Los aplausos son su alimento

De WikiNoticias UANL

17 de noviembre de 2006

La respuesta del público fue gratificante para los actores en ambas presentaciones.

En su camino por institucionalizar el trabajo operístico, la Facultad de Música (FAMUS) presentó en dos únicas funciones en el Teatro Universitario, “La Scala Di Seta” de Gioachino Rossini, historia cómica sobre los enredos de un matrimonio celebrado a escondidas.

Si para los jóvenes, adultos, niños e incluso familias enteras fue en muchas ocasiones una experiencia nueva, también lo fue para los noveles participantes, algunos de los cuales hicieron su debut como cantantes o directores de escena.

Cristina Velasco Tapia, quien recién recibió de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) el Premio de la Excelencia al Desarrollo Profesional 2006, explicó que esta ha sido una experiencia excitante y satisfactoria en su trayectoria, pues como artista le ha ayudado a desarrollarse vocalmente, “me abre las puertas a nuevas cosas, siempre hacer un proyecto nuevo te hace crecer”.

La preparación para esta obra no fue sencilla, ya que fueron necesarias cuatro horas diarias de ensayo, además tuvo que hacer algunos sacrificios, como dejar por mucho tiempo a su bebé de nueve meses de edad, “llegábamos cansadísimos al ensayo, pero pues cómo esto es lo que nos gusta, lo hacemos”, agregó Velasco quien interpretó a Giula.

La respuesta del público fue muy importante, pues requieren de esa retroalimentación, “me encantó, desde la primera escena chusca se río y eso hace que nosotros nos relajemos en escena, desde un principio nos hicieron sentir en confianza” indicó.

Gabriel Salgado debutó como tenor en esta ópera, “hace muy poco me cambió la voz, significó mucho para mi carrera porque una ópera a mis 21 años es una experiencia formidable”.

Comentó que su participación en la obra fue complicada ya que siendo el más joven, paradójicamente interpretó el papel de Dormont, el más anciano. Además éste le pedía un registro más grave, “mi registro es tenor lírico ligero, tuve que tratar de que la voz funcionara de acuerdo al personaje, a la edad y toda la actuación que implica ser un viejito. Tuve que hacer un poquito más opaca la voz, trabajar un poco más los graves, lo mío son los agudos y pues si, fue en base a trabajo”.

Gracias a esta obra Francisco de Luna experimentó por vez primera la dirección de escena, según relata “Yo creo que Rossini se apoderó un poco de mi locura como artista o la compartí con él y él conmigo, a tal grado de entender el carácter de esos personajes, para que el público descifrara esta historia sencillamente enredosa”.

Dijo que una niña del público le comento que no necesitó del subtitulaje para comprenderla “ese era mi objetivo, que la gente que no sabe un ápice de italiano, entendiera la historia sólo con ver la escena, que el lenguaje visual ayudara”.

También el vestuario y la escenografía fue concepto suyo, la escenografía virtual en armonía con Rafael Blázquez y la iluminación”.

Javier Camarena quien personificó a Dorvil describió su experiencia al participar en la ópera, “cuando se goza tanto de lo que se hace y cuando se hace con amor realmente no te cuesta tanto trabajo.

“Estoy encantado del esfuerzo de la Universidad por apoyar e incentivar a los alumnos a través de este tipo de eventos que son prácticamente del mismo nivel al que se hace en el trabajo profesional”.

Rafael Blásquez, quien dio vida al personaje de Blansac, opinó que hacer ópera representa “es un privilegio muy grande, como cantante, como escenógrafo, tener la oportunidad de seguir exponiendo y más en un esfuerzo tan importante que está haciendo la Universidad Autónoma de Nuevo León”.

José Rubio interpretó a Germano, quien ayudó en gran medida a enredar la historia, además le imprimió una comicidad y agilidad a la trama, debido a la manera en que aparecía por todas partes.

Comentó que el desarrollo del personaje le resultó complicado ya que implicaba un mayor esfuerzo físico, pues corría, se escondía, se agachaba, aparecía repentinamente por el escenario, “cantar así como que a veces batallas para que salga la voz, fue un personaje dificilísimo, tanto vocal como en escena, pero salió bien”.

La respuesta del público fue muy gratificante, “los aplausos es lo más bonito que puede recibir una persona que se dedica a esto, es el alimento”.

Herramientas personales