Los Productores, una gran experiencia para universitarios

De WikiNoticias UANL

19 de mayo de 2009

Un montaje como este requiere una excelente coordinación y la realización de un dedicado trabajo en equipo.

Desde los técnicos de iluminación y tramoya hasta el actor y el bailarín que dan su mayor esfuerzo en el escenario, el trabajo de un musical compete a gran cantidad de personas que noche con noche crean un mundo al abrir el telón.

El montaje de Los productores no es la excepción y para que una puesta en escena al estilo de Broadway pueda ofrecer toda su magia se requiere de trabajo en equipo y coordinación.

Para estudiantes y egresados de la UANL, como técnicos y miembros del ensamble, esta obra en escena del 1 de abril al 3 de mayo de 2009 en el teatro de las Bellas Artes del Centro Convex, bajo la producción de Luis Donaldo Colosio Riojas, significó una gran experiencia.

Los productores, original de Mel Brooks, cuenta la historia de Max Bialystock, fracasado productor de Broadway, y de Leo Bloom, un tímido contador, que deciden unir esfuerzos para crear un musical que sea un completo fracaso, conscientes de que podrían ganar más dinero que con un éxito de escena.

La obra contó con la actuación de Mauricio Herrera, José Andrés Mojica, Renán Moreno, Alberto Benitta, Hugo Garza Leal, Gianni Constantini, Liliana Escobar y Walther Cantú.

Detrás de escena.- Adán Guerrero, Patricia Ceballos, María Garza y Lorena Meza son cuatro jóvenes que formaron parte del staff de producción, en donde puedieron aprender la importancia que juegan los técnicos detrás de la escena.

Adán estudiaba entonces el quinto semestre de Psicología y estuvo durante un tiempo en el grupo de teatro de su facultad dirigido entonces por Renán Moreno, quien fue el contacto para llegar a Los productores.

“Cuando uno está en una obra de teatro la parte de la actuación está siempre en el escenario, dando la cara al público, pero es la primera vez que estoy tras bambalinas ayudando a meter la escenografía, haciendo los cambios, y es algo muy padre porque se aprende la parte técnica de la obra”, explica.

“Eso ayuda a saber que no es sólo el actor el que da la cara por la obra, sino todo el personal que trabaja por detrás que hace que el actor se vea bien en escena.”

Patricia Ceballos coincidió con su compañero y mencionó que no es su primera vez tras bambalinas. Hasta entonces, estudiaba en la Facultad de Ciencias Políticas, pero durante la preparatoria participó en otras obras de teatro musical.

“Mi reto más importante para mí, que llevo tres días, es tratar de aprenderte todas las secuencias, a quién le tienes que dar cada cosa y ese tipo de detallitos importantes en una puesta en escena. Para que salga una cosa depende de muchas personas y si tú no te luces es porque alguien hizo algo mal, o si haces algo mal el trabajo de los demás se fue a la basura.”

María Garza, de piso y sonido, entonces alumna de la Preparatoria 15 donde formaba parte del grupo de teatro y tuvo la oportunidad de participar en este montaje.

“El teatro que se hace en preparatoria es semi-profesional y una experiencia de estas, con un proyecto de esta magnitud, es bien importante por lo que uno aprende”, explica.

Finalmente, Lorena Meza explicó que no ha tenido vínculo con el teatro más que su participación en Los productores. Ella es egresada de diseño gráfico de la Facultad de Artes Visuales, pero colaboró en la parte de utilería: “Para mí está padre conocer más de lo que viene siendo el aspecto laboral en cualquier lugar.”

Al frente de todos ellos se encontraba Ismael Ramírez, jefe de piso, quien hasta ese momento ya contaba con una trayectoria de más de veinte años en diferentes producciones. Egresado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación con especialidad en Publicidad, habiá trabajado como productor en Parque Plaza Sésamo, también en los eventos del Teatro de la Ciudad del Fórum Universal de las Culturas.

“Mi equipo es joven, aquí soy jefe de piso, en otros lugares lo llaman stage manager o regidor de foro. A mi cargo está la logística, que todo mundo llegue a tiempo y llamarlos a sus áreas, convocarlos al orden, es como ser el director de un colegio, no soy el que da las clases, no soy el que regaña, soy el que lleva el orden y control de toda la producción para que todo salga bien en esta puesta que está catalogada al nivel de Broadway.”

