Logro excepcional de alumnos de Ingeniería Civil en concurso mundial de concreto

De WikiNoticias UANL

7 de diciembre de 2007

José Juan Cabello, Daniel Sarmiento, Javier A. Montemayor, Mauro Medina Pedraza y Rubén Herrera Alcaraz y el ingeniero Jorge M. Rivera Torres.

Los estudiantes de la materia de Tecnología del concreto del séptimo semestre de la Facultad de Ingeniería Civil obtuvieron el primer lugar de la American Concrete Institute Cube Competition (ACI) llevado a cabo en Puerto Rico, además de establecer con su trabajo un récord.

Convocados por la ACI, la mayor institución mundial dedicada a desarrollar, compartir y difundir el uso eficiente del cemento y el concreto, los jóvenes presentaron los resultados de un arduo trabajo de investigación y experimentación en torno a la realización de un par de cubos con el propósito de alcanzar el cociente óptimo de carga y peso.

José Juan Cabello, Daniel Sarmiento, Javier A. Montemayor, Mauro Medina Pedraza y Rubén Herrera Alcaraz, apoyados por el ingeniero Jorge M. Rivera Torres, su profesor asesor, obtuvieron el derecho de competir internacionalmente tras ganar en el semestre enero-junio 2007 el concurso interno realizado dentro de la práctica de laboratorio bajo las normas de la ACI.

“Ellos fueron los encargados de buscar los pormenores e investigar, yo como asesor sólo les apoyaba en las dudas mínimas”, agregó.

En esta ocasión la competencia consistió en fabricar cubitos de mortero o concreto con una resistencia de 40 megapascales o 400 kilogramos por centímetro cuadrado y una masa de 230 gramos.

El equipo que estuviera más cerca de la masa y de la carga o el esfuerzo era el equipo ganador, expresó José Juan Cabello.

La ansiedad y expectativa por enfrentar competidores de universidades de Canadá, Estados Unidos y otros países los llevó a estudiar, consultar libros, investigar, experimentar variaciones de mezcla y ensayos hasta alcanzar el menor margen de error.

En el laboratorio hicieron pruebas buscando determinar las propiedades físicas de los ingredientes para poder darle a la masa deseada; para esto, agrega Cabello, fue necesario determinar la densidad del cemento y los agregados con mucha precisión como el carbón y la arena caliza.

A base de esos cálculos hechos en papel se llevó a la práctica para detectar y solucionar fallas para lo cual les ayudó lo visto en clase sobre mezclas de concreto y procedimiento.

Hubo que mezclar, colar, desmoldar y después hacer las pruebas necesarias para determinar el porcentaje de resistencia.

“Era necesario cuidar hasta el más mínimo detalle –agrega Rubén Herrera Alcaraz–, todos los ingredientes debían estar bien medidos, debía haber mucha precisión en las cantidades a mezclar y los tiempos.”

Después de tres meses de trabajo en el Instituto de Ingeniería Civil emprendieron su viaje a la isla del Caribe para participar en el certamen anual.

Cuando supieron que este año el concurso fue dedicado en honor al ingeniero Raymundo “Chico” Rivera, quien inició la brecha en la UANL para participar en ellos, en ese momento creció mucho más la presión sobre los universitarios.

Después de lograr en 2005 el primer lugar, este año se tenía la consigna de volver a ser los líderes.

Daniel Sarmiento relata uno de los momentos de mayor tensión en la competencia, “comenzaron a aparecer los resultados, pero en libras, lo que nos puso más nerviosos y buscando hacer las conversiones, esperando que ninguno de los más de 20 equipos nos quitara el primer lugar”.

“Cabe destacar que es imposible que dos cubos puedan resultar iguales –aclara Ceballos–; sin embargo, logramos alcanzar 99.47% de precisión, con lo que además rompimos el récord existente que también pertenecía a la UANL.”

“Lo que hicieron los jóvenes resulta impresionante”, afirma Rivera Torres.

“Fue una satisfacción personal –enfatiza Mauro Medina Pedraza–, todo el tiempo que estuvimos trabajando y finalmente recibimos el dulce sabor de la victoria.”

El concurso persigue un aspecto formativo que va más allá de las técnicas específicas que promueve en sus bases, para los estudiantes mexicanos han quedado claras otras metas.

Además de los conocimientos técnicos aprenden valores que les servirán en su vida personal como trabajar en equipo, disciplina, compromiso, gestión de recursos para el viaje.

“Esto nos ha hecho crecer como personas –dice Medina Pedraza. Me siento bien, pudimos ganarles a estudiantes de otras universidades del mundo, de países más desarrollados que el nuestro, nos demostramos a nosotros mismos que todo el esfuerzo de estos últimos meses valió la pena, que podemos competir contra estudiantes de cualquier lugar.”

Los próximos alumnos que logren vencer a sus compañeros internamente irán dentro de algunos meses a competir a Los Ángeles, California, en la siguiente convención de la ACI.

Los estudiantes de la UANL han sido los únicos representantes mexicanos que cada año, desde 1996, asisten a estas competencias gracias al interés de los jóvenes y el apoyo de los maestros y directivos de la facultad en crear vínculos para estudios o trabajo en el extranjero aprovechando el potencial de las nuevas generaciones.


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