Levanta la carpa de su circo para proyectar la vida

De WikiNoticias UANL

6 de agosto de 2009

El prolífico creador regiomontano perteneciente a una destacada generación de artistas surgidos del Taller de Artes Plásticas de la UANL llega a siete décadas de vida y hace una fiesta de color y técnica en sus escenas circenses para celebrar el medio siglo de carrera artística.

Payasos, arlequines, saltimbanquis, magos, malabaristas, trapecistas y domadores ofrecen en un despliegue de ocurrencias y desvaríos su función bajo el fascinante, repelente y a veces demente escenario de la carpa que no es otra cosa, reflexiona el artista Alberto Cavazos en ocasión de arribar a sus setenta años de edad, que el reflejo de la vida.

El tema, bajo su técnica y estilo inconfundible parece no agotado, el espectáculo como la metáfora de la efímera existencia misma, de esa vida difícil, marcada por un destino, contradictoria, bella y fea a la vez.

“La vida es un circo donde todos participamos y tenemos algo que hacer”, explica Cavazos a propósito de su exposición “70/50… y la vida es un circo” presentada en la Sala de Exposiciones Temporales del Colegio Civil Centro Cultural Universitario.

¿Y en la pista qué papel le ha tocado desempeñar?

He desempeñado muchos, desde el que dirige hasta el que recoge las cuerdas al finalizar la función a altas horas de la noche, luego irme a casa a analizar para el siguiente día volver a levantar la carpa muy temprano porque la función debe continuar.

¿Ha habido temporadas más exitosas que otras?

Un día hay poca gente en el espectáculo pero al día siguiente lo tienes abarrotado, ¿en qué consiste?, es un misterio. Tengo como norma presentar algo nuevo, distinto y, sobre todo, con calidad, en cada exposición que hago.

En “70/50” el color se afianza y el dibujo se solidifica con el uso de la plumilla, el manguillo y la tinta china en un revire a sus inicios. Pintar “rayita tras rayita –agrega– me reencuentra con una disciplina que siempre he tenido a través de las enseñanzas de mis maestros en la escuela”.

Esta es una exposición para observar con detenimiento por los significados que encierra, sin faltar el elemento erótico tratado suavemente que, como reitera, “en este enjambre de la vida es el que mueve el mundo”.

Su obra es tan digna y competitiva, dice, que así como se presenta en el Colegio Civil Centro Cultural Universitario puede estar en Madrid, España o cualquier parte del mundo y ser identificada, “no del Alberto Cavazos mexicano sino del artista universal”.

¿Su avidez por aprender hacia dónde conducirá su labor?

No sé hasta dónde me pueda llevar, lo que sí sé es que es una renovación, todavía estoy en este hermoso circo de la vida lo cual me llena de satisfacción porque me ha dado mucha motivación para ser y seguir siendo Alberto Cavazos. Es un gusto decir que tengo cincuenta años de artista, se dice pronto pero han sido de sacrificio, yo lo canalizo al aprendizaje, en cada exposición, en cada trabajo que hago sigo aprendiendo y espero no cansarme. No quiero decir que estoy maduro porque cuando lo estás la fruta se cae del árbol y yo todavía no, me falta tiempo.

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