a Juan Pablo II. Nunca nadie había entrevistado al Papa y era necesario recurrir a la creatividad para lograrlo.

Fue entonces cuando pensó en la idea de regalarle un sombrero de charro al Papa y así aprovechar el momento para realizar unas preguntas. Como esto no fuera suficiente para Zabludowsky, entonces mientras viajaban en el avión papal, al momento en que Juan Pablo II pasó a saludar a los periodistas, Alazraki comenzó a entrevistar al Papa, contrario a lo que se acostumbraba.

Dentro del papel de corresponsal, indicó que lo más difícil es la respuesta de las fuentes, particularmente en el Vaticano que maneja mucho hermetismo, así como la lentitud y burocracia para obtener la información en Italia.

Durante el pontificado de Juan Pablo II se generó una apertura hacia los medios de comunicación, lo cual facilitó su trabajo como corresponsal; sin embargo, al morir éste, el nuevo pontífice Joseph Ratzinger ordenó que la comunicación con la prensa sea sólo por medio de boletín.

Acerca del pontificado hasta este mes de septiembre de 2005, la impresión de Alazraki es que hay un retroceso en la relación con los medios masivos de comunicación al considerar que Benedicto XVI no los utilizaría como lo hizo Juan Pablo II, esto por personalidad del ahora Papa, ya que es más reservado.

Otro problema al que se enfrenta el corresponsal es la pérdida de sensibilidad hacia lo que es importante en el país de origen; por encontrarse en la realidad de otro país, en algunas ocasiones se envía información que no es de relevancia, en este caso para México. Debido a esto, Alazraki comenta que es importante mantener un vínculo con el país de origen.

También habló sobre la focalización de la información, de por qué cada vez se le da menos espacio a la información internacional y más espacio a la de carácter local, particularmente la nota roja.

Alazraki comentó acerca del inició de su carrera y su estancia en el Vaticano, así como las dificultades a las que se enfrentó para la realización de su trabajo por ser inexperta y mujer.

Aunque estaba acreditada como corresponsal desde su llegada en 1974, fue hasta 1977 que le otorgaron su credencial como miembro del Club de Corresponsales del Vaticano.

Se le tenía desconfianza por su juventud, ya que los demás integrantes eran veteranos y hombres, al grado tal que llegaron a solicitar información a Televisa para asegurarse de que ella era su corresponsal.

Diez años después se convirtió en la Presidenta del Club de Corresponsales del Vaticano, siendo la primera mujer en desempeñar este cargo.

En el evento se encontraban periodistas de medios impresos y electrónicos locales y estados vecinos, maestros y alumnos de la Facultad de Ciencias de la Comunicación.

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