Leer a Alfonso Reyes es una experiencia exaltante

De WikiNoticias UANL

10 de marzo de 2011

Premio Nóbel de Literatura, y ahora Premio Internacional Alfonso Reyes 2010, Mario Vargas Llosa visitó Monterrey y destacó su admiración por la prosa cristalina del “Regiomontano Universal”.

“Me incorporo a un grupo de escritores admirables, mexicanos, americanos, europeos, que lo han recibido antes que yo. Todo esto implica un mandato de rigor, de honestidad, de consecuencia, sobre todo a la hora de escribir”.

Las palabras son de Mario Vargas Llosa, Premio Nóbel de Literatura 2010, ahora galardonado con el Premio Internacional Alfonso Reyes.

Lejano, muy lejano ya, parece quedar el día en que un joven casi desconocido de Perú obtuviera el Premio Biblioteca Breve de la editorial barcelonesa Seix Barral. Era 1962 y la literatura latinoamericana estaba en pleno auge, con las primeras obras de autores como Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez.

Al año siguiente se publicaba La Ciudad y los Perros, primera novela de Vargas Llosa, en la que retornaba a su juventud como cadete en el Colegio Militar Leoncio Prado, de Lima.

Muchos años han pasado desde entonces, y, sobre todo, muchas páginas. Ahora, con una abultada bibliografía, con los mayores premios literarios a sus espaldas, Vargas Llosa vuelve la vista hacia aquel jovencito peruano de secundaria que leyó Visión de Anáhuac, de Alfonso Reyes.

“Un libro verdaderamente delicioso, de muy pocas páginas, pero de una enorme riqueza poética; donde Reyes imaginó lo que debió ser la impresión de esos primeros europeos que llegaron a México”.

Aquel jovencito peruano, ahora convertido en una de las máximas referencias literarias de la lengua española, recibe el premio internacional que conmemora la figura del “Regiomontano Universal”, un galardón que ha sido otorgado a escritores e intelectuales de la talla de Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Harold Bloom, José Emilio Pacheco o Carlos Fuentes.

Por si fuera poco, el escritor peruano-español recibió el premio, el 10 de marzo de 2011, en el Palacio de Gobierno de Nuevo León, edificio construido por el padre de Alfonso, el General Bernardo Reyes.

Y Vargas Llosa no es parco en elogios para quien representa una de las figuras más importantes de la intelectualidad mexicana: “Leer a Alfonso Reyes es una experiencia exaltante”, dice, y asegura que Reyes es un modelo, alguien que asumió su vocación desde muy joven, dejando una obra fecunda, que ha mantenido a lo largo de los años su vigencia, su frescura, novedad y enseñanza.

“Su prosa es de una claridad cristalina, es una prosa llena de belleza y al mismo tiempo madura en ideas. Era capaz, a veces, de elaborar complejos estudios sobre la naturaleza de la obra literaria, como lo hizo en El deslinde, obra profunda, compleja, polémica, que conserva todavía el desafío que lanzó en su momento”.

Sin embargo, Vargas Llosa reconoce que es en la crónica donde el genio de Alfonso Reyes se manifestó con mayor brillantez.

“Sus Simpatías y diferencias no han perdido vigencia a pesar de que los temas y las circunstancias que les dieron origen han quedado disueltas en el pasado. Fue un escritor que no vaciló en convertirse en un autor de manuales para llegar al gran público, con temas de historia, filosofía, política, en esa misma prosa clara que hacía accesible al profano el mundo del especialista”.

Si bien el mestizaje entre Europa y América universalizó la lengua castellana, rompiendo fronteras de Castilla y España, es con Alfonso Reyes, a decir de Vargas Llosa, que comprobamos que las fronteras del mundo son frágiles y hay que buscar trascenderlas.

“Saltando de una lengua a otra lengua, de un tiempo a otro tiempo en busca de las mejores ideas, de las grandes imágenes, de las mejores formas, de las grandes creaciones humanas”, destacó.

EL MAYOR PREMIO LITERARIO DE MÉXICO

Jaime Labastida, presidente de la Sociedad Internacional Alfonsina, que otorga el Premio Internacional Alfonso Reyes, y director de la editorial Siglo XXI, destacó en su intervención que el Premio Nóbel de Literatura, representa un triunfo más para la lengua española.

Vargas Llosa se une a la lista que integran seis españoles, dos chilenos, un colombiano, un mexicano y un guatemalteco, entre los 104 premios Nóbel hasta la fecha.

“La lengua española, con todas sus variantes dialectales, es una sola y por eso pocas tienen ese reconocimiento”.

Sin embargo, comentó que el modelo de escritura de Vargas Llosa, su rigor y exigencia, tienen más que ver con figuras de la talla de Gustave Flaubert, el gran novelista francés del Siglo XIX.

Posterior a la premiación, el presidente de la Sociedad Internacional Alfonsina destacó que el Premio Internacional Alfonso Reyes quizá sea, junto con el antiguamente nombrado Premio Juan Rulfo, el mayor galardón literario que otorga México.

“Tanto a Octavio Paz como a Mario Vargas Llosa se les otorgó antes de que fueran premios Nobel”, explicó Labastida, ya que la noticia del premio al escritor peruano se dio días antes del anuncio de la Academia Sueca.

“Creo que el Premio Alfonso Reyes es importante por la nómina de escritores que lo han recibido. Se han premiado a escritores de talla mundial, tanto mexicanos como extranjeros”.

El escritor latinoamericano recibió el premio otorgado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Gobierno de Nuevo León, Sociedad Alfonsina Internacional, Universidad Autónoma de Nuevo León, Tecnológico de Monterrey, Universidad Regiomontana y Universidad de Monterrey.

El Gobernador Rodrigo Medina de la Cruz entregó el reconocimiento a Vargas Llosa y el premio de 600 mil pesos. Atestiguaron el acto la directora del INBA, Teresa Vicencio Álvarez; el Secretario de Educación en Nuevo León, José Antonio González Treviño; Jaime Labastida, presidente de la Sociedad Alfonsina Internacional; el Rector de la UANL, Jesús Ancer Rodríguez, y sus homólogos del ITESM, UR y UDEM.

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