Ismael destacó que su reto más difícil es el haberse integrado a la obra a veinte días del estreno, cuando ya prácticamente se encontraba todo montado:

“Ser regidor de foro es tener mucha autoridad y hay que saberla controlar, hay que saber dirigirte a todos, cantantes, bailarines, se les tiene que tratar con mucho respeto, pero también se les tiene que llamar la atención; entonces, conjugar todo en un solo lugar y llegar donde nadie te conoce y llegar con cierta autoridad es muy pesado. Hemos hecho un buen trabajo y todo ha salido de primer nivel”.

Conjuntan baile, canto y actuación.- El ensamble es una parte esencial de la obra, el que se encarga de apoyar a los protagonistas en los números musicales, adoptando diferentes personajes y ambientes. Un trabajo que requiere una profunda preparación de baile y actuación.

Jorge Iván Román Rodríguez es egresado de la Facultad de Artes Escénicas de la licenciatura en Arte Teatral y logró ingresar a los productores luego de los numerosos filtros y audiciones, lo que representó, personalmente, un regreso a los escenarios luego de dos años.

“Fue un reto volver a tomar clases de baile, actuación e integrarme a una compañía que ya estaba casi al noventa por ciento, pero la gente me apoyó mucho y sacamos adelante el trabajo como debe de ser. A veces no tenemos el trabajo necesario ni las puertas ni el impulso que quisiéramos para seguir manteniéndonos de teatro y de danza, entonces, tuve que buscar otras opciones. Yo soy foráneo, soy de Guadalajara y vine como muchos otros a la Facultad de Artes Escénicas.”

Jorge Iván explica que era imposible dejar al cien por ciento la labor que lo apasiona, por lo que se encontraba satisfecho de regresar a las bases aprendidas en la escuela: “La tramoya, el escenario, pasos de baile, las coreografías, las indicaciones, la convivencia con los compañeros, pero simplemente estar en un escenario me deja una experiencia impresionante, es algo que no lo puedo cambiar por nada, que la gente vea tu trabajo y que le guste”.

Óscar Treviño González es licenciado en Artes Visuales por la UANL, pero su pasión por el baile y la actuación lo llevaron a audicionar para musicales como Romeo y Julieta, primero, y ahora en Los productores.

“Cuando vi la convocatoria, las audiciones de bailarín pedían técnica de jazz y de tap, y de entrada sabía que no tenía estas técnicas, por lo que decidí audicionar en canto y para mi sorpresa me hacen la propuesta de formar parte del cuerpo de baile.

“Fue un reto muy grande aprender a bailar tap y obviamente el poder representar diferentes papeles; yo tengo ocho papeles en la obra, cada uno tiene una particularidad diferente, cada uno expresa algo distinto. También fue un reto participar por primera vez en un ensamble vocal de manera profesional. En Romeo y Julieta fue la primera vez, pero aquí es un esfuerzo mucho mayor y un reto más grande por el nivel de la producción, por la exigencia que tiene cada uno de los papeles, y el reto es estar a la altura de una producción de primer nivel.”

Shady López, por su parte, fue llamada a participar un mes antes del estreno, por lo que tuvo que adaptarse rápidamente a los movimientos, las voces y los pasos, pero se encontraba muy satisfecha con el resultado.

“Siempre buscas irte, porque no se puede comer de esto, tienes que tener otro trabajo, dar clases u otra cosa dentro de la misma rama, pero no puedes vivir nada más de dar funciones. Estar aquí es ser de los pioneros en la comedia musical y mostrar que realmente sí se puede vivir, y es un paquetón, pero toda la compañía está muy contenta y súper agradecidos con Luis Donaldo”, explicó.

Finalmente, Gabriel Yafet formaba parte de los cantantes de cabina que se encontraban en la fosa de la orquesta. Gabriel es tenor y realizó el nivel propedéutico y estudios de licenciatura en la Facultad de Música.

“Tengo años cantando ópera. Había estado antes en un montaje de Jesucristo Superestrella a beneficio de una comunidad de padres franciscanos aquí en Monterrey y en el musical Fama. El reto para mí fue coordinar tiempos para estudiar, trabajar y cantar aquí, fue lo más complicado. Vocalmente es una obra que tiene cierto reto, hay algunas notas difíciles que tenemos que dar”, comentó.

“Lo que más disfruto de la obra es el estilo musical, la composición, hecha, con toda la mano, musicalmente hablando”.

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