Lo importante era superarme ayudar a gente que lo necesita

De WikiNoticias UANL

28 de junio de 2006

Sergio González Alegre, de la Facultad de Medicina, realizó su servicio social en la clínica de Esquipulas, en San Cristobal de las Casas, Chiapas, donde consultó a pacientes indígenas que hablaban dialectos como tzotzil, tzetzal o chol.

Sergio González Alegre, de la Facultad de Medicina, realizó su servicio social en la clínica de Esquipulas, en San Cristobal de las Casas, Chiapas, donde consultó a pacientes indígenas que hablaban dialectos como tzotzil, tzetzal o chol.

Debido a la notable labor desarrollada durante su estancia en Esquipulas recibió el Premio a la Excelencia 2006, en el ámbito comunitario.

Entre las actividades realizadas visitó comunidades alejadas y canalizó a pacientes graves que requerían de un especialista.

“Hay personas muy pobres que no tienen servicios de salud, están olvidados por el gobierno, la gente está más rezagada y tú vas y contribuyes en algo, les das apoyo”, dice.

Llegó a atender 2,591 pacientes provenientes de regiones como Chalchuitan, Chenalho, San Juan Chamula, Chanal, Chilon, Huixtan, Del bosque, Ocosingo, Panthelo, San Andres Larrainzar, Ochuc, Simojovel, Tenejapa, Tila, Teopisca, Zinacantan y Yajalon. También impartió un curso de capacitación para los promotores de salud de las enfermedades más frecuentes de la región, el cual se realiza cada cuatro meses, donde habló sobre enfermedades de transmisión sexual, lactancia, aglactación, signos vitales, cáncer de cervix, higiene y vacunación.

Profesionalmente hablando, adquirió destreza como médico “tienes que tener tacto para hacer un buen diagnóstico y tomar decisiones importantes”.

Una de las situaciones a las que se enfrentó, fue encontrar enfermedades que en el norte del país están prácticamente erradicadas, “te encuentras enfermedades que habías visto en libros como la de Chagas, enfermedades parasitarias, entonces cambia la perspectiva”.

La idea de realizar el servicio social en el sur del país surgió desde el primer año de la carrera, “en ningún momento lo dudé, no importaba dejar a mi familia, lo importante era superarme y ayudar a la gente que lo necesita”.

A pesar de su determinación, no sabía a lo que se enfrentaría durante su estancia en Esquipulas; en un principio le resultó difícil adaptarse a otras costumbres, sin embargo, el objetivo de ayudar a las personas le facilitó las cosas, afirma.

Esta experiencia le cambió su percepción y le ayudó a revalorizar lo que tiene y a darse cuenta de lo que otros, con menos recursos, viven.

La constante interacción con los lugareños le dejó una gran satisfacción, según palabras del propio Sergio, pues más que su médico, fue su amigo “a veces no te consultan por una enfermedad, te consultan por problemas morales, económicos que tienen y te hacen sentir parte de ellos mismos.

“Son muy humildes, que a lo mejor no tienen para pagarte una consulta, pero te pueden dar los chayotes que ellos siembran y si tú no se los recibes, se sienten ofendidos. Yo estoy muy agradecido, son personas que te dan todo a cambio.”

Por esta constante convivencia se encariñó con las personas, por lo que le resultó difícil dejar el lugar, “terminando el servicio social uno no se quiere ir, duré unos días más ahí, no querían que me fuera, pero así es, es un ciclo que ya tenía que pasar.

Hace cinco meses, Sergio regresó a Monterrey “parece que fue ayer”, dice. Cuando llegó todo le pareció extraño.

González Alegre afirma que haber realizar su servicio social en esa comunidad no cambiaría, “fue una experiencia muy bonita que no se puede comparar con nada”.

En su opinión, el programa de servicio social se debe seguir implementando, ya que lo considera una práctica en la que se pueden desarrollar los conocimientos aprendidos durante los estudios en la Universidad, además de formarte como persona, ayuda a madurar y a ser mejor.

Hasta este mes de junio de 2006, el galardonado trabaja para Metalsa, y planea estudiar una especialidad en Medicina Familiar.

“Me quedo con la motivación de seguir adelante, allá nos motivan a que sigas día con día, sigues aprendiendo, sigues actualizándote, para ser mejor”.

Sergio comenta que el recibir este premio lo llena de felicidad y lo motiva a seguir adelante. Durante el tiempo en que estuvo realizando su servicio social, jamás pensó en obtener algún reconocimiento a cambio, para él bastó el agradecimiento de la gente y la satisfacción de lo que hizo durante su estancia en la clínica.

